Ninguna profesión demanda de quienes la practican que den su vida por su arte, salvo las fuerzas armadas y, en Sri Lanka, el periodismo. En el curso de los últimos años los medios independientes han sido atacados, incendiados, bombardeados y coaccionados. Innumerables periodistas han sido molestados, amenazados y asesinados. Ha sido mi honor el pertenecer a todas estas categorías y ahora especialmente a la última.
Hace ya un buen tiempo que estoy en el negocio del periodismo y en 2009 el Sunday Leader cumplirá quince años. Muchas cosas han cambiado en Sri Lanka en este tiempo, la mayoría para peor. Estamos en medio de una guerra civil peleada sin tregua por protagonistas sedientos de sangre. El terror, perpetrado por terroristas o por el Estado, está en el orden del día. El asesinato es la herramienta del Estado para controlar a los órganos de la libertad. Hoy somos los periodistas, mañana serán los jueces.
¿Por qué seguimos, entonces? Después de todo soy un marido y padre de tres hermosos niños. Tengo responsabilidades y obligaciones que trascienden mi profesión, ya sea como abogado o como periodista. ¿Vale la pena correr el riesgo? Mucha gente me dice que no. Los amigos me dicen que vuelva a los tribunales, donde tendría mejores ingresos y más seguridad. Dirigentes políticos de ambos lados han tratado de reclutarme, incluso con ofrecimientos de cargos ministeriales. Embajadores me han ofrecido asilo en sus países. Sea lo que sea que me retiene, no ha sido falta de opciones.
Pero hay un llamado por encima de los cargos, la fama, el lucro y la seguridad: el de la conciencia.
El Sunday Leader ha sido un periódico controvertido porque llamamos a las cosas por su nombre y no nos ocultamos detrás de eufemismos. Los medios libres son el espejo en el cual la ciudadanía se ve sin máscaras ni gomina, se entera del estado de la nación y de su manejo por la gente a la que ustedes eligen para dar a sus hijos un mejor futuro.
Nuestro compromiso es con una democracia liberal, laica y transparente. Transparente, porque el gobierno debe rendir cuentas a la gente y no abusar de su confianza. Laica, porque en una sociedad multiétnica y multicultural como la nuestra, sólo la laicidad ofrece el terreno común en el que podemos vivir juntos. Liberal, porque reconocemos que todos los seres humanos son creados diferentes y necesitamos aceptar a los otros por lo que son y no por lo que quisiéramos que fueran. Y democracia, porque... bueno, si necesitan que explique por qué es importante, mejor dejen de leer este periódico.
El Sunday Leader nunca ha buscado la seguridad de expresar sin críticas el punto de vista de la mayoría. Por el contrario, como lo demuestran nuestros editoriales, muchas veces hemos expresado ideas que para muchos son desagradables. Hemos argumentado, por ejemplo, que el terrorismo separatista debe ser erradicado, pero que lo más importante es solucionar sus causas, y hemos instado al gobierno a ver los conflictos étnicos en el contexto de la historia y a través del telescopio del terrorismo. Hemos denunciado el terrorismo de Estado en la llamada guerra contra el terror y no hemos escondido nuestro horror al ver cómo Sri Lanka es el único país del mundo que bombardea regularmente a sus propios ciudadanos. Y por eso hemos sido llamados traidores.
Nuestro desagrado por la guerra no debe ser interpretado como apoyo a los Tigres Tamiles, que son una de las organizaciones más sanguinarias que jamás hayan infestado el planeta. Deben ser erradicados. Pero hacerlo violando los derechos de los ciudadanos tamiles, bombardeándolos y matándolos sin misericordia no sólo es una vergüenza para los cingaleses, cuya reivindicación de ser custodios del dharma (la ley universal, según el budismo) es puesta en cuestión por este salvajismo, en gran parte desconocido por el público debido a la censura.
Más aun, la ocupación militar del norte y el este del país hará que la población tamil de estas regiones viva eternamente como ciudadanos de segunda clase, privados de autoestima. No os imaginéis que es posible aplacarlos por más “desarrollo” y “reconstrucción” que se les ofrezca en la posguerra. Las heridas de guerra dejan cicatrices duraderas y, además, habréis de enfrentar a una diáspora con odios y amargura. Un problema que debería haber encontrado solución política se convertirá en herida fétida que dolerá eternamente. Si parezco enojado y frustrado es porque la mayoría de mis compatriotas –y la totalidad de mi gobierno– no ven esta simple verdad.
En dos ocasiones he sido asaltado, mi casa ha sido ametrallada. A pesar de las promesas del gobierno, nunca ha habido una investigación policial seria. Cuando finalmente me maten, será el gobierno quien me mate.
La ironía es que, sin que el público lo sepa, Mahinda y yo hemos sido amigos por más de un cuarto de siglo.
Me has dicho, Mahinda, que no querías la Presidencia, que no la buscaste, que te cayó encima. Me has dicho que tus hijos son tu mayor alegría y que te gusta pasar tu tiempo con ellos y dejar a tus hermanos a cargo de la maquinaria del Estado. Ahora está claro para todos que esta maquinaria ha operado tan bien que mis hijos y mi hija no tendrán a su padre.
Es una pena que los sueños que en tu juventud tenías para tu país se hayan vuelto ruinas en apenas tres años. En nombre del patriotismo has pisoteado los derechos humanos, alimentado la corrupción y despilfarrado los dineros públicos como ninguno de tus predecesores. Embriagado por el poder no ves que la herencia que dejarás será de sangre. En cuanto a mí, tengo la satisfacción de una conciencia tranquila y de no haberme inclinado nunca ante nadie. Y no he estado solo. Mis colegas periodistas han marchado conmigo. Han sido presos sin juicio, forzados al exilio o asesinados. Sé que te angustiará mi muerte y también sé que no tendrás más opción que proteger a mis asesinos.
Yo no he tomado precauciones. Quiero que mis asesinos sepan que no soy un cobarde, no me escondo tras escudos humanos mientras condeno a miles de inocentes a la muerte.
El Sunday Leader continuará peleando porque yo no he peleado nunca solo. Espero que mi asesinato no sea visto como una derrota de la libertad sino una inspiración para que quienes sobreviven redoblen sus esfuerzos. Si como lector no recuerdas otra cosa, recuerda sólo esto: el periódico es para ti, ya seas cingalés, tamil, musulmán, de castas bajas, homosexual, disidente o discapacitado. Los periodistas seguirán luchando con el coraje al que te has acostumbrado. No tomes este compromiso por un sentado. Nuestros sacrificios no son hechos por gloria o por riqueza sino por ti. Si mereces este sacrificio es otra cosa. Por mi parte, Dios sabe que lo intenté.
* El ejército de Sri Lanka –la gran isla al sudeste de India, antes llamada Ceilán– anunció el 8 de enero la toma de Paso del Elefante, un punto estratégico en el noroeste del país que por su cercanía al continente permitía el vínculo de los independentistas tamiles con sus puntos de apoyo en India.
El presidente Mahinda Rajapaksa consolidó así el éxito de su estrategia de solución militar al desafío de los independentistas, que ya se anunciaba con la entrada de las tropas oficialistas unos días antes en Kilinochchi, el centro administrativo y político de los rebeldes Tigres Tamiles. El mismo día de la victoria en Paso del Elefante, en Colombo, la capital, fue asesinado a balazos el periodista Lasantha Wickramathunga, editor del Sunday Leader. En su último editorial, publicado pocos días antes, Wickramathunga no sólo comentó sobre su propia muerte, sino también sobre la función del periodismo y las estrategias de lucha contra el terrorismo. De este documento publicamos una síntesis.
Traducción publicada originalmente en el suplemento Agenda Global del periódico La Diaria de Montevideo, Uruguay.