Respuesta de la sociedad civil al Informe del Panel de Alto Nivel sobre Coherencia del Sistema de Naciones Unidas Texto completo, pdf
Introducción:
Como grupos de la sociedad civil con una larga experiencia de activismo por la reforma del sistema de la ONU nos referimos al Informe del Panel de Alto Nivel sobre la Coherencia del Sistema de las Naciones Unidas (Informe del Panel) y al proceso de Reforma de la ONU, del que somos parte. En esta intervención, como en otras previas, buscamos asegurar que algunos valores y principios permanezcan en el centro del proceso de la reforma institucional. También nos gustaría destacar que consideramos esta intervención como un trabajo en proceso, y por lo tanto como la base para el diálogo, no solamente con oficiales sino también con un amplio número de organizaciones de la sociedad civil.
Creemos que un sistema de gobernanza global progresivo debería estar basado en los principios esenciales de solidaridad e intercambio pero con responsabilidades diferenciadas, compensadas hasta ahora por niveles diferentes de riqueza y poder. Debería estar dirigido a un desarrollo centrado en las personas -con particular responsabilidad hacia los más pobres- y la reafirmación de los derechos humanos, la erradicación de la pobreza y el logro de un desarrollo sustentable. En este sentido, la persona humana debe tener un lugar central en este proceso, a través del total respeto de los principios de dignidad y solidaridad.
Hemos expresado con anterioridad nuestra convicción de que el proceso del Sistema de Coherencia debe tener como meta el logro de los propósitos establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. Entre ellos, fundamentalmente, los que promueven respeto por el marco internacional de derechos humanos y la cooperación internacional en la solución de problemas políticos, económicos y sociales.
Además, la ONU debe asegurar un espacio mayor a la voz de los pueblos más pobres y marginados del mundo. Responder a la inequidad de la distribución de poder dentro de las estructuras de la gobernanza global es sin duda un desafío clave. La democratización de las organizaciones internacionales debe ser colocada en el centro de la agenda internacional, dando particular atención a la participación efectiva del Sur. Los problemas globales permanecerán sin solución y las experiencias de exclusión y pérdida de poder continuarán creciendo mientras a grupos de personas, de países y regiones les sea negada una representación adecuada en los centros de poder de la política mundial.
El proceso debe asegurar también que los derechos y responsabilidades de las naciones sean respetados, promovidos y afirmados. Muchos dentro de la familia de la ONU viven de acuerdo a esos principios, y a aquí en particular nos gustaría recordar la Declaración de la UNCTAD XI, párrafo 8: el fortalecimiento de la coherencia de los pilares de desarrollo, humanitarios y ambientales de la ONU no debería realizarse en detrimento del espacio de las políticas nacionales.
Finalmente, la normativa y las funciones para establecer políticas de la ONU deberían ser preservadas y alimentadas con recursos adecuados. La ONU es la principal custodia de la agenda de desarrollo y de los instrumentos globales de derechos humanos, incluyendo los derechos socio-económicos y las herramientas de equidad de género que los estados miembros se han comprometido a respetar y proteger. De acuerdo a su vasta representación, la ONU goza de la más alta legitimidad para ejecutar las normas y las funciones para establecer las políticas de todo el sistema. Más aun, a la luz de la amplia experiencia de sus diferentes agencias, es la institución mejor situada para coordinar el proceso de toma de decisiones en las áreas de normas y políticas que sean no solamente inclusivas sino también integrales.
Comentarios y preguntas sobre este documento pueden ser dirigidas a Aldo Caliari, del Center of Concern, a aldo@coc.org) o a Josep Xercavins (UBUNTU Secretariat) a josep.xercavins@ubuntu.upc.edu