Lunes 27, Porto Alegre
Mientras Noam Chomsky llenaba el estadio Gigantinho durante una conferencia titulada "Cómo enfrentar al Imperio", millares de militantes y activistas de todo el mundo se preparaban para marchar contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Este evento fue la última actividad popular masiva en el marco del III Foro Social Mundial (FSM) que está concluyendo este martes 28 en Porto Alegre.
A las 18:00 horas, dio comienza una manifestación casi tan grande como la marcha inaugural de este FSM que ocurrió el jueves 23. Esta vez la movilización partió desde el Gigantinho, al sur de la capital gaúcha, rumbo al centro de la ciudad al norte. A cierta altura, la marcha pasó a la derecha del anfiteatro de Pôr-do-Sol, desde donde el sábado el presidente Luis Inácio Lula da Silva convenció con su discurso a los foristas de por qué debía ir al Foro Económico Mundial de Davos a llevar la voz de los pobres y de los anti-neoliberalistas del mundo.
Los más de 40.000 manifestantes formaron una columna humana marcada por la diversidad: de género, de nacionalidades, de culturas, de colores, también de expresiones; mientras algunos marchaban en silencio, bajo el sol del atardecer, otros coreaban consignas contra la guerra, contra el presidente estadounidense George Bush, contra el ALCA, o simplemente cantaban y bailaban al son de los muchos tambores que pusieron sonido a la marcha.
Poco antes, durante la tarde, había tenido lugar una conferencia de prensa en la Universidad Católica (PUC) a cargo de Ricardo Navarro (Friends of the Earth International), Karin Nansen (REDES - Friends of the Earth Uruguay), y Adilson Vieira (Grupo de Trabajo Amazónico, Brasil). Ellos explicaron por qué la sociedad civil organizada, principal protagonista del FSM, se empeña en luchar contra el ALCA.
El ALCA es un proyecto de integración comercial que viene siendo negociado desde 1994 por 34 países de América Latina, a excepción de Cuba. Las negociaciones apuntan a la implementación de este bloque económico a partir de 2005. Las voces críticas desde la sociedad civil sostienen que este proceso sólo beneficiará y ampliará el poder de las grandes empresas, la banca internacional y el gobierno de Estados Unidos, con graves consecuencias sobre la vida y el destino de los pueblos de América.
Los movimientos populares tienen como objetivo aclarar a la población los efectos negativos del ALCA y construir una alternativa que respete la soberanía y la democracia, y que integre positivamente a todas las naciones de América.
En Brasil, el movimiento contra el ALCA se encuentra en plena lucha para que sea convocado un plebiscito oficial, de modo que la población del mayor país de América del Sur pueda decidir soberanamente si Brasil debe o no adherir a este tratado de libre comercio.