Los países en desarrollo han exhortado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a mejorar su vigilancia sobre las economías avanzadas, colocando el mismo énfasis en evaluar sus vulnerabilidades que el puesto por la institución en evaluar las economías de mercados emergentes.
Con referencia a la vulnerabilidad del mercado estadounidense de alto riesgo hipotecario y sus efectos financieros y reales de derrame sobre la economía mundial, los ministros del Grupo de los 24 países en desarrollo (G24) manifestaron el viernes que la reciente turbulencia financiera destacó la necesidad de fortalecer la regulación y supervisión multilateral del sistema financiero internacional para manejar los riesgos sistémicos.
Esta vigilancia deber ser imparcial y aplicable a todos los actores en la arquitectura financiera mundial y para lograr esto efectivamente, se debería también reformar la estructura de gobernabilidad del FMI para asegurar mayor voz y representación a los países en desarrollo dentro de la institución, manifestó el G24 luego de la segunda de sus reuniones semestrales celebradas aquí en las instancias previas a las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI.
En su Comunicado, los ministros del G24 también llamaron a “implementar de manera imparcial la Decisión sobre Supervisión de 2007, reconociendo que los miembros tienen objetivos de política legítimos a la luz de sus respectivas circunstancias y limitaciones” y recalcaron “la importancia de abordar el impacto que podría tener la volatilidad de los flujos de capital”, teniendo en cuenta el contexto financiero actual.
Agregaron que “los mercados emergentes y los países en desarrollo estarían más preparados para enfrentar este desafío si pudieran tener más confianza en que habrían de recibir oportunamente respaldo financiero” y reiteraron su solicitud al FMI de que “presente cuanto antes una propuesta concreta sobre un nuevo instrumento de liquidez” para satisfacer las necesidades de estos países.
También hicieron hincapié en que “la coordinación activa de las políticas es crítica para evitar que se produzca una crisis más grave” y llamaron a “ejecutar plenamente los planes de política acordados en el proceso de las consultas multilaterales”, exhortando al Fondo a “estar preparado para poner en marcha un segundo proceso”.
Hablando en una conferencia de prensa luego de la reunión ministerial, Oscar Tangelson, Viceministro de Economía y Producción de Argentina, quien preside actualmente al G24, manifestó que el G24 consideraba que la arquitectura financiera multilateral debía ser mejorada en dos áreas: una vigilancia más efectiva y una mayor representación.
En primer lugar, existe la necesidad de “fortalecer la vigilancia y regulación del sistema financiero internacional para evitar la especulación protegida por actividades financieras poco transparentes” lo cual “incrementa los riesgos, afecta negativamente a las inversiones y por lo tanto a la economía en su conjunto”.
A este respecto, el G24 subrayó la necesidad de que el FMI ejerza la vigilancia sobre las economías de sus miembros de manera imparcial y suministre una línea de crédito de acceso automático y sin condicionalidades a los países en crisis. “Hasta el momento, el Fondo solo se ha esmerado en inspeccionar nuestras economías y no las de los países desarrollados, pero según lo demostrado por esta crisis, se trata de un problema del sistema financiero internacional en su conjunto”, dijo Tangelson.
No obstante, el G24 advirtió que la capacidad del Fondo para desempeñar este rol depende de la reforma a realizarse sobre su estructura de gobernabilidad, recalcando “la extrema importancia de llegar a un acuerdo sobre un conjunto de reformas para paliar los déficit de legitimidad y democracia en las Instituciones de Bretton Woods, que han minado su eficacia y respaldo público”.
Asimismo, el G24 manifestó que la redistribución de cuotas debería ser “el resultado directo de una fórmula sencilla, transparente y sólida que valga por sus propios méritos” y que la fórmula modificada para el cálculo de las cuotas “debe cumplir con el criterio de incrementar sustancialmente las cuotas calculadas para los países en desarrollo en comparación con su actual participación en las cuotas”.
El G24 exigió una nueva fórmula que incluya al PIB con un fuerte componente medido en términos de paridad del poder adquisitivo, y que corrija el indicador de variabilidad e incremente su ponderación con respecto a la apertura para reflejar mejor la vulnerabilidad. “También debería corregir el indicador de apertura para tener en cuenta el comercio dentro de una unión monetaria e incorporar un factor de compresión para revertir el sesgo por tamaño de la economía”.
Los ministros exhortaron a realizar “una segunda ronda de aumentos sustanciales de las cuotas para reducir el sobrepeso actual de las economías avanzadas en la estructura de votación y de cuotas” y subrayaron la importancia de instaurar revisiones regulares de las cuotas así como ajustes efectivos de las mismas que sean independientes de las necesidades de liquidez, para dejar reflejada la evolución de las posiciones relativas de los países dentro de la economía mundial.
Del mismo modo llamaron a “por lo menos triplicar los votos básicos para realzar la voz de los países de bajo ingreso” y a estudiar la posibilidad de contar con un sistema de votación por ‘mayoría doble’ para todas las decisiones de política que adopte el FMI.
Al reflexionar sobre este punto, Tangelson expresó que todo aquello que no implique por lo menos triplicar los votos básicos “condenaría a los países menos desarrollados a desempeñar un papel marginal” en la institución. Además, dijo lo siguiente: “Necesitamos reconocer que todos contamos con los mismos derechos y obligaciones en el proceso de toma de decisiones del Fondo. Permitir que el Fondo continúe tomando decisiones sobre la base de ‘un dólar un voto’ atenta contra la credibilidad. En una institución que está manejada exclusivamente por los ricos, no resultan creíbles ni la vigilancia, ni las condicionalidades, ni el asesoramiento en materia de políticas”.
Los ministros también exhortan a ampliar los recursos de personal que tienen a su disposición los Directores Ejecutivos elegidos por un gran número de países miembros y a modificar el Convenio Constitutivo con la finalidad de permitir el nombramiento de más de un Director Ejecutivo suplente. Además, hicieron un llamado a mejorar la representación de África y otras regiones escasamente representadas entre el personal y la dirección de las propias Instituciones de Bretton Woods.
Con respecto al tema del liderazgo institucional, los ministros reiteraron “la importancia de reformar el proceso de selección de los líderes de una y otra institución [de Bretton Woods], con reglas y prácticas que se encuentren basadas en los méritos y promuevan una representación geográfica amplia”, e instaron a ambos Directorios a que acuerden un nuevo proceso previo a las Reuniones de Primavera de 2008. Asimismo, avalaron “el acuerdo de abrir el proceso y establecer un número límite de mandatos así como una rotación geográfica para el nombramiento del Presidente del CMFI”.
El hincapié puesto por el Comunicado del G24 en la urgencia de registrar avances en las reformas de gobernabilidad del FMI refleja la creciente frustración experimentada por los países en desarrollo no solo con respecto al ritmo de las reformas sino también en lo referente al compromiso de los países desarrollados con el proceso.
En otro evento que tuvo lugar más tarde, Amar Bhattacharya, quien se encuentra al frente de la Secretaría del G24 manifestó que se había registrado frustración entre los países en desarrollo con respecto a los recientes procesos de selección de liderazgo que favorecieron a los candidatos estadounidenses y europeos, no solo para el puesto de Director Gerente del FMI (que se adjudicó al francés Dominique Strauss-Kahn) y de Presidente del Banco (que pasó a ocupar el ex Representante Comercial de Estados Unidos Robert Zoellick), sino también para el de presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI).
La nueva presidencia del CMFI – cuyo rol es importante en lo que refiere a diseñar la agenda del organismo de vigilancia política del Fondo – pasó finalmente a ser ocupada por el Ministro de Economía y Finanzas de Italia Tommao Padoa-Schioppa, quien superó al Ministro de Finanzas de la India Palaniappan Chidambaram y al Ministro de Finanzas de Canadá Jim Flaherty con posterioridad al cabildeo realizado por los europeos. El puesto había quedado vacante cuando el británico Gordon Brown – quien presidió el CMFI durante una década – fue designado Primer Ministro.
Las deliberaciones del G24 también otorgaron prioridad al cambio climático y a sus implicancias para los países en desarrollo así como para el desarrollo y la reducción de la pobreza. Los ministros recalcaron que “cualquier enfoque frente al cambio climático debe tener en cuenta las cuestiones fundamentales del acceso equitativo a la energía, la mitigación y la adaptación al clima”. En tal sentido, señalaron que “el cambio climático se debe sobre todo a la acumulación de emisiones en el pasado, de las cuales los principales responsables son los países avanzados”, representando las emisiones de carbono per cápita de los países en desarrollo, en promedio, una quinta parte de las emisiones de los países desarrollados.
Asimismo, exhortaron a la comunidad internacional a encontrar soluciones multilaterales al problema basándose en el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades” dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Esto incluye acordar un nuevo marco para reducir la emisiones de carbono a más tardar para cuando la CMNUCC celebre su conferencia en Bali este año, así como el desarrollo de nuevos e innovadores mecanismos de financiamiento para ampliar el acceso a la energía limpia, y el desarrollo y transferencia de tecnologías para superar los desafíos de la mitigación y la adaptación en los países en desarrollo.
De acuerdo con Tangelson, al G24 le preocupa que se incluya la dimensión de la equidad en el debate sobre cambio climático y que se traduzca en acciones específicas que ayuden a cumplir con actividades sostenibles desde el punto de vista social, medioambiental y del desarrollo: “Consideramos que existe una responsabilidad intergeneracional con respecto al medio ambiente en todo el mundo. El cambio climático afecta en particular a la producción en los países menos desarrollados y se encuentra obviamente en contradicción con los objetivos para la reducción de la pobreza que constituyen los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.
Con respecto al Banco Mundial, los ministros del G24 estuvieron de acuerdo en que una globalización sostenible caracterizada por la inclusión constituye hoy en día el principal reto en el campo del desarrollo, según lo esbozado en la estrategia a largo plazo formulada por la institución. Asimismo, hicieron un llamado a todos los donantes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) a que incrementen los compromisos de ayuda asumidos con la decimoquinta reposición de recursos.
Al tiempo que se reconoció la reciente mejora en los aportes de los países de mediano ingreso a la AIF a través de incrementos sustanciales en las transferencias a la Asociación desde el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Corporación Financiera Internacional (CFI), el G24 subrayó que “dichas transferencias no deberían considerarse de ninguna forma como un sustituto de los compromisos asumidos por los donantes de la AIF”.
Los ministros también exhortaron al Banco Mundial a “mejorar y adaptar su respaldo frente a los desafíos – profundos pero diferenciados – de los países de mediano ingreso en materia de desarrollo” más allá de las medidas recientes – recibidas con beneplácito - encaminadas a simplificar y reducir los precios de los préstamos del BIRF. “Aún queda mucho más por hacer en cuanto a los costos no financieros de hacer negocios”, manifestaron los ministros, lo que incluye potenciar el uso de los sistemas nacionales y ampliar el alcance del financiamiento en materia de infraestructura.
“El Grupo del Banco Mundial tendrá que desempeñar un papel más activo en el suministro de bienes públicos mundiales y regionales, pero basándose en su ventaja comparativa y su mandato, y en estrecha colaboración con otros organismos multilaterales, sobre todo las Naciones Unidas”, indicaron.
El G24 también señaló que se debe acelerar el proceso encaminado a realzar la voz de los países en desarrollo en el Banco Mundial, en consonancia con los mismos principios y objetivos que guiaron el proceso de reforma en materia de gobernabilidad del FMI. Llamaron a los países desarrollados a ayudar a los países de bajo ingreso a asumir la suscripción que tienen asignada en la AIF (y mejorar así su poder de voto) , al tiempo que afirmaron el papel del Directorio de la AIF, en el cual los países en desarrollo tienen una representación más plena, como el principal órgano encargado de formular las políticas de la asociación.
El G24 representa a 24 países en desarrollo en asuntos monetarios internacionales y de desarrollo en el Banco Mundial y el FMI. La República Democrática del Congo asumirá la presidencia del Grupo ejercida por Argentina en este último año.
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