30 de Junio de 2007 - Mexico
Inteligencia militar son dos términos contradictorios. Groucho Marx
Hace ya un año que el teniente Ehren Watada se convirtió en el primer oficial de las fuerzas armadas norteamericanas en rehusarse públicamente a combatir en Irak. Su propia madre (Carolyn Ho) se sorprendió de la decisión que tomaba su hijo, siendo un joven oficial con múltiples condecoraciones militares y un gran futuro en la carrera de las armas.
Luego de recapacitar y analizar las razones que aducía Ehren para negarse a combatir ("Mi participación me haría cómplice de crímenes de guerra") no solo apoyó su decisión, sino que se convirtió en una activista por la paz y ferviente defensora de la causa de su envalentonado hijo.
Frente al silencio de la gran prensa ante el "caso Watada", se organizaron en los Estados Unidos y muchas otras partes del mundo, grupos de simpatizantes que, de las más variadas maneras, abrazaron la causa del joven militar hawaiano.
En México, Marcelino Perelló (saludos carnal) encabezó una jornada que concluyó en la publicación de un desplegado de prensa titulado "Mil por Watada", suscrito por más de mil paisanas y paisanos en apoyo a la rebeldía de Watada y contra de la invasión estadounidense a Irak. En su parte final el desplegado publicado aquí en Milenio a principios del año, decía: "Los firmantes consideramos que la guerra de Irak concierne a todos los habitantes del Planeta. Y que lo mexicanos no podemos quedar al margen. A nosotros se unen hermanos latinoamericanos y de otros países. Todos apoyamos decididamente la noble y valiente actitud del Teniente Watada, y afirmamos que su gesto da voz a millones y millones de hombres y mujeres en el mundo entero".
Llevado a la Corte Marcial el 5 de febrero, con Watada se han ensañado los jueces militares, le han acumulado cargos y pretenden castigarlo con condenas arbitrarias e injustas, con la finalidad de escarmentar e intimidar a quienes osen imitarlo.
Y es que el pensamiento de Watada es altamente corrosivo a la irracionalidad belicosa del gobierno estadounidense: "Llegué a la conclusión como oficial de las Fuerzas Armadas, que la guerra de Irak no solo es moralmente equivocada sino una violación de las leyes estadounidenses. A pesar de haber tratado de renunciar a mi cargo bajo protesta, me obligan a participar en una guerra que es manifiestamente ilegal. Como la orden de participar en un acto ilegal es al final también ilegal, debo por mi honor e integridad, recusar tal orden".
Sostiene también que la guerra se basó en premisas falsas y engañosas como la existencia de armas masivas de destrucción total en Irak y la relación de Saddam Hussein con al-Qaeda. Además, afirma que la propia invasión a Irak se hizo sin respetar la propia legalidad castrense en casos de ocupación de un país.
Esa es otra singularidad de Watada que irrita sobremanera a los jefes militares y del gobierno. A diferencia de otros militares norteamericanos y británicos que se han negado a combatir en Irak, aduciendo "objeción de conciencia", Erhen esgrime su defensa bajo la tesis de "ilegalidad" de la guerra.
Los "objetores de conciencia" que se niegan a combatir, son tratados con cierta indulgencia, tales son los casos de Katherine Jashinski, especialista de la Guardia Nacional del Ejército, quien cumplió un mes en la cárcel tras ser condenada a 120 días de prisión en mayo de 2006, por negarse a servir en Afganistán por motivos de conciencia; o Kevin Benderman, sargento del ejército estadounidense, quien fue excarcelado en agosto del año pasado, luego de cumplir 12 meses de una condena de 15 meses por negarse a servir en Irak alegando "objeción de conciencia a la guerra".
Sobre Watada penden amenazas de condena que rondan entre los 7 y diez años, amén de su baja deshonrosa del ejército, la pérdida de todos los derechos ganados durante su servicio y hasta una multa en metálico.
El 19 de marzo debió realizarse la segunda audiencia pero fue diferida para el próximo 23 de julio. Sus defensores Ken Kagan y Jim Lobsenz sostienen que el juicio está viciado de origen y han demandado su nulidad. Ya sabemos que la jurisprudencia de nuestros vecinos del norte es un verdadero galimatías, así que mientras son peras o manzanas, la moneda está en el aire.
El Principio IV de los principios de Núremberg, que sirvieron para juzgar a los criminales de guerra nazis, señala que el actuar bajo órdenes de un gobierno o de un superior, no releva al actuante de la responsabilidad, en casos de violaciones al derecho y los tratados internacionales.
Ese Principio es uno de los argumentos aducidos por quienes se han negado a combatir en Irak alegando la ilegalidad de la guerra, apenas cuatro según Wikipedia. Uno de ellos, Malcom Kendall-Smith alega que si los oficiales alemanes se hubieran negado a obedecer las órdenes del Terecer Reich, su conducta sería elogiada y considerada correcta por quienes hoy los juzgan.
Los casos están abiertos y conviene mantenerse atentos y actuantes. Que Watada y Malcom no se vayan a convertir en las camisetas de moda…dentro de treinta años.