Día Mundial del SIDA: Las mujeres exigen prevención, acceso a tratamiento y fin de la discriminación
Fuente: Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC)

1 de diciembre, 2008

En la Reunión UNGASS 2008 Keep the Promise/Mantener la Promesa, realizada del 9 al 11 de junio de 2008 en Nueva York, y en la XVII Conferencia Internacional sobre SIDA, efectuada en Ciudad de México (3 al 8 de agosto 2008), las organizaciones de mujeres y campañas vinculadas a la temática, han exhortado a los tomadores de decisión a nivel mundial y regional a tomar medidas más efectivas para la prevención del VIH/SIDA en mujeres y niñas, y mejorar el acceso a tratamientos para quienes ya han adquirido el virus. Asimismo, han expresado su total rechazo a las discriminaciones y exclusiones a causa del estatus seropositivo, las que redundan en distintas violaciones de sus derechos humanos.

En el contexto de la Conferencia de México, hubo una Reunión Satélite del Grupo Internacional de Mujer y SIDA, IAWC, titulada "Desafíos para las mujeres y las niñas y el VIH/SIDA", y también se reunieron las integrantes de la Campaña Las Mujeres No Esperamos Más, de la cual la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe forma parte. En estos dos espacios se dejó en claro que las mujeres y niñas continúan enfrentando un alarmante riesgo de contraer el virus, y reciben insuficiente prevención, tratamiento y cuidado. Se hizo especial énfasis en el papel que juega la violencia sexista como factor determinante para la extensión del contagio, por cuanto las mujeres y las niñas muchas veces adquieren el virus a través de relaciones sexuales forzadas. Pero, además, las mujeres casadas o en relaciones de pareja estable, al carecer de poder social para negociar el sexo seguro con el uso del condón, están en situación de especial riesgo, y de hecho constituyen uno de los grupos en los cuales el virus se extiende con mayor rapidez.

Del mismo modo, el acceso al condón como método de prevención, a menudo se ve obstaculizado a causa de la oposición oficial de la jerarquía de la Iglesia Católica y sectores conservadores que intentan impedir su promoción y distribución, incluso en contextos donde la epidemia cobra su mayor fuerza, cual es el continente africano. Esta política genocida ha sido denunciada desde distintas organizaciones, como por ejemplo, Catholics for Choice y Católicas por el Derecho a Decidir. Pero tampoco se han realizado suficientes avances en la investigación de nuevos métodos controlados por las mujeres, como es el caso de los microbicidas, cuyo desarrollo aún no ha tenido el impacto esperado. En cuanto al condón femenino, su distribución ha sido lenta y focalizada, a lo que se une el problema de su alto costo.

Otro punto negativo es el irrespeto de los derechos de las mujeres VIH+, quienes a menudo son discriminadas en los servicios de salud, tanto en lo que se refiere al acceso a tratamientos oportunos y adecuados, como a través de la violación sistemática de sus derechos sexuales y reproductivos, por ejemplo, cuando se les practican abortos forzados, esterilizaciones sin consentimiento, entre otras cosas.

Realidad regional

En la actualidad, existen dos millones de personas que viven con VIH/SIDA en la región de América Latina y el Caribe, lo que significa más que en Estados Unidos, Canadá, Europa occidental, Australia y Japón en conjunto, y la mayor parte de la transmisión ocurre a través de relaciones sexuales no protegidas, y luego por uso de drogas intravenosas con agujas infectadas. Aunque la tasa promedio de prevalencia del VIH es baja (0.5%) comparada con la de África (5%), el número de personas afectadas es considerable y, además, se observa el fenómeno del crecimiento de la epidemia en mujeres, a raíz de las prácticas bisexuales de muchos hombres. Esto implica que aun cuando los hombres que tienen sexo con hombres son el grueso de las personas que viven con el VIH/SIDA, la tendencia que se observa es un crecimiento más rápido de los casos en mujeres (The Lancet). El Caribe es la segunda región más fuertemente impactada por la epidemia en el mundo entero, luego de África Subsahariana. En el Caribe se encuentran dos países con alta prevalencia: Haití y República Dominicana, siendo el sexo heterosexual la principal vía de transmisión. En República Dominicana, donde en 1983 se registró el primer caso de SIDA, la enfermedad se ha convertido en la principal causa de muerte en mujeres entre los 15 y 49 años y en adultos en edad productiva. Los factores sociales y culturales que impiden respuestas más efectivas incluyen: pobreza generalizada, homofobia, desigualdad de género, falta de acceso a la atención de salud, corrientes migratorias, falta de investigación sobre los patrones de transmisión, influencia de la Iglesia Católica que impide políticas de prevención, leyes inadecuadas y ausencia de liderazgos que impulsen un enfrentamiento a la epidemia (The Lancet).

En relación a este importante tema de salud y derechos humanos, incluimos a continuación un extracto de la Declaración ¡Cumplan su promesa, acaben con el VIH y la violencia contra las mujeres YA!, Campaña Las Mujeres No Esperamos Más, donde se formulan demandas urgentes para las autoridades de los países:

“Exigimos a los gobiernos que cumplan sus promesas a las mujeres y las niñas:

1. Reafirmar la meta de acceso universal para prevención, cuidado y tratamiento del VIH para el año 2010. Todos los gobiernos y las agencias deben acordar un plan de financiación para el acceso universal basado en una contribución justa y clara sobre quién será responsable por los 60 millones que fueron prometidos el año pasado.

2. Articular o redefinir un marco político claro que dé prioridad a la violencia contra las mujeres y las niñas, el VIH y SIDA y sus intersecciones. Este marco debe asegurar que la violencia contra las mujeres y las niñas sea abordada en relación a la prevención, tratamiento y el cuidado del VIH, y que las políticas sean traducidas en planes de acción, evaluaciones y programas.

3. Fortalecer evidencias que muestren la intersección entre violencia contra mujeres y niñas y VIH y SIDA. Recoger datos sistemáticamente sobre la extensión, causas e impactos de la violencia contra las mujeres, y las intersecciones con VIH & SIDA. Recoger datos desagregados por sexo, etnia, residencia local, edad y estatus económico. Estos datos deben están disponibles para guiar la definición de recursos humanos y financieros, el diseño de políticas, programas y servicios de salud. Estos datos deben servir como base para monitorear si los servicios y los fondos están siendo usados igualitariamente y si están disponibles para diversas mujeres con necesidades especificas.

4. Desarrollar herramientas específicas para medir trabajo sobre violencia contra las mujeres y niñas en presupuestos, programas y procesos de monitoreo y evaluación de VIH. Las formas de medir esto pueden variar de institución a institución, un marcador de violencia contra mujeres en una base de datos, una línea presupuestaria, etc. Esto pretende servir para monitorear, rastrear, evaluar y calcular el alcance y el impacto de estos programas integrados, de programas de VIH y SIDA, planes, propuestas de financiación, y reportes financieros que deben contener una línea o sección para ver el trabajo sobre violencia contra las mujeres.

5. Garantizar que las voces y experiencias de personas viviendo con VIH y SIDA –especialmente mujeres y niñas cuyas voces son muchas veces silenciadas– tengan un lugar destacado en el diseño y aumento de la respuesta global contra el SIDA. Los grupos de mujeres y activistas deben tener un lugar en las mesas de negociaciones sobre estrategias globales, nacionales y locales. Además, es importante que se reconozca la diversidad dentro de este grupo viviendo con VIH y SIDA y se debe asegurar que la participación no solo involucre a las que sean más fáciles de acceder o aquellas con la voz mayor voz, sino que se incluya una diversidad de mujeres y niñas viviendo con VIH y SIDA.

6. Fortalecer las respuestas del sector salud y del sector jurídico legal frente a la violencia y a la violación a los derechos humanos y su relación con el VIH y SIDA, incluyendo pero no limitadas a la violencia, estigma y discriminación. Todos los programas de prevención, tratamiento y cuidado deben incluir respuestas programáticas relevantes a la violencia contra las mujeres y niñas, y todos los proveedores de salud que trabajan directamente deben recibir capacitación en temas de violencia y abuso

7. Definir programas y servicios de prevención de violencia y de apoyo a sobrevivientes de violencia. Esto debe incluir diseño de acciones específicas para cada tipo de programas de VIH y SIDA y salud sexual y reproductiva tales como:
* Capacitación de proveedores de servicios de salud y cuidados (con especial atención en prevención de transmisión materno infantil, dado el aumento de la violencia íntima que enfrentan las mujeres embarazadas), para reconocer y responder a las señales y síntomas de violencia como una rutina parte del test de VIH y SIDA, tratamiento, cuidado y apoyo.
* Programas de educación sobre profilaxis post exposición (PEP) y anticoncepción de emergencia para sobrevivientes de violencia sexual.
* Distribución de métodos femeninos de prevención controlada, incluyendo la distribución de condones femeninos, a mujeres, hombres y transgéneros.
* Programas contra la violencia operando en todas las comunidades donde ocurra violencia de género.
* Presupuestar efectivamente para abordar el brote de la pandemia de VIH y SIDA. Esto incluye aumentar el actual presupuesto de los programas para la prevención y eliminación de violencia contra las mujeres y niñas dentro del año financiero para el SIDA cada año, además aumentar y ampliar la inversión en derechos y salud sexual reproductiva, y promover el empoderamiento de la mujeres y niñas como parte integral e indivisible de la respuesta ante el SIDA, ya sea focalizada en la prevención, el tratamiento o el cuidado”.

"Las Mujeres No Esperamos Más" busca acelerar respuestas efectivas a las intersecciones entre la violencia contra las mujeres y las niñas y el avance del VIH, a través del rastreo, y cuando fuera necesario, del reclamo de cambios en políticas, programas y financiamiento de los gobiernos nacionales, y de la cooperación internacional multilateral/bilateral y las agencias técnicas. Más información en Women Won't Wait.

Por otra parte, está en desarrollo una campaña impulsada por el Centro para la Salud y la Equidad de Género, CHANGE, ONG basada en Washington, D.C., titulada Prevention Now! (¡Prevención Ahora!), la que exhorta a gobiernos, agencias de cooperación internacional y otros donantes, a proveer financiamiento para incrementar el acceso a los condones femeninos y a otros métodos de prevención existentes, tanto para hombres como para mujeres. Para adherirse y participar de este esfuerzo, vea aquí.




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