CONTENIDO
I. LA OMC EN EL 2006: la revisión de los acontecimientos del año
II. DEJAR ATRÁS UNA IDEOLOGIA: abordando el presente
III. OBJETIVOS A ALCANZAR EN EL 2007
IV. FECHAS IMPORTANTES PARA RECORDAR
V. DOCUMENTOS
I. LA OMC EN EL 2006: la revisión de los acontecimientos del año
El año 2006 fue un largo año de negociaciones comerciales pero no rindió frutos. Los miembros de la OMC fueron capaces de mantener las apariencias durante la Conferencia Ministerial de Hong Kong en diciembre del 2005. Sin embargo, el 2006 marcó el año en el que las diferencias se profundizaron e hicieron evidentes, y los miembros de la OMC finalmente aceptaron la imposibilidad de lograr mayores progresos en torno a las negociaciones.
La solidaridad mostrada entre los países en desarrollo es una característica sobresaliente que ha permanecido intacta. Mientras algunos países desarrollados, en especial EEUU, continúan su estrategia de "divide y reinarás", los países en desarrollo hasta ahora han permanecido unidos. Esta es la mejor noticia de lo acontecido en el 2006. La estrategia de trabajar en coaliciones ahora está bien establecida y ha demostrado su efectividad. Los países en desarrollo actualmente enfrentan mayores desafíos. Necesitan continuar defendiendo sus intereses en un ambiente comercial más adverso; llegar a acuerdos sobre sus intereses diversos y a veces contrapuestos, así como definir si están decididos a preservar o hasta concluir el Programa de Trabajo de Doha en el 2007, en base al precio que estarían dispuestos a pagar para lograrlo.
Asimismo, el 2006 también ha sido un año de prueba para Pascal Lamy, Director General de la OMC. A pesar de los serios esfuerzos realizados por Lamy para la conclusión del Programa de Trabajo de la Ronda de Doha y para hacer creíble el compromiso de la misma hacia el desarrollo, ha sido incapaz de convencer a los miembros de la OMC. Pascal Lamy continuó presionando para alcanzar fechas límites que nunca fueron alcanzadas-y que pocos consideraron realistas. Lamy viajó por el mundo y se entrevistó con diversos líderes mundiales, promoviendo la iniciativa de "Ayuda para el Comercio". También buscaba reafirmar la contribución del Programa de Trabajo de Doha para el alivio de la pobreza y para el desarrollo. En julio, luego de registrarse pocas señales de cambio en las posturas de los miembros, Lamy suspendió las negociaciones. De esta manera inició el periodo de suspensión de las negociaciones con la intención de tener un periodo de reflexión. Pascal Lamy había esperado que los miembros temieran los riesgos que produciría un fracaso, se dieran cuenta de la importancia del Programa de Trabajo de Doha, revisaran su postura e hicieran las concesiones necesarias para poner nuevamente las negociaciones en marcha. La estrategia falló y para noviembre, Pascal Lamy reasumía discretamente las negociaciones. Se sucedieron una serie de discretas charlas encabezadas por los presidentes de los distintos grupos de negociación. Ésta constituyó quizás una manera tranquila de terminar el año 2006, pero las charlas tan solo causaron una creciente frustración hacia el estado de las negociaciones del Programa de Trabajo de Doha y al estancamiento persistente entre los miembros de la OMC.
Durante el 2006, la creciente impopularidad del Programa de Trabajo de Doha se puso de manifiesto así como la creciente tendencia hacia una mayor liberalización comercial ya fuera a nivel multilateral, regional o bilateral. A lo largo y ancho del mundo en desarrollo, incluyendo India, Brasil, Indonesia y Filipinas, millones de pequeños agricultores, sindicatos y grupos de la sociedad civil manifestaron en las calles su oposición a la OMC y al Programa de Trabajo de Doha. En Europa, Francia y Holanda votaron en contra de la Constitución Europea, demostrando así el descontento de la población hacia una mayor liberalización comercial. Incluso en EEUU, la liberalización comercial promovida por la presidencia de Bush se ha vuelto crecientemente impopular. Muchos de los congresistas demócratas recientemente electos, ganaron por haber manifestado una postura opuesta a la dirección de la agenda comercial de Bush. De hecho, la gente está muy consciente de que los ganadores de la Ronda de Doha serán exclusivamente los exportadores de los países desarrollados y unos cuantos exportadores de los países en desarrollo.
Nadie niega la necesidad de contar con reglas comerciales sólidas a nivel multilateral, así como la necesidad imperiosa de reformar el sistema actual. Pero se vuelve cada vez más evidente que el mandato actual no cumplirá esta meta. En lugar de continuar por el camino equivocado en el 2007, se requiere diseñar y promover un mejor modelo de comercio internacional como así también un proceso de reforma más significativo.
II. DEJAR ATRÁS UNA IDEOLOGIA: abordando el presente
En 1995, la OMC surgió en lugar del Acuerdo General de Tarifas Arancelarias y de Comercio (General Agreement on Tariffs and Trade o GATT, firmado en 1947). La meta de este organismo, tal como lo indica el preámbulo de acuerdo fundador, establece que la OMC busca "lograr el pleno empleo y el desarrollo sustentable". Esta meta, sin embargo, ha probado ser la última prioridad y el objetivo ha sido en realidad el perseguir la liberalización del comercio de manera ideológica.
Mientras que el GATT primero fue firmado por pocos países industrializados, y se enfocó en el comercio de bienes manufacturados, la OMC abarca 150 países con diferentes grados de desarrollo. Además, cubre temas que van más allá del comercio, como la propiedad intelectual y la inversión en regulación nacional (como en el caso del Acuerdo General del Comercio de Servicios). La OMC surgió en una época en la que las políticas neo liberales eran ampliamente apoyadas por los gobiernos de los países desarrollados, las empresas multinacionales y las instituciones financieras internacionales (el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional). La OMC fue deliberadamente establecida como un organismo externo al grupo de agencias especializadas de la ONU. De esta manera, los miembros de la OMC han podido dar seguimiento al programa de trabajo, sin tener que sujetarse a las otras normas globales relacionadas con la promoción de los derechos humanos, las regulaciones laborales y el medio ambiente.
Hacia fines de la década de los 90's se empezó a llevar a cabo un amplio debate público sobre la liberalización comercial. Muchos países en desarrollo habían sufrido las consecuencias devastadoras resultado de las reformas de la liberalización comercial. Emergió un movimiento popular que empezó a poner en tela de juicio los supuestos beneficios de la liberalización comercial. Luego de las manifestaciones masivas ocurridas durante la 3ª Conferencia Ministerial en Seattle, se hizo claro que cualquier nueva ronda comercial debería acentuar y mejorar la reforma al sistema multilateral de comercio. Al menos esa fue la idea original durante el lanzamiento de la Ronda de Doha en 2001, llamada la Ronda del Desarrollo de Doha. Mientras que una mayor liberalización en agricultura, productos industriales y servicios fue mantenida como el objetivo de la nueva ronda de negociaciones, principalmente los países en desarrollo enfatizaron la necesidad de reformar las actuales reglas ya que los ponen en desventaja frente a sus contrapartes de los países desarrollados. Una de las demandas clave fue la reforma del Acuerdo sobre Agricultura. Las reglas actuales permiten a los países desarrollados continuar sus prácticas de dumping sobre sus bienes agrícolas en los mercados de los países en desarrollo. Asimismo, solamente los países desarrollados y un número limitado de países en desarrollo, pueden recurrir al mecanismo de salvaguardia para proteger a sus productores agrícolas como defensa en caso de registrarse un crecimiento desmedido de las importaciones agrícolas. Muchos países en desarrollo solicitaron cambios fundamentales en las reglas sobre los derechos de propiedad intelectual, en especial los relacionados con la salud pública, para asegurar el acceso a medicamentos a precios módicos. También los países en desarrollo buscaban fortalecer las reglas sobre el Trato Especial y Diferenciado, a fin de que sean tomados en cuenta los diferentes niveles de desarrollo de los miembros de la OMC.
Al cabo de seis años de negociaciones, el Programa de Trabajo de Doha ha demostrado su verdadera naturaleza: el tema dominante de las negociaciones es el acceso a mercados, un programa que resulta de mayor interés y beneficio para los países desarrollados. Gran parte de las reformas propuestas hacia las reglas actuales han sido ignoradas, o se les ha excluido o dado escasa prioridad en las negociaciones. A medida de que los miembros de la OMC entran en el año 2007, los cuestionamientos se centran en preguntarse si lo que ofrecen las negociaciones es suficientemente importante como para motivar a los miembros hacia el logro de un acuerdo.
Mientras que pocos cuestionarían la necesidad de contar con un sistema multilateral de comercio sólido, la sustentación ideológica de la liberalización comercial - la apertura de los mercados agrícolas, industriales y de servicios a nivel mundial- es cuestionada de manera creciente. Lo anterior ya que muchos países han sufrido las consecuencias negativas de este fenómeno que ha menguado sus medios de subsistencia, niveles de empleo, sus estándares laborales y su medio ambiente.
Hay un número de factores que los gobiernos deberían considerar antes de recomenzar las negociaciones de Doha en el 2007.
a. Es tiempo de replantear el paradigma en torno a la liberalización comercial?
Podría ser tiempo de replantear el enfoque actual hacia la reforma comercial, de alejarse de la persecución ideológica de la liberalización comercial y de mostrarse más a favor del diseño de reglas comerciales que realmente apoyen la creación y redistribución de la riqueza.
Las investigaciones realizadas por instituciones internacionales como la CNUCED o la FAO, también apoyan de manera creciente un cambio en el curso de las reglas y políticas comerciales.
El Reporte de la CNUCED del 2006, por ejemplo, cita lo siguiente: "el ritmo acelerado de la liberalización comercial causó grandes déficit comerciales". El reporte de la CNUCED indica que se requieren más políticas proactivas en apoyo a la acumulación del capital y a la mejora de la productividad". Asimismo señala que los resultados poco satisfactorios producto de las reformas orientadas al mercado implementadas por la mayoría de los países en desarrollo, pueden haber sido causados por el limitado número de instrumentos políticos disponibles para las personas a cargo de la formulación de políticas.
El reporte argumenta a favor de "una ampliación del alcance de los instrumentos de formulación de políticas nacionales, más allá de los que han sido considerados aceptables por el paradigma del desarrollo durante los últimos 25 años". También menciona que las políticas internacionales deberían ser diseñadas de una manera tal que les permita un mayor alcance y flexibilidad, para poner en práctica los instrumentos nacionales y así abordar los obstáculos más serios hacia el crecimiento y el desarrollo.
Una publicación reciente de la FAO menciona lo siguiente, "existen argumentos económicos sobre la eficiencia que cuestionan los incrementos de la liberalización comercial de ciertos productos agrícolas llevada a cabo por algunos de los países en desarrollo mas pobres. Esta postura crítica debería constituir un componente clave para abordar la reforma de las políticas comerciales". Un descubrimiento fundamental del estudio es que "los países que han logrado periodos de crecimiento en la productividad agrícola sostenida, han tenido tendencia a eliminar las constricciones hacia el crecimiento continuo de manera secuencial, [...] en lugar de adoptar un enfoque de política liberal desde el comienzo."[1] Incluso una reciente evaluación de las investigaciones del Banco Mundial realizadas entre 1998 y el 2005, criticaron la manera en que el Banco Mundial utiliza sus investigaciones para "realizar proselitismo hacia la política del Banco, a menudo sin adoptar una visión balanceada y sin expresar un escepticismo adecuado". El panel encontró que "las investigaciones internas favorables a las posturas del Banco fueron favorecidas mientras que las investigaciones desfavorables fueron ignoradas"- posición que apoya fuertemente a la liberalización comercial. El panel advierte sobre el riesgo que implica la investigación del Banco ya que esta "degenerará en convertirse en material de propaganda pura del tipo que se ha vuelto frecuente en el debate sobre la pobreza global."[2]
b. Que aspectos necesitan abordar las reglas comerciales?
Luego de seis años de negociaciones han salido a la luz objetivos que van más allá del acceso a mercados, tal como lo ambicionan los países miembros de la OMC. El G33 (grupo de más de 40 países en desarrollo) está poniendo un mayor énfasis en la necesidad de tomar en cuenta aspectos de seguridad alimentaria y de los medios de subsistencia y de desarrollo rural para los productores de pequeña escala.
Están exigiendo que se pongan en práctica los mecanismos necesarios para abordar las cuestiones anteriormente expuestas en el marco de las negociaciones del Programa de Trabajo de Doha. El Grupo Africano, en su "Propuesta de un Único Producto (Commodity Proposal)" hizo un llamado a los miembros de la OMC para hacer un esfuerzo en conjunto y así asegurar que los precios de los productores de un solo producto o commodities tengan precios estables, equitativos y bien remunerados. En este sentido también buscan asegurar que se puedan manejar los sobreabastecimientos estructurales de los mercados de un solo producto (commodities). El ANMA-11 (otro grupo de países en desarrollo) insiste en que el desarrollo debe estar en el centro de las negociaciones sobre aranceles industriales y que se brinden las flexibilidades necesarias para abordar las necesidades del desarrollo.
Estas cuestiones de interés deberían constituir uno de los enfoques principales en las negociaciones y el foco debería estar en desarrollar reglas que apoyen estos objetivos más amplios. Por el contrario, el hecho de enfocarse predomiantemente en el acceso a mercado favorece los intereses de los países desarrollados y de los exportadores en los países en desarrollo.
a. Como sería un nuevo enfoque?
Tomemos al caso agrícola como ejemplo. Los países necesitan reglas sólidas, simples y efectivas para prevenir el dumping. Las reglas actuales de la OMC contra el dumping son difíciles de probar e implementar. Aún cuando el caso esté bien fundamentado, los países pequeños están reacios a desafiar a una potencia comercial como EEUU. Peor aún, la OMC ha cohartado el uso de algunos de los mejores instrumentos utilizados en la prevención del dumping agrícola, tales como los controles de abastecimiento, reservas públicas de granos y pagos limitantes de la producción.
Actualmente no hay reglas del comercio internacional para disciplinar el poder de mercado de las empresas multinacionales. Más aún, la constante presión hacia bajar el nivel de aranceles ha abierto los mercados de una manera favorable a las compañías multinacionales y que mejora las cadenas de valor globales. El resultado ha sido una concentración masiva por parte de unas cuantas empresas dominantes sobre las cadenas de suministro globales, lo cual les permite dictar cada vez más los precios a los productores y consumidores.
El sistema de clasificación de las subvenciones de la OMC está demasiado politizado y ha sido manipulado para reflejar los intereses nacionales de los países desarrollados. Los negociadores necesitan mejores líneas de acción y criterios para disciplinar las subvenciones agrícolas.
Las reglas actuales del Trato Especial y Diferenciado para los países en desarrollo son meramente cosméticas y no les proven a los países las herramientas necesarias para abordar sus diferentes niveles de desarrollo.
Es tiempo de enfocarse en desarrollar reglas que vuelvan justo y equitativo al comercio. Cada país necesita ser capaz de encontrar su propio balance entre la protección de ciertos sectores de su economía y la apertura de otros. Los países tienen diferentes necesidades de acuerdo a sus niveles de desarrollo y esto debe verse reflejado en las reglas.
III. OBJETIVOS A ALCANZAR EN EL 2007
El 2007 será un año que definirá el rumbo del Programa de Trabajo de Doha. Luego de seis años, los negociadores están cansados y ansiosos de ver una luz al final del tunel. Muchos esperan el logro de un acuerdo en el 2007.
La actividad política ya ha comenzado con una serie de reuniones bilaterales entre EEUU, UE y Pascal Lamy. Por ahora, los Ministros están escogiendo sus palabras cuidadosamente intentando no creas muchas expectativas. Todas las miradas se vuelcan hacia la reunión anual del Foro Económico Mundial que tendrá lugar en Davos Suiza del 24 al 28 de enero. Se espera que tenga lugar una reunión mini-Ministerial durante el FEM.
La política nacional en EEUU, incluyendo el comienzo de actividades del nuevo Congreso, la expiración inminente del Fast Track (la autoridad de promoción comercial de la administración Bush), y la reforma al acta agrícola (Farm Bill), jugarán un papel decisivo en las negociaciones de la OMC. En caso de no registrarse pronto en el año señales claras de compromiso político, es muy probable que el congreso de EEUU considere pasar una nueva Autoridad de Promoción Comercial (Trade Promotion Authority, siglas TPA). La TPA actual expira en Julio 1, lo cual deja un tiempo corto para que los negociadores logren un acuerdo en el 2007. Si no pasa nada pronto, el Programa de Trabajo de Doha podría entrar en un periodo de hibernación hasta las próximas elecciones presidenciales en EEUU en noviembre 2008.
El acceso de Rusia a la OMC podría constituir otro acontecimiento importante en el 2007. EEUU aprobó recientemente el acuerdo del acceso de Rusia al suprimir un impedimiento importante del proceso de acceso. Aún se muestran reacios los países vecinos a Rusia como Georgia. Rusia es una de las últimas grandes economías en convertirse en miembro de la OMC, su acceso podría dar mayor auge y apoyo a la OMC.
Otros dos fenómenos serán el centro de atención en el 2007: el cambio climático y el crecimiento de la bioeconomía. Ambos aspectos estarán afectados por los desarrollos del comercio internacional y los encargados de formular las políticas comerciales necesitarán responder en consecuencia. Se registra un creciente consenso sobre la necesidad de estudiar el impacto del comercio internacional en el cambio climático. Eso fue subrayado en el reporte de Nicholas Stern, entregado a Tony Blair en octubre pasado. El Banco Mundial también lo señaló en su reporte Perspectivas Económicas Globales 2007, el cual establece lo siguiente: "la próxima era de la globalización muy probablemente subrayará la importancia de los "comunes globales". Esto podría poner en peligro el progreso a largo plazo [...]. Para evitar esto, las políticas deben promover el crecimiento "limpio" para limitar emisiones a niveles que eventualmente estabilizarán las concentraciones atmosféricas" (ver link abajo). Se espera que los negociadores comerciales tomen estas advertencias en consideración de manera creciente en sus posiciones de negociación.
El crecimiento de la producción del biocombustible, como medida para reducir la dependencia hacia los combustibles fósiles, podrían influenciar los mercados agrícolas internacionales. EEUU actualmente se está enfocando hacia incrementos masivos en la producción del bioetanol basado en el maiz, lo cual está previsto que afectará las exportaciones de maiz de EEUU de manera significativa y por consecuencia también los intercambios internacionales de maiz (ver link abajo sobre un reciente estudio del IATP sobre el bioetanol). En paralelo, China está siendo más cauta en cuanto a sus desarrollos en biocombustible porque hay serias preocupaciones por la competencia entre agricultura por comida versus combustibles. Muchos cuestionamientos surgen de las oportunidades y los riesgos de hacer cambiar el giro de la producción agrícola hacia los biocombustibles. Se necesita que los países que importan y exportan le brinden seria atención a este aspecto al desarrollar sus políticas de energía alternativa.
IV. FECHAS IMPORTANTES PARA RECORDAR
15 - 16 enero 2007: Reunión de Ministros de Comercio Africanos
20 - 25 enero: Foro Social Mundial, Nairobi
24 - 28 enero: Reunión Anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos. Reunión Ministerial tendrá lugar en el marco del FEM
V. DOCUMENTOS (disponibles en inglés)
UNCTAD Trade and development report 2006
Global economic prospects 2007: managing the next wave of globalization, World Bank
FAO Trade Policy Technical Notes, No. 14: Towards Appropriate Agricultural Trade Policy for Low Income Developing Countries, August 2006
Evaluation of World Bank Research 1998-2005, September 2006 (pdf)
Staying Home: how ethanol will change U.S. corn exports (pdf)