Setiembre de 2007
Montevideo, Uruguay
Buenas noches, sobre todo quiero felicitar esta iniciativa conjunta de Cotidiano y de Brecha de volver a discutir el tema de la despenalización del aborto. Quiero recordar que entre el año 2000 y 2004 las mujeres y la Bancada Femenina estuvieron muy activas en el impulso a tres proyectos que tenían que ver con los derechos de las mujeres, la Ley de Violencia Doméstica, la única que salió, la Ley de Participación Política o Grupos Políticos, que no salió todavía, la estamos discutiendo o contrabandeando en la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos, y la Ley de Salud Reproductiva.
Las mujeres en el parlamento y los proyectos de ley sobre despenalización del aborto
Yo, por supuesto, voy a argumentar a favor de que enfrentemos la lucha directamente en el Parlamento y no la dejemos en manos de Jueces o de Médicos, debe ser porque yo soy Politóloga y creo que el Parlamento no tiene que zafar de estos compromisos. Mónica Xavier presentó el Proyecto de Ley sobre Salud Reproductiva como una iniciativa concentrada en la Bancada del Frente. Es verdad que hubo concentración de voluntades en la Bancada del Frente, a pesar de que se contaba con una gran defensora de esto que era una mujer del Partido Colorado ¿quién?. El Partido Colorado, de hecho en las encuestas, no tanto en las votaciones, aparece como dividido con respecto al tema del aborto, es la tradición anticlericalista del Partido Colorado. Mientras que el Partido Nacional siempre apareció como mayormente resistente al tema de la salud reproductiva. Yo creo que más allá de que esta iniciativa, si bien fue mayoritariamente respaldada por la Bancada del Frente Amplio, tuvo por lo menos dos pilares de apoyo muy importantes: el hecho de que existiera una masa crítica importante de mujeres en el Parlamento llevó, tanto a la discusión de este proyecto, como el tema de la Ley de Violencia Doméstica o el tema de los Cupos Partidarios. Hubo un reverdecimiento de las iniciativas legislativas sobre temas de derechos de la mujer, y esto se debió al número de mujeres, eso es la masa crítica, el número de mujeres en el Parlamento.
También quiero rescatar el importante rol que cumplieron las organizaciones de la sociedad civil, en particular Cotidiano, MYSU, que no solamente lucharon activamente por los temas de salud reproductiva, sino también por los temas de violencia doméstica. De hecho el Parlamento reaccionó bastante tardíamente a algo que las organizaciones de la sociedad civil ya habían empezado a hacer en materia de violencia doméstica. Y en materia de salud reproductiva creo que estas organizaciones cumplieron un rol muy importante.
Los proyectos que se presentaron sobre despenalización del aborto han sido un montón, yo acá tengo por lo menos tres, uno del año 91, sobre penalización de actos que afectan los derechos de la mujer, uno del 85, otro del 93 y recordemos en el 2004 la media sanción que recibe el proyecto en Cámara de Representantes, es por una mayoría muy, muy apretada, de 47 a 43, que permitía avizorar que en el Senado no nos iba a ir tan bien. El proyecto fracasó en Senado, hicimos muchas lecturas desde la política; era el peor momento para presentarlo por dos razones, ya que nos encontrábamos en un período previo o de campaña electoral y esto afecta la toma de decisiones. Los Parlamentos son mucho más indisciplinados sobre el final del período, que antes, y eso hace que se voten muchos menos proyectos y que los cálculos electorales primaban en los corrillos y en los cuartitos sobre la exposición de motivos pública de los Parlamentarios que tenían que manifestarse sobre el Proyecto. O sea, que fue un año horrible para hacerlo. Ahora es otra la circunstancia - sigue siendo horrible por otras razones - pero en principio esas dos razones que tienen que ver con el ciclo electoral no están presentes y como nuestro ciclo electoral está un poquito adelantado, porque tenemos las internas y porque además en este país se está en campaña siempre, es evidente que este año es el mejor último año para que esta iniciativa se lleve a cabo.
El aborto forma parte del control de la fecundidad en Uruguay desde principio del Siglo XX
Voy a decir algunas cosas sobre lo que se sabe del aborto desde el punto de vista de los estudios que existen sobre la fecundidad de las mujeres. Estoy completamente de acuerdo con Sarlo en que las argumentaciones que toman como base el tema de la salud de la mujer para polemizar sobre el aborto y no los principios normativos que hacen al derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, son débiles. Sin embargo fueron mucho más usados éstos que los otros, porque se pensó que a través de una justificación de temas que hacían a la salud de la mujer era más fácil entrarle al tema que a través de la libertad de decidir sobre su propio cuerpo. Sobre todo en un país donde - y voy a citar a Pablo da Silveira,”el cuerpo es una propiedad del Estado que nos la presta al nacer y que el cual se la devolvemos al morir”. Los temas de libertad del propio cuerpo en el Uruguay no están precisamente a la orden del día y menos aún en momentos de eclosión de la moral higienista que va triunfando en este país, por más que la modernidad ... etc. Eso se ve en muchas otras disposiciones que tienen que ver con el tabaco, con el alcohol, etc. Entonces tampoco estamos en el mejor momento para defender la libertad del propio cuerpo, porque hay un triunfo de los principios de una moral higienista que hace parte de este país, de la historia constitutiva de este país y ahí están los estudios de Barrán, etc. Pero en principio los argumentos referidos a la libertad del propio cuerpo creo que fueron al contrario poco colocados, porque parecían menos defendibles que los argumentos que referían a la salud de la mujer.
¿Qué se sabe de la práctica del aborto? Primero el aborto forma parte del control de la fecundidad en este país, desde principio de siglo. El Uruguay, es de América Latina el país que experimentó la transición demográfica más temprana. Esto quiere decir que las mujeres en el Uruguay empezaron a controlar su fecundidad, es decir a tomar decisiones sobre el número de hijos que querían tener desde el siglo pasado. Entre el 30 y el 50, el Uruguay ya estaba completando la transición demográfica. Imagínense que en un mundo donde no existían pastillas anticonceptivas que es de los métodos más seguros para prevenir la concepción, el aborto fue una práctica probablemente muy habitual. El hecho de que las mujeres decidieran cuántos hijos tener y que estas decisiones tuvieran que ver con comportamientos contraceptivos, que en última instancia podrían implicar la decisión de abortar, tiene que ver con que el Uruguay es un país que se modernizó tempranamente. Las mujeres accedieron tempranamente a la educación, se incorporaron tempranamente al mercado de trabajo y los estudios indican que salvo que uno quiera hacer como los chinos y decidir que solo se puede tener un hijo, la mejor solución para que se controle el número de hijos es que las mujeres tengan una acceso más o menos generalizado a bienes como la educación, el trabajo, etc. Eso está pasando en todo el mundo en la medida que las mujeres se incorporan al mercado de trabajo, empiezan a tener mayor nivel educativo y empiezan a controlar el número de hijos, solo que en el Uruguay eso pasó antes que en otros países de América latina, por eso tiendo a pensar que la práctica del aborto inducido con la legislación del 38 o no era habitual en este país.
Existen ya dos Encuestas Nacionales de Fecundidad, fue muy difícil hacerlo. La primera que tenemos es del 86 - o sea que también anduvimos bastante rezagados en eso - y por supuesto que la dictadura tuvo en buena medida la culpa de eso también; no se hicieron estudios sobre la fecundidad de las mujeres durante muchos años. Existe una encuesta del año 90, que es una encuesta no sólo sobre fecundidad, sino sobre comportamiento contraceptivo, que dice lo siguiente: la inmensa mayoría de las mujeres del Uruguay controlan su fecundidad, con mayor o menor éxito y consideran que tienen derecho a hacerlo.
Es muy difícil registrar la incidencia del aborto voluntario en las encuestas porque como está criminalizado, está subdeclarado. Y Mónica Xavier ha dado un número sobre los abortos practicados, que es bastante impresionante. Hay un sentido común extendido, completamente erróneo a juzgar por esta encuesta. Habría que hacer otros estudios. Lo erróneo es pensar que las mujeres que practican abortos son las ignorantes, inconscientes que no saben y toman la decisión a último momento. Lo que dicen los estudios es todo lo contrario: las mujeres que practican abortos son las que no quieren tener hijos y controlaron hasta que tuvieron un accidente y les falló el método anticonceptivo; son las más controlistas, no las menos controlistas. Hay otro dato importante y es que las mujeres de estratos socioeconómicos más bajos, de estratos más pobres, declaran que tienen más hijos de los que hubieran querido tener. También todos sabemos que el embarazo deseado - y esta razón la dijo Lilian Celiberti y es muy importante - el embarazo deseado condiciona la calidad, la condición de vida psicofísica del niño. De manera que, obligar a una mujer a que lleve a término un embarazo no deseado, es una violación a sus derechos humanos.
Lo último que tenemos para decir sobre esto y que también va en contra de un sentido común extendido y equivocado, es la idea de que si tenemos excelentes campañas masivas sobre contraceptivos van a dejar de existir abortos. Los abortos no van a dejar de existir nunca, las mujeres continuarán practicándose abortos, sólo que las obligaremos a practicarlos en condiciones de riesgo. Ninguna campaña, por más masiva que sea, va a eliminar la práctica del aborto inducido. Porque justamente las mujeres que se practican el aborto inducido, se lo practican porque practicaron otros métodos y fallaron. O sea que, en principio, con le nivel de conocimiento extendido que existe en las mujeres uruguayas sobre métodos anticonceptivos y de práctica extendida de controlar su fecundidad, por más que existan campañas, eso hay que sacárnoslo de la cabeza, el aborto va a seguir existiendo.
La opinión de la gente: 70% quiere legalizar
¿Qué opina la gente? Primero vamos a ver lo que opinan las elites del Uruguay, las elites son los Parlamentarios, los Sindicalistas, los Empresarios, todos los que tienen influencia. Acá está la hipocresía Uruguaya, al menos en los números, porque en las encuestas obviamente cada formulario es un formulario que no tiene nombre ni apellido, se le pregunta: legalizar y despenalizar, bueno, entre las dos respuestas, en la última encuesta del 2006 tengo casi un 70 % que quieren legalizar o despenalizar. Y los que quieren reprimir que siempre hay ¿no? es un 10 % y los que quieren tolerar, solo tolerar sin cambiar la legislación, la legalización “light” de Sarlo, es otro 10 %; y hay un 7 % que no sabe.
Quiere decir que la inmensa mayoría, de la gente estaría supuestamente a favor de la Ley de Salud Reproductiva. Las encuestas de opinión pública también muestran una creciente simpatía hacia la Ley de Salud Reproductiva. Las encuestas son poco comparables porque se fueron preguntando cosas distintas en el tiempo, ahora se pregunta directamente sobre la ley, pero la inmensa mayoría en las encuestas declara que sí apoyarían una ley de esas características. Lo que muestran las encuestas más allá, - este dato esta por todos lados - es que la inmensa mayoría de la gente está a favor de la despenalización del aborto, es que quienes están a favor de la despenalización del aborto son los que yo llamaría, los sectores más modernos de la sociedad, son los mismos que votaban al Frente antes. Ahora el Frente se ha popularizado y no solo lo votan los sectores modernos que son los de mayor educación relativa y los más jóvenes, por supuesto mayoritariamente las mujeres, esa es la composición del apoyo a la despenalización del aborto, alta educación relativa, juventud y género.
La amenaza de veto del presidente Vázquez
¿Qué cosas hicieron que la situación en el Parlamento que se presenta mucho mejor con la actual Legislatura no se presente tan buena al punto de que pensemos que se puede perder? Y tanto se puede perder que en la última exposición se están planteando alternativas para cuando se pierda. Lo que ha embromado mucho han sido las declaraciones del Presidente sobre el tema del aborto, que por supuesto no innovó - porque Jorge Batlle también amenazó con vetar porque había hecho un acuerdo con la Unión Cívica – pero dio un argumento explícito, “yo hice un acuerdo con la Unión Cívica”, creo que además Jorge Batlle debía hacerlo porque se había pronunciado a favor de la despenalización de las drogas y porque representaba la figura liberal dentro de su Partido. Argumentó explícitamente que había hecho una coalición con la Unión Cívica para la segunda vuelta y se había comprometido para vetar el tema. Tabaré Vázquez anunció - y los medios también lo amplificaron hasta el absurdo- el tema del veto presidencial. El veto presidencial está establecido en la Constitución de la República artículo 168 y es la atribución presidencial de poner objeciones o hacer observaciones a los proyectos de ley que les remitan al poder ejecutivo y suspender u oponerse a su promulgación. Por supuesto que el veto se puede levantar por el voto de tres quintos de los integrantes de cada Cámara. Pero apenas si se consigue mayoría simple para la ley ¡difícil conseguir los tres quintos! Entonces el veto funciona, las amenazas de veto en este país funcionan como un sistema de disciplinamiento a las Bancadas Parlamentarias. Ya si a las Bancadas Parlamentarias les cuesta tomar una decisión con una amenaza de veto, dicen, “nos sacamos este hierro caliente y chau”. Claro, si dos Cámaras votan en mayoría un proyecto, hay que imponer un veto presidencial.
Pero no es tan sencillo, una cosa es amenazar con imponer un veto, otra cosa es imponer un veto. ¿En qué circunstancias se impusieron vetos? Vetos se impusieron y el que más impuso vetos fue el Presidente Sanguinetti en su primer período, porque tenía un Parlamento complicado, era el primer período pos-transición y el Poder Ejecutivo quería tener más o menos controlada la cosa y a veces no la controlaba muy bien; la controlaron mucho mejor cuando aprendieron a hacer coaliciones. El Frente la controla mucho mejor que los demás porque tiene su propia Bancada. Lo que indican los estudios del veto es que cuando el Presidente es débil, tiende a hacer mayor uso del veto, un Presidente es débil cuando tiene una Bancada muy reducida o cuando la Bancada es muy indisciplinada. Ninguna de las dos condiciones se cumple en este momento. La Bancada es muy disciplinada y es una Bancada grande, es una Bancada mayoritaria. La otra razón para interponer un veto es que el Parlamento vote una medida impopular o que un Presidente considere impopular, en ese caso también puede haber una tentación vetista. No parece ser el caso de la despenalización del aborto y los números que indican estas encuestas, tanto de elites como de opinión pública, dan un paisaje más o menos razonable sobre nuestra situación de conciencia al respecto.
Las razones de conciencia
Hablando de situaciones de conciencia ahora vamos al tema sobre el cual habló Sarlo: el Presidente esgrimió razones de conciencia, pero no me voy a referir más al Presidente porque creo que muchos esgrimieron razones de conciencia. Muchos Parlamentarios esgrimieron razones de conciencia, las razones de conciencia médica parecen difíciles de creer, dado que tengo unas declaraciones del Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay del año 2004, - no sé en que está el Sindicato Médico ahora - señalando que la legislación actual en el Uruguay viola todas y cada una de las principales características de la asistencia en salud. Referido sobre todo al tema de las muertes maternas. También el Sindicato Médico, en esa oportunidad, consideró su deber expresar se posición a favor de la despenalización del aborto, sacando las objeciones médicas. El Proyecto de Salud Reproductiva preveía que los médicos podían hacer objeción de conciencia, pero en caso contrario tienen que practicarlo como acto médico, porque el proyecto, que además es un proyecto de avanzada, no solamente incluye la despenalización sino la obligación de incluirlo como acto médico que será practicado por todas las instituciones de salud públicas y privadas, es decir genera una política al respecto.
Las otras razones de conciencia son básicamente las convicciones religiosas. Este aspecto es muy importante porque una de las principales variables que influyen en la opinión de los ciudadanos, tal como lo muestran las encuestas, para estar a favor o en contra del aborto inducido, es la religión. Lo cual no quiere decir que muchas personas que confiesan pertenecer a una religión estarían a favor de la ley, pero los ateos están mucho más a favor de la Ley de Salud Reproductiva que las personas que expresan convicciones religiosas de distinto índole. Las convicciones religiosas son parte de la moral privada, al menos en este país donde la Iglesia y el Estado se separaron tempranamente, y acá viene el tema del Parlamento. Yo quiero que la decisión la tome el Parlamento, porque de las tres instituciones que mencionamos, la Corporación Médica, el Poder Judicial y el Parlamento, el Parlamento es la única institución que tomaría una decisión colectivamente, porque los jueces tienen normas que aplican según su entender individual, por eso hay tanta diferencia entre un Juez y otro y los médicos ni qué hablar. Entonces yo quiero una solución colectiva para esto que es un acto practicado por las mujeres, que es un acto que pertenece a las decisiones privadas, pero que está regido por las normas públicas. Yo quisiera una decisión colectiva, no quisiera quedar en manos de la interpretación que jueces o médicos hagan de las normas que ya existen, porque eso nos deja al arbitrio en el que estamos.
En el arbitrio en el que estamos nos iba relativamente bien en la despenalización “light”, hasta que comenzó una política bastante más represiva. Cualquiera que se haya enfrentado con un caso de este tipo sabrá que prácticamente las clínicas donde se practicaban abortos han desaparecido del Uruguay, lo que queda, es horrible. Pero, como la industria farmacológica ha absorbido buena parte del progreso científico técnico hoy existen soluciones farmacológicas aunque también se practican de cualquier manera. Son las que más tienden a practicarse con enormes problemas para el seguimiento de la salud de las mujeres que recurren a esas soluciones. También ustedes saben que en la medida que las prácticas represivas se hicieron más crudas, ser mujer y llegar después de haber usado un fármaco de este tipo al mutualismo o al Hospital público con honrosas excepciones, la enfrenta a que el médico de guardia le diga, “ni me cuentes lo que hiciste porque te tengo que denunciar”. Eso está siendo hoy moneda corriente y eso forma parte de un retroceso cavernícola que estamos experimentando en esta despenalización “light”. Muchas veces me he preguntado hasta qué punto la discusión pública de la Ley de Salud Reproductiva no ha contribuido a esto, pero en esto estamos y me parece que nuestro modus vivendi de la despenalización “light” no está sobreviviendo. Más allá de que eso genera mucha vulnerabilidad, porque basta que cualquiera se levante en nombre de la Ley y diga la denunciamos, creo que ese modus vivendi terminó.
Los parlamentarios están para representar a los ciudadadanos y ciudadanas y no para hacer valer sus objeciones de conciencia
¿Qué pasa con los Parlamentarios y su derecho de conciencia? Los Parlamentarios están ahí para representar a los ciudadanos, están en función de su representación. Para ser Parlamentario se necesitan votos, no se hace un concurso, no se necesitan habilidades especiales, ni hacer estudios universitarios, ni ser una excelente persona, se necesita representar al ciudadano. Por supuesto que todos querríamos que los Parlamentarios fueran lo mejor de todos nosotros, pero seguramente no nos pondríamos de acuerdo con qué es lo mejor de todos nosotros, pero su legitimidad descansa en su representación. Un Parlamentario debería decidir en función de lo que es el estado de la conciencia pública sobre un tema y nunca en función de su conciencia privada. Si su conciencia privada le impide tomar posiciones, lo inhabilita para tomarlas. Si yo soy un Parlamentario y tengo una objeción de conciencia muy fuerte para esto, me retiro de sala. Pero no puedo anteponer mi conciencia privada a mi conciencia pública, eso forma parte del principio político por el cual los Parlamentarios están en ese lugar, que por otra parte es el lugar más representativo de la Democracia. Solo que los Parlamentarios y la política en general tienen un límite para decidir y ese límite son los derechos inalienables de los individuos. La mayoría de los Parlamentarios podrían ponerse de acuerdo con violar los derechos de una minoría y no deberían poder hacerlo por más que tuvieran el principio mayoritario de la Democracia y esto es una discusión de política que se da mucho. ¿Qué pasa si la inmensa mayoría de la gente quiere matar a una minoría, - hay ejemplos en la historia sobre eso- no pueden, porque ahí el principio de la mayoría democrática es nulo.
¿Cuáles son los derechos que están en juego con el tema de la interrupción voluntaria del embarazo?
No voy a considerar los derechos del feto, porque me parece la discusión más bizarra que he escuchado en mi vida. Los Derechos Humanos se tienen desde que se es humano, pero ustedes saben que esa discusión se da y yo la he escuchado en el Parlamento. En principio no voy a pronunciarme sobre los derechos del feto, sino que voy a pronunciarme sobre los derechos de los seres humanos.
Creo que las mujeres han luchado mucho por la igualdad de derecho, la igualdad de tener la misma remuneración por la misma tarea, de tener derecho a participar políticamente a través del voto, de tener derecho a participar políticamente teniendo presencia en las listas, han luchado para que las responsabilidades domésticas sean compartidas entre hombres y mujeres, pero la lucha por el derecho a decidir la interrupción voluntaria de un embarazo, no es una lucha por la igualdad de los géneros, es una lucha por la libertad. E increíblemente a las luchas por la libertad les ha ido bastante mejor en el planeta que ha las luchas por la igualdad. Sólo que en el caso de la desigualdad de género las luchas por la libertad están perdiendo frente a las luchas por la igualdad de género. Porque, es muy difícil argumentar -y ahora voy a lo de Sarlo- que la interrupción voluntaria del embarazo es una libertad de las mujeres y por consiguiente es una decisión por la sola voluntad de la mujer. En parte porque las tradiciones poco liberales del Uruguay indicarían que las decisiones sobre nuestro cuerpo no las podemos tomar nosotros mismos, pero yo creo que hay una falta de discusión argumentativa y moral sobre esto.
El principio de la libertad del propio cuerpo, es el primer principio argumentativo con el que terminó la esclavitud. Uno puede alquilar el tiempo, si quiere ocho horas por día o diez horas por día, pero ser esclavo es que el cuerpo le pertenezca al otro. Ahora la esclavitud nos parecerá una visión antigua o vieja, pero fue la institución de vida social de este planeta que más tiempo duró y hubo que argumentar contra la esclavitud y el principal argumento contra la esclavitud fue el argumento de la libertad del propio cuerpo. Por supuesto que los argumentos sobre la libertad del propio cuerpo darían para otros debates que trascienden este debate, o que son distintos al debate sobre la libertad de interrumpir un embarazo, como por ejemplo, los debates o las discusiones sobre si tengo derecho a vender un órgano de mi cuerpo están vinculados a este mismo asunto y ya se han planteado. Yo quiero que se resuelva esto políticamente y no dejarlo en manos de los jueces o de los médicos. La política en el Uruguay cuando funciona bien, es decir cuando no es una pura reproducción de los intereses dominantes de una sociedad, la política puede llegar a ser una adelanto con respecto a una sociedad. La política de sanción de una legislación de avanzada en el Uruguay para mujeres, es una política de adelanto con respecto al estado en que esta sociedad estaba. La política tiene sus muchos defectos, pero es bastante más democrática. Claro, si uno vive en una Democracia.
El Uruguay había tenido una política capaz de ser más moderna que la propia sociedad y por eso una sociedad que era relativamente atrasada, aunque fuera de avanzada en el resto del continente, sancionó las leyes que sancionó, la de ocho horas, los derechos de la mujer, el divorcio, eso también tenía que ver con otras cosas, pero nosotros venimos de tradición, de la tradición de una política que avanza sobre la sociedad. Entonces en esa medida tendemos a esperar de los políticos -que no solo representen a la sociedad, sino que estén dos pasos adelante de ella.
Nosotros hemos vuelto para atrás en ese sentido, en esta relación entre política y sociedad y yo creo que la Dictadura es en buena medida responsable de lo que pasó. Nos volvió terriblemente represiva de los derechos, además no solo físicamente sino simbólicamente y nos volvió bastante más cobardes, más incapaces de argumentar inevitablemente. Y esa pienso yo, que es la explicación de por qué estamos atrás en tantas cosas, no solamente en materia de legislación sobre salud reproductiva.
La política hoy corre a la sociedad de atrás y que es incapaz de anticipar el futuro
No voy a traer el debate sobre los Derechos Humanos y la Ley de Caducidad pero somos un atraso también en ese sentido y somos un atraso en el tema de las cuotas partidarias, porque se puede estar de acuerdo o no estar de acuerdo, pero todos los países de América Latina, Perú, Guatemala tienen algún sistema de cupos partidarios y el Uruguay no los tiene. No porque estemos mucho peor que Guatemala, sino porque acá todo es político y sólo se hace lo que la política decide y la política está reaccionando en forma retardada con respecto a la sociedad, me parece a mi que eso es lo que está pasando.
Y en el caso del aborto con estos datos de las encuestas me parece que es ejemplificante de lo anterior. Quizás la prueba más evidente sea que el aborto, la legislación represiva del aborto y la práctica represiva del aborto, no han impedido nunca que las mujeres practiquen el aborto, lo practican en condiciones cada vez peores pero lo practican. Yo que soy una fumadora y sufro terriblemente con el Decreto del Tabaco, pero me he dado cuenta de la rapidez con que el opresor que llevamos adentro se instala, porque nadie fiscaliza o casi nadie fiscaliza, este país no tiene condiciones de fiscalizar que la gente fume, pero no fuma nadie, no fuman ni adentro de las casas, la capacidad que han tenido de internalizar la norma anti- tabaco a los uruguayos revela lo que los uruguayos son: “sabremos cumplir”, está en el Himno Nacional, somos legalistas absolutamente. Sin embargo con el aborto esto no funciona y no porque seamos transgresores, somos todo lo contrario de lo trasgresor, si ustedes miran los estudios que se hicieron con la última Encuesta Nacional de Fecundidades, ¿qué es lo que considera una buena sexualidad los adolescentes? La buena sexualidad para ellos es la sana, no la que de placer, el principio del placer está olvidado hace tiempo, es la sexualidad sana, eso somos los uruguayos. En ese contexto la práctica del aborto sigue, quiere decir que es una norma que se da muy de bruces con nuestras convicciones más profundas, sino la acataríamos, aunque nadie nos penalizara. Es una norma que además es socialmente regresiva porque castiga a la mujer de menores ingresos, porque las mujeres de mayores ingresos, más o menos se las ingenian, pero no solamente por un problema de plata o de información, sino de capital social, de saber dónde, con quién, de influencia. Entonces penalizamos a las mujeres de menores ingresos.
Las mujeres seguirán practicando el aborto en el Uruguay porque además hay una combinación que es fatal, yo creo que en veinte años vamos a mirar esta discusión como bizantina, pero bueno quizás ya no estemos aquí, ni la podamos mirar. Hay dos elementos que conspiran contra cualquier normativa de discriminalización del aborto, una es la revolución sexual que ya pasó, la edad de inicio en las relaciones sexuales se ha adelantado y eso cualquiera lo sabe; también tenemos estudios que indican que entre el inicio de las relaciones sexuales y adoptar un comportamiento contraceptivo pasan al menos dos años, adoptar un método anticonceptivo - porque adoptar un método anticonceptivo no es usarlo una vez, es una conciencia de la cosa - pasan al menos dos años. El nivel de riesgo de contraer un embarazo que sufren laa adolescentes es altísimo. Son números, eso se sabe, se pueden hacer campañas, etc. etc. pero siempre vamos a tener un desfasaje entre el inicio de las relaciones sexuales y la adopción de un método anticonceptivo y en esta franja de edad, que son las jóvenes vamos a tener un alto nivel de embarazos no deseados; a los cuales la práctica criminalista del aborto lo único que hace es generar secuelas para siempre jamás. Pero entre la revolución sexual, el retraso en la edad de inicio en las relaciones sexuales y la revolución farmacológica, el tema del aborto se va a plantear en otro escenario, nosotros seguiremos luchando por nuestros derechos y por nuestras libertades, pero ese escenario va a ser un escenario en el cual la represión del aborto va a ser prácticamente impracticable. ¿Qué podemos hacer los uruguayos? Podemos hacer campañas de salud reproductiva que son las que están dispuestos a votar los parlamentarios, menos el Artículo 2. Podemos mejorar el conocimiento de los métodos anticonceptivos, pero siempre va haber una mujer que quede embarazada sin quererlo, siempre habrá una mujer que tenga que practicarse un aborto y mientras no lo impidamos, el desfile de horrores que hemos visto hasta ahora nos seguirá acusando con el dedo.
Y nosotros ¿qué vamos a decir? Que la política hoy corre a la sociedad de atrás y que es incapaz de anticipar el futuro, que lo niega.
Constanza Moreira es Dra. en Ciencia Política, investigadora y profesora del Instituto de Ciencia Políticadde la Universidad de la República - Uruguay.