Generaciones robadas: Australia pide perdón a los pueblos indígenas
Fuente: Conectas

13 de Febrero de 2008

El gobierno de Australia pidió perdón a los aborígenes por "las leyes y políticas de sucesivos parlamentos y gobiernos que causaron gran daño, sufrimiento y pérdida" a los pueblos indigenas en Australia. Entre 1910 y comienzos de los '80, entre uno de cada tres y uno de cada diez de los niños aborígenes en Australia fueron separados de sus familias bajo políticas estatales de separación forzada durante el siglo 20.

Lea el pedido de perdon del gobierno Australiano. Fuente: BBC

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Enfrentando la historia de Australia: verdad y reconciliación para las generaciones robadas
Ramona Vijeyarasa *

El presente artículo fue publicado en la última edicion de Sur - revista internacional de derechos humanos de la Red Universitaria de Derechos Humanos

Resumen

El Gobierno del Estado de Tasmania y el Senado Federal Australiano están avanzando en la creación de un Tribunal de Reparaciones para los Aborígenes e Isleños del Estrecho de Torres (AIET). Los AIET fueron separados de sus familias y comunidades bajo políticas estatales de separación forzada durante el siglo 20. Este artículo propone la creación de una Comisión de Verdad y Reconciliación que incorpore lecciones internacionales.

Introducción

Entre 1910 y comienzos de los ’80, entre uno de cada tres y uno de cada diez de los niños aborígenes e isleños del Estrecho de Torres (AIET) (1) en Australia fueron separados de sus familias (2). En los inicios del siglo 20 se había aprobado una legislación que otorgaba al Estado derechos de custodia y protección sobre la población AIET menor de 16 o de 21 años en todos los Estados de Australia y en el Territorio del Norte, con excepción de Tasmania. Mediante esta legislación los niños indígenas eran separados de sus familias (3). En cumplimiento de esta normativa, los oficiales de la policía y otros funcionarios estatales comenzaron a ubicar y transferir bebés y niños de pura sangre o de descendencia mixta del seno de sus madres, familias y comunidades a instituciones misioneras o del gobierno.

Como respuesta a la presión ejercida por diversos actores desde fines de los ’80 y principios de los ’90, en 1995, el gobierno federal australiano (entonces Laborista) —a través de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades (CDHIO) [Human Rights and Equal Opportunity Commission (HREOC)]— impulsó una Investigación Nacional sobre las Generaciones Robadas. El gobierno federal presentó los Términos de Referencia para la Investigación Nacional a la CDHIO el 11 de mayo de 1995. Dicha iniciativa, en principio, buscaba determinar el número de niños separados y esclarecer cómo habían ocurrido los hechos, escuchando de boca de los AIET cómo habían sido afectados, qué debía hacerse para resarcirlos y, finalmente, evaluar si las políticas de separación encuadraban dentro de la definición de genocidio según el Artículo II(e) de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de Naciones Unidas (4). Más tarde se establecieron cuatro objetivos de la investigación: estudio de la legislación, prácticas y políticas que condujeron a las Generaciones Robadas; análisis del campo de aplicación de las leyes, prácticas y políticas así como de la necesidad de cambios, respecto de los servicios y procedimientos habitualmente disponibles para los AIET afectados por las Generaciones Robadas; evaluación de los principios bajo los cuales se podrían otorgar reparaciones a las personas o las comunidades afectadas por la separación; y análisis de la legislación actual, prácticas y políticas con respecto a la ubicación y al cuidado de los niños AIET, tomando en cuenta el principio de la autodeterminación (5).

El logro de la reconciliación dependía de la implementación detallada y amplia de las recomendaciones delineadas en el informe “Trayéndolos a casa” de 1997 (6), del cual se vendieron 60.000 copias el primer año de su publicación (7). Sin embargo, la respuesta del gobierno federal australiano (la Coalición Liberal, que ha sido reelecta dos veces desde la Investigación Nacional en 1996, y luego en 2004) anunciada el 16 de diciembre de 1997 no alcanzó a cumplir ni siquiera un mínimo de los objetivos de reparación bosquejados en los principios de Van Boven (8). En este sentido, los principios elaborados por el jurista van Boven establecen que, de acuerdo con el derecho internacional, la violación de cualquier derecho humano da lugar a un derecho de reparación para la víctima, y que debe prestarse especial atención a las graves violaciones de derechos humanos, que incluyen el genocidio, la discriminación sistemática y el desplazamiento forzado de poblaciones (9).

La Investigación Nacional fue descripta como un ejemplo de “comisión histórica de la verdad”, en la que se llevó a cabo una investigación histórica sobre prácticas de gobiernos pasados (10). Sin embargo, la separación de niños —práctica que se mantiene hasta la fecha— (11) y la negativa del gobierno australiano de reconocer la correlación entre el abuso sexual experimentado por miembros de las Generaciones Robadas y el abuso sexual en la actualidad, tan frecuente en muchas comunidades indígenas, resalta la necesidad de una Comisión de Verdad y Reconciliación que dé cuenta tanto de los patrones de abuso del pasado como los del presente (12). El gobierno australiano, que hasta el momento se ha negado a pedir disculpas públicamente a los miembros de las Generaciones Robadas, rechazó la propuesta de un Tribunal de Reparaciones. En cambio, impulsó iniciativas del gobierno del Estado de Tasmania del 2006 y de los demócratas australianos en el Senado Federal de marzo de 2007 para establecer un programa de reparaciones nacional o estatal; una solución precipitada que otorga reparaciones a partir de reclamos evaluados por un Evaluador de Generaciones Robadas.

A pesar de que la Investigación Nacional le otorgaba una voz a la población AIET, y aunque “Trayéndolos a casa” creó un sendero de reconciliación, esta oportunidad no fue aprovechada. Diez años más tarde, la nación australiana aún no ha superado su historia de genocidio y explotación. Este artículo propone, como modelo para abordar los agravios históricos perpetrados contra miembros de las Generaciones Robadas, la creación de una Comisión de Verdad y Reconciliación, junto con un Programa de Reparaciones. La Comisión de Verdad y Reconciliación se debería constituir a partir de las investigaciones existentes, incluyendo “Trayéndolos a casa”, hasta que se incorpore a su mandato el requisito de informar periódicamente sobre la implementación de las recomendaciones, luego de las audiencias. Al mismo tiempo, la propuesta de la Comisión de Verdad y Reconciliación debería incluir mecanismos culturalmente apropiados que generen las condiciones para decir la verdad y promover la reparación de las víctimas AIET, contemplando un reconocimiento especial de las dificultades que afrontan las madres y los niños robados que fueron víctimas de abuso sexual para poder hablar de su sufrimiento en los ámbitos previamente ofrecidos por la Investigación Nacional.

La Comisión de Verdad y Reconciliación debería ayudar a facilitar esta rehabilitación mediante la difusión de la verdad y la promoción de conciencia pública sobre las experiencias y consecuencias de la separación “forzada”. Las audiencias en cada Estado o territorio, en un lugar público, con delegados indígenas y no indígenas- requerirán el compromiso y la aceptación de responsabilidad por parte de cada gobierno estatal, y serán terapéuticas tanto para la nación australiana como para las víctimas individualmente consideradas. Este proceso también ayudaría a facilitar el reconocimiento de la heterogeneidad de las experiencias de cada persona AIET, de los distintos clanes AIET que habitan distintos Estados de Australia y de los numerosos idiomas de los habitantes de antaño o de la actualidad de un Estado.

El éxito de un modelo de este tipo, descentralizado y dependiente del gobierno federal se basa en una disculpa del gobierno federal australiano a todas las personas afectadas por las políticas de la separación forzada del siglo 20. Adicionalmente, el compromiso de los gobiernos de los Estados es esencial, dada su relación fundamental con la prestación de servicios, ya que hoy en día son los responsables de la educación, los servicios de salud y la ley y el orden.

La probabilidad del éxito de un modelo cómo éste puede evaluarse de acuerdo con el progreso del proceso de búsqueda de la verdad, que actualmente ha iniciado el gobierno canadiense. En Canadá se han implementado una serie de medidas para los sobrevivientes de las Escuelas Residenciales para Indios [Indian Residential Schools (IRS)] con el fin de abordar las injusticias de la política de asimilación, de separación forzada y de disolución cultural, aplicadas por el gobierno canadiense, las iglesias anglicana, presbiteriana y católica durante más de 100 años, pero más extensivamente entre los años ’20 y los ’60, en cuyo periodo aumentó el abuso sexual (13). Si bien el modelo propuesto para enmendar los daños sufridos por las personas AIET difiere de la Comisión de Verdad y Reconciliación canadiense, las similitudes de las experiencias vividas por los aborígenes australianos y los canadienses le proporcionan a Australia una valiosa oportunidad de aprendizaje. “Trayéndolos a casa” reconoció la cuestión de la responsabilidad, que ha sido no tenida en cuenta desde hace mucho tiempo. Una Comisión de Verdad y Reconciliación, tal como propone este trabajo, daría una nueva oportunidad para desarrollar una memoria colectiva y una historia nacional compartida, y crear un vigor renovado hacia el logro pleno de las reparaciones y de los principios de reconciliación.



* Ramona Vijeyarasa fue becaria en Derecho Internacional y Derechos Humanos de la Universidad de Nueva York, en el Centro de Justicia Transicional. Es una abogada australiana con vasta experiencia en el campo del derecho internacional de los derechos humanos. Trabajó en la Coalición contra el Tráfico de Mujeres en Manila, Filipinas, y actualmente se desempeña en el Centro por los Derechos Reproductivos en Nueva York.

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Notas

(1) Oficialmente Australia tiene dos grupos de indígenas, denominados aborígenes e isleños del Estrecho de Torres. En este trabajo se les aplica la sigla AIET. Ver Gobierno Federal Australiano, Departamento de Asuntos Aborígenes y de Isleños del Estrecho de Torres, Indigenous Fact Sheet (PDF), actualizado el 14 de junio de 2007.

(2) Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades, “Bringing Them Home” (“Trayéndolos a casa: informe de la investigación nacional sobre la separación de los niños aborígenes e isleños del Estrecho de Torres”, Canberra, AGPS, 1997, en adelante: “Trayéndolos a casa”), disponible aquí, actualizado el 20 de enero de 2007, p. 31.

(3) Se puede encontrar un resumen de toda la legislación sobre “separación” en “Trayéndolos a casa”, nota 2, pp. 600-648.

(4) Nigel D’Souza, “Authors of Our Own History: The Challenge for All Australians Presented by the Final Report of the Human Rights Commission of National Inquiry into the Separation of Aboriginal and Torres Strait Islander Children from Their Families Forum-The Stolen Generation: From Removal to Reconciliation-Authors of our own History”, University of New South Wales Law Journal, vol. 21, 1998, pp. 204, 205 citando un artículo de prensa publicado en SNAICC el 4 de agosto de 1991, Día Nacional de los Niños Aborígenes e Isleños.

(5) “Trayéndolos a casa”, nota 2, pp. 2-3.

(6) Ver Ibid., donde cita toda la evidencia recogida durante la Investigación Nacional.

(7) Anne Orford, “Commissioning the Truth”, Columbia Journal of Gender and Law, vol. 15, 2006, p. 867.

(8) En 1989, la Subcomisión para la Prevención de la Discriminación y para la Protección de las Minorías de Naciones Unidas le encargó a Theo van Boven la tarea de realizar un estudio sobre el derecho de restitución, reparación y rehabilitación para las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, considerando las normas internacionales de derechos humanos existentes y más importantes así como las decisiones de peso y los puntos de vista de los organismos internacionales de derechos humanos. Ver Theo van Boven, Informe Final del Relator Especial de Naciones Unidas, Estudio sobre el derecho de restitución, reparación y rehabilitación para las víctimas de graves violaciones de derechos humanos y libertades fundamentales, Doc. de la ONU, E/CN.4/Sub.2/1993/8 (1993).

(9) Van Boven, Informe Final del Relator Especial de Naciones Unidas, op. cit., p. 4.

(10) Priscilla Hayner, Unspeakable Truths: Facing the Challenges of Truth Commissioners Routledge, Nueva York y Londres, 2002, pp. 17-18, 313.

(11) Ver “Trayéndolos a casa”, nota 2, p.15, respecto de la separación contemporánea de niños AIET hasta la publicación del informe en 1997, y sentencias de negación de custodia aplicadas a indígenas.

(12) Ver la discusión sobre la transferencia intergeneracional de los efectos de la separación forzosa tratada en “Trayéndolos a casa”, nota 2, pp.174-175, 188-189 y 481-483. Ver también la investigación sobre la asociación de traumas no resueltos del pasado sufridos a lo largo de muchas generaciones de indígenas AIET con el abuso sexual a niños en la actualidad dentro de las comunidades indígenas, en Janet Stanley, “Child Sexual Abuse in Indigenous Communities”, trabajo presentado ante Child Sexual Abuse: Justice Response or Alternative Resolution Conference, realizada por el Australian Institute of Criminology en Adelaide, entre el 1 y 2 de mayo de 2003, disponible aquí, actualizado el 26 de agosto de 2007.

(13) Ver Centro Internacional de Justicia Transicional (ICTJ), “Canada-Background,” marzo de 2007, disponible en , actualizado el 14 de junio de 2007. Ver también Canadian Indian Residential Schools Settlement Agreement, Schedule N: Mandate for the Truth and Reconciliation Commission, 8 de mayo de 2006, [en adelante Acuerdo IRS], 5, §4(c), disponible en , actualizado el 14 de junio de 2007.




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