Saliendo del molde: Reflexiones sobre la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong
Fuente: Institute for Agriculture and Trade Policy

Enero 17 de 2006

I. QUÉ SUCEDIÓ EN HONG KONG?
II. AGRICULTURA: el arte del engaño
III. SERVICIOS: otro triunfo para las empresas
IV. ANMA: limitando el desarrollo a una fórmula
V. EL PAQUETE DEL DESARROLLO: una bofetada en la cara
VI. EL CAMINO A SEGUIR: formulando los cuestionamientos
VII. DOCUMENTOS

I. QUÉ SUCEDIÓ EN HONG KONG?

Durante la 6ª Conferencia Ministerial de la OMC, llevada a cabo en Hong-Kong del 13 al 18 de diciembre de 2005, fue convenida la Declaración Ministerial. El Director General de la OMC, Pascal Lamy, y algunos países miembros, celebraron el momento como un paso importante hacia la culminación de la Ronda Doha de negociaciones comerciales. Las expectativas fueron disminuyendo constantemente antes de la conferencia y hubo pocas sorpresas en el resultado final. Los países en desarrollo, a pesar de sus distintos intereses, actuaron solidaria y colaborativamente al mantener una postura común en una rueda de prensa durante la reunión ministerial. De esta manera, dieron a conocer al mundo su interés de trabajar conjuntamente para corregir las desigualdades del sistema multilateral de comercio. Esta colaboración entre países en desarrollo resistió con éxito algunas demandas de los países desarrollados, contribuyendo así a un cambio gradual pero evidente en el equilibrio de poder que domina las negociaciones comerciales. Los países en desarrollo pudieron influenciar levemente algunos elementos del Proyecto de Declaración Ministerial enviado a Hong-Kong, logrando así reflejar algunos de sus intereses ofensivos y defensivos.

Por ejemplo, la Declaración Ministerial final contiene una fecha límite para las subvenciones a la exportación agrícola (finalmente!). Dicha declaración establece la necesidad de reforzar las medidas disciplinarias aplicadas a los programas de ayuda alimentaria (esta medida en caso de ser aceptada afectaría principalmente a Estados Unidos, país que provee alrededor del 60% de los recursos globales de ayuda alimentaria); mejora el lenguaje sobre los Productos Especiales (PE) y el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE); y debilita de cierta forma el intento, por parte de algunos países, de empujar las negociaciones de servicios hacia un enfoque que apoye la adopción de una fórmula única -que se adapte a todos los países- mediante enmiendas al Anexo C de la Declaración Ministerial.

A pesar de estos esfuerzos, la fecha límite para las subvenciones a la exportación constituye una oferta insuficiente (esta medida, de todos modos, es consistente con las reformas internas llevadas a cabo por la Unión Europea U.E.) y fue alcanzada luego de significativas concesiones acordadas por los países en desarrollo. Ha quedado claro que ni la Comisión Europea (C.E.), ni los Estados Unidos, harán más concesiones en el terreno agrícola de lo que ofrecen actualmente (incluso si sus ofrecimientos actuales no ayudarán en nada a resolver los principales problemas agrícolas, tales como el dumping). En cambio, los Estados Unidos y la C.E. continuarán haciendo demandas de gran envergadura en cuanto al acceso a mercado en agricultura, productos industriales, recursos naturales y servicios.

El escenario se presenta pesimista. El trato resulta desfavorable para los países en desarrollo. La Declaración Ministerial ha ignorado todas las promesas de desarrollo contempladas durante el lanzamiento de la Ronda de Doha en 2001. Por el contrario, conduce a la ronda cada vez más lejos de sus objetivos de desarrollo iniciales tal como lo hizo el Marco adoptado en julio de 2004.

Antes de la 3ª Conferencia Ministerial de la OMC, que tuvo lugar en Seattle en 1999, los países en desarrollo exigieron la corrección de los desbalances en los acuerdos de la OMC para resolver los problemas de aplicación de la Ronda de Uruguay. En la Declaración Ministerial de Hong Kong se hace referencia a este conjunto de problemas como las "cuestiones relativas a la aplicación". Los países en desarrollo pidieron el reforzamiento de las medidas de trato especial y diferenciado así como una reforma al Acuerdo de Agricultura para tratar las inequidades estructurales en el comercio agrícola. Estas mismas preocupaciones eran prioritarias durante el lanzamiento de la Ronda de Doha.

Seis años después, las "cuestiones relativas a la aplicación" casi han desaparecido del programa de las negociaciones comerciales; el trato especial y diferenciado ha sido reducido a solamente cinco propuestas para los países menos adelantados y las proposiciones de reforma al Acuerdo de Agricultura corren el riesgo de creas nuevas desigualdades. De esta manera, en lugar de que el desarrollo constituya la base de la Ronda de Doha, el objetivo de desarrollo ha sido reducido a una medida superficial comprendida por el "paquete de desarrollo", el cual aplica solamente a países menos adelantados (PMA). Para el resto de los países en desarrollo, el objetivo meta de desarrollo es el incremento del acceso a los mercados de los países desarrollados, principalmente en el sector agrícola. A cambio, los países en desarrollo han dado su acuerdo a elementos importantes que dan forma al siguiente paso de las negociaciones en el comercio de servicios y el acceso a mercado para los productos no agrícolas ANMA (ver detalles abajo). El hecho de acceder a la fórmula suiza en ANMA y de aceptar las negociaciones plurilaterales en servicios, ha arrebatado a los países en desarrollo concesiones de liberalización cada vez más amplias.

Los grupos de agricultores, sindicatos, movimientos sociales, ONGs orientadas al desarrollo y medio ambiente, grupos de consumidores, entre otros -procedentes del Norte y el Sur- continúan dando a conocer las futuras consecuencias negativas resultantes de las propuestas actuales y llaman a sus gobiernos a salirse del molde existente. Sin embargo, hasta ahora, se ha alcanzado un acuerdo en Hong Kong; solamente Cuba y Venezuela expresaron sus reservas sobre dicho acuerdo (en el Anexo C de servicios, descrito más abajo). La Declaración Ministerial, se contrapone al pedido de los países en desarrollo para un sistema multilateral de comercio más justo y subordina muchas de sus propuestas. Además, la C.E. y los Estados Unidos han demostrado claramente que no asumirán compromisos peligrosos para la velocidad de sus reformas internas.

La Declaración Ministerial continúa limitando el espacio de los países en desarrollo para la formulación de políticas que les permitan forjar su propio camino hacia el desarrollo. Al mismo tiempo, impide acabar con la hipocresía actual mediante la cual los países desarrollados (particularmente Estados Unidos y la U. E.) determinan los sectores a liberalizar, cuando y en que porcentaje. La apertura de las economías de los países en desarrollo, tal como es impulsada por los países desarrollados, la Secretaría de la OMC, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es simplemente inconmensurable con las necesidades de los países en desarrollo. En lugar de avanzar hacia resultados que favorezcan el desarrollo, la Declaración Ministerial se aleja aún más de las reformas necesarias para corregir las inequidades estructurales dentro de la OMC y limita el espacio nacional para formular políticas que permitan responder a la necesidad de crear empleos, bienestar y redistribución del ingreso.

II. AGRICULTURA: el arte del engaño

Los miembros de la OMC lograron muy pocos avances en las negociaciones de comercio agrícola en Hong Kong. Los gobiernos fueron incapaces de establecer fechas para la concreción de las listas de concesiones, compromisos y modalidades. En cambio, los miembros se impusieron una nueva fecha límite, el 30 de abril de 2006, para llegar a un acuerdo sobre algunos elementos de las modalidades. La fecha para la eliminación de subvenciones a la exportación, 2013, fue la única sobre la que se formularon acuerdos en Hong Kong. Esta fecha coincide con la fijada por la U.E. para eliminar sus propias subvenciones a la exportación, mediante una reforma interna a su Política Agrícola Común. La fecha límite del subsidio a la exportación depende también de muchas negociaciones difíciles que serán llevadas a cabo antes del 30 de abril (ver abajo mayores explicaciones en Competencia de Exportación).

AYUDA INTERNA: los miembros de la OMC no registraron ningún progreso para disciplinar la ayuda interna en Hong Kong. Durante la Conferencia Ministerial se acordó la utilización de tres bandas para reducir la ayuda interna causante de la distorsión al comercio (medida en el "Compartimento ámbar"). El G-20 solicitaba 4 bandas (lo cual hubiera permitido mayores recortes a los niveles de ayuda interna que distorsiona el comercio) pero el Anexo A del Proyecto de Declaración Ministerial, establecía la existencia de un creciente consenso sobre 3 bandas. La postura anterior es sostenida por la U.E. y el G-10, constituidos por un grupo de países cuya agricultura depende enormemente de la ayuda interna. El lenguaje referente a los máximos niveles globales para la ayuda interna causante de distorsión al comercio, es algo mas rígido que algunas propuestas precedentes a Hong Kong. Sin embargo, no se especifican detalles para el recorte de la ayuda interna, que regulen los niveles de ayuda de minimis, el compartimento azul, las metas finales para la utilización del compartimento ámbar o el nivel de recortes al compartimento ámbar. Todo lo anterior implica la factibilidad de que las nuevas reglas del comercio agrícola en la Ronda de Doha, no requerirán una nueva reforma a la ayuda interna en Estados Unidos y la U.E.

COMPETENCIA DE EXPORTACIÓN: el tema clave en Hong Kong fue la fecha límite para las subvenciones a la exportación. A pesar de que la gran mayoría de los miembros de la OMC proponían el 2010 como fecha límite, la U.E. solamente aceptó el 2013, influenciando con esta postura al resto de los países miembros. Es positivo el hecho de haber fijado una fecha límite para las subvenciones a la exportación, pero la U.E. utilizó este tema para distraer la atención sobre el debate en otros asuntos también urgentes de la OMC.

La C. E. fue capaz de limitar su compromiso con el llamado "paralelismo", el cual aboga por la reducción de otras formas de ayuda a la exportación: créditos a la exportación, ayuda alimentaria y empresas exportadoras comerciales del estado (ECE). Estas disciplinas deberán ser renegociadas antes del 30 de abril de 2006, fecha en que se espera será convocada una especie de conferencia ministerial o mini-ministerial (probablemente bajo la forma de una reunión del Consejo General a la cual asistirán algunos ministros, como la ocurrida cuando fue adoptado el marco de julio en 2004). Las medidas disciplinarias para los créditos a la exportación, según lo propuesto, tratarían de contrarrestar los elementos de subvención contenidos en los programas de Estados Unidos. Dicho país es el principal usuario de créditos a la exportación. Respecto a las empresas exportadoras comerciales del estado, la discusión se centra en las prácticas del Consejo Canadiense del Trigo (Canadian Wheat Board), el AWB Ltd (antes el Consejo Australiano del trigo) y la Compañía láctea de Nueva Zelandia, Fontera, que tiene sus orígenes en una agencia de comercialización del estado para los agricultores de la industria de lácteos. El Marco adoptado en Julio de 2004 convino en disciplinar el "uso futuro del poder del monopolio," este lenguaje o término fue retomado en la Declaración de Hong-Kong. Las ECEs en cuestión ya han sido reformadas bajo sus leyes nacionales y por el Acuerdo de Agricultura de la Ronda de Uruguay. La propuesta sostiene que los problemas futuros serán evitados en lugar de introducir nuevas medidas disciplinarias. En cuanto a la cuestión más crítica de disciplinar el comportamiento causante de distorsiones al mercado por parte de los monopolios y los oligopolios privados, este tema no fue abordado. Esto a pesar del fuerte impacto que causa el poder de mercado de los monopolios y oligopolios en el dumping agrícola.

Las medidas disciplinarias propuestas para regular la ayuda alimentaria, seguramente forzarán algunos cambios en las prácticas de ayuda alimentaria de Estados Unidos. Los Estados Unidos proporcionan alrededor del 60 por ciento de los recursos globales de ayuda alimentaria. No obstante, mucha de esta ayuda es desperdiciada (alrededor de un 50 por ciento en términos de su valor), debido a que se incurre en costos innecesarios por el diseño de dichos programas destinados a servir los intereses de Estados Unidos y no de los países receptores. Varias prácticas de ayuda alimentaria llevadas a cabo por Estados Unidos, particularmente la monetización de la ayuda alimentaria sin objetivo o planificación (donde la ayuda alimentaria es vendida en el mercado abierto), pueden trastornar los mercados locales; deprimir los precios para los productores locales y los importadores comerciales; e interferir con las señales de la oferta y la demanda del mercado. El texto de Hong-Kong propone un "compartimento seguro" para ayuda alimentaria de buena fe en caso de emergencia (esta ayuda alimentaria no estaría sujeta a nuevas medidas disciplinarias). Esto significa que alrededor del 60 por ciento de la ayuda alimentaria no sería regulado por las nuevas medidas disciplinarias. Los miembros de la OMC también claman en la Declaración Ministerial, "se asegurarán de la eliminación del desplazamiento del comercio", dicho estándar tiene un nivel artificialmente alto (toda la ayuda alimentaria en la práctica causa cierto desplazamiento, pero cierto desplazamiento es válido porque salva vidas). Un mejor objetivo sería asegurar que la ayuda alimentaria llegue realmente a sus receptores previstos y también a otros posibles receptores. Estados Unidos ofrecerá una gran resistencia ante estas disciplinas, establecidas en la Declaración de Hong-Kong, antes de lograr un acuerdo en abril de 2006.

ACCESO A MERCADOS: previo a la Conferencia Ministerial de Hong Kong, los miembros de la OMC habían llegado a un acuerdo sobre las cuatro bandas para la reducción de aranceles en el comercio agrícola. Esto fue confirmado por el texto de Hong Kong. Mientras mayor fuera el número de bandas, mayores las posibilidades de lograr un acceso a mercado significativo y real, como resultado de las reducciones. Lo anterior se debe a que resulta más complicado esconder altos niveles de aranceles, disfrazados detrás de niveles arancelarios más bajos, cuando las bandas están más estrechamente definidas. Los grupos de países en desarrollo, como el Grupo de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), también apoyaban las cuatro bandas para la reducción de aranceles, pero con un porcentaje mayor de reducción y un umbral máximo más bajo para los países desarrollados. En cuanto a los Productos Sensibles (PS), la única propuesta de Hong Kong -convenida aunque no gusta a todos los miembros- es que mientras mayor sea la desviación de la fórmula (pendiente de ser convenida) para reducir aranceles dentro de las cuatro bandas, mayor tendrá que ser el contingente arancelario (lo cual permite forzar más importaciones de las que podrían ser impuestas sin dicha medida).

El texto sobre Productos Especiales (PE) y Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE) ha mejorado un poco. Ahora fue convenido que los países en desarrollo pueden auto-designar los productos hasta un cierto porcentaje -aún no determinado- de todas las líneas arancelarias, para ser "guiados por indicadores basados en los criterios de la seguridad alimentaria, la seguridad de los medios de subsistencia y el desarrollo rural". El tema de la definición de criterios, será probablemente un punto a ser discutido por los países miembros de la OMC (tales como Estados Unidos) que desean liberalizar de manera agresiva los mercados de los países del Sur. Por lo tanto, estos países opondrán resistencia a criterios permisivos. La activación del precio, aunada a la activación del volumen para el MSE, ahora es aceptado. Lo anterior constituye una victoria para la alianza de países en desarrollo denominada PE/ MSE (SP/SSM), también conocida como el G-33.

ALGODÓN: se ha logrado muy poco en lo que respecta al programa de negociaciones en torno al algodón. La Declaración, pide la eliminación de las subvenciones a la exportación del algodón en los países desarrollados para el 2006. Aparte, las subvenciones a la exportación de Estados Unidos fueron declaradas ilegales por resolución del Grupo Especial sobre algodón de la OMC. En consecuencia, el Gobierno de Estados Unidos está obligado (a pesar de la fuerte resistencia opuesta por el Congreso) a cumplir dicha resolución. Los gobiernos reiteran su compromiso para reducir la ayuda interna para el algodón de manera más rápida y ambiciosa que lo requerido por la fórmula general (sobre la que aún no se ha convenido). Asimismo, se acordó un acceso a mercado, contingente y libre de derechos, para el algodón de los países menos adelantados (PMA). No obstante, para los países del Oeste Africano exportadores de algodón, la principal preocupación es el dumping de algodón, resultante de las medidas de ayuda interna, que deprime los precios mundiales del algodón. Las asociaciones de productores de algodón del Oeste Africano han sostenido que su interés no está centrado en el acceso a mercado de Estados Unidos, no exportan su producto a dicho país. Por el contrario, su interés radica en la eliminación del dumping al algodón por parte de los exportadores Estadounidenses.

III. SERVICIOS: otro triunfo para las empresas

Los países desarrollados, en especial la C.E. y Estados Unidos, se acercaron con éxito a su objetivo de lograr compromisos de amplia envergadura en el acceso al mercado de servicios. Los sectores de servicios de interés para los países desarrollados incluyen energía, venta minorista, agua, telecomunicaciones, servicios financieros y transporte. En suma, todos los sectores en gran medida cruciales para la producción y el comercio agrícola e industrial. Los países desarrollados quedaron insatisfechos con el progreso en las negociaciones sobre el comercio de servicios (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, siglas, AGCS). Por lo tanto, desde principios de 2005, han estado intentando incluir metas numéricas, así como cambios al requerimiento bilateral y al procedimiento de oferta. Un pequeño número de países en desarrollo, como India, Chile y México, han apoyado estas propuestas.

En Hong Kong, los países en desarrollo opuestos a este programa, tuvieron éxito para eliminar las metas numéricas. Sin embargo, el Anexo C de la Declaración Ministerial, permite las negociaciones plurilaterales de manera explícita. Esta medida, permitirá la formulación de requerimientos colectivos a miembros individuales de la OMC, por parte de agrupaciones de países -conocidas como "Amigos"- interesados en un sector específico (por ejemplo: el sector energético o de servicios de venta minorista). Lo anterior aumentará el desbalance de poder, situación ya visible en el requerimiento bilateral y el procedimiento de oferta, porque los países en desarrollo podrían enfrentarse en las negociaciones sobre acceso a mercado, a diez o más países desarrollados. Las fechas límite de las negociaciones en la Declaración Ministerial son poco realistas, pesadas e incrementan la falta de balance de poder existente (los requerimientos plurilaterales deberán ser presentados por los miembros de la OMC en febrero de 2006 y las ofertas revisadas para finales de junio de 2006).

Aparte, el Anexo C fija directrices para la calidad de las ofertas a ser formuladas y el párrafo 5 llama a los miembros de la OMC a desarrollar disciplinas de regulación nacional. Esto crea un marco que restringirá el poder de los gobiernos para regular. De esta manera, se verá socavada la habilidad del gobierno para implementar regulaciones que respeten y promuevan los objetivos de políticas nacionales, por sobre los intereses de inversionistas y proveedores de servicios extranjeros.

De manera global, el Anexo C debilita las flexibilidades originales contempladas por el AGCS; entre ellas, la libertad de cada país para ignorar sus requerimientos de liberalización de servicios. La Declaración Ministerial establece que "los países a los cuales se les haya pedido entrar en negociaciones plurilaterales DEBERÁN considerar dichas peticiones". Los países desarrollados utilizarán estos términos y lenguaje para lograr que los países en desarrollo participen en las negociaciones. Sin embargo, la Declaración sostiene claramente la falta de obligación al respecto, por lo que los países en desarrollo podrán continuar rechazando las negociaciones plurilaterales.

Aparte de los cambios a realizar en el AGCS, se debe recordar que este es básicamente un acuerdo de inversión. El hecho de desregular los sectores de servicios contemplados por el AGCS, sitúa a las leyes y regulaciones nacionales bajo el escrutinio de la OMC. Así se reduce severamente la habilidad de los países para regular su sector de servicios. El caso de los servicios de apuestas entre EEUU y Antigua y Barbuda es un ejemplo de este tema.

Asimismo, la liberalización de servicios, especialmente en los países en desarrollo, casi nunca ha materializado las expectativas de desarrollo deseadas. Por ejemplo, el acceso al crédito rural para los agricultores o el acceso a los servicios -de cuidado de salud, educación, agua o transporte, en particular para áreas remotas- se han visto empeorados en su gran mayoría con la liberalización. Los proveedores privados de servicios -extranjeros o locales- frecuentemente ofrecen servicios de mejor calidad para los consumidores con posibilidades de pagar dichos servicios. Mientras mayores sean los intentos por parte del gobierno de satisfacer las necesidades de los ciudadanos o usuarios de un servicio, menos probable será la inversión del sector privado en dicho servicio. El hecho de incorporar esa liberalización a las reglas de la OMC, comporta un futuro problema en caso de buscar invalidar dicha liberalización. En la misma línea, la experiencia empírica demuestra que la privatización y la inversión extranjeras han tenido efectos indeseables.

IV. ANMA: limitando el desarrollo a una fórmula

La Declaración Ministerial convino en un mandato para liberalizar -aun más- el comercio de los productos industriales y los recursos naturales, conocido como las negociaciones de acceso a mercados para los productos no agrícolas (ANMA). El Marco de ANMA es controversial ya que está plagado de contradicciones y divisiones. Los países en desarrollo, particularmente el Grupo Africano, del Caribe y del Pacífico, han rechazado dicho texto por años, pero los mismos detalles continúan siendo mantenidos en la mesa de negociación, principalmente por los países desarrollados. La Declaración Ministerial continúa promoviendo el controversial Marco de ANMA. Los elementos adoptados en la Declaración Ministerial reafirman que los países miembros de la OMC están coartando de manera indebida los derechos de los países para decidir la estructura y fijación de su sistema arancelario para productos industriales y recursos naturales.

La Declaración Ministerial adopta una fórmula Suiza de recorte de aranceles para productos industriales y recursos naturales. Este método es el más drástico para realizar dicho recorte arancelario, por lo que fue rechazado en las negociaciones agrícolas. La fórmula suiza tiene como principal rasgo distintivo la reducción más drástica de los niveles arancelarios más altos. De esta manera se logra mantener todos los aranceles cercanos al mismo nivel. Este enfoque impide a los gobiernos usar el sistema arancelario como una herramienta para proteger industrias y recursos naturales estratégicos. Cabe mencionar que los países desarrollados han usado esta metodología en el pasado. El grado de compromiso dependerá de las negociaciones sobre los coeficientes (el número a ser aplicado en la fórmula), el cual determinará el grado de recorte arancelario.

La Declaración Ministerial también adopta un drástico enfoque hacia la consolidación y reducción de los aranceles aún no consolidados. Aunque el hecho de consolidar los aranceles puede resultar útil al proveer un grado de transparencia y confiabilidad para los exportadores, también es cierto que brinda prioridad a los intereses de exportación por sobre otros intereses (la preservación de empleos o el medio ambiente). Los países con bajos niveles arancelarios, resultado de la presión ejercida por parte de los donantes bilaterales o multilaterales, pierden la posibilidad de incrementar los aranceles en caso de necesitar proteger un sector industrial específico o para proteger los empleos nacionales de sectores no competitivos a nivel global. El hecho de consolidar los aranceles, según lo establecido por la Declaración Ministerial, es una gran concesión hecha a los países desarrollados por parte de los países en desarrollo. Estos últimos, se verán privados de una importante herramienta para aplicar políticas industriales así como de una muy necesitada fuente de ingresos para la inversión pública. Los trabajadores en el Sur y en el Norte serán los que perderán en caso de ser aplicada la propuesta liberalización de la industria manufacturera.

Asimismo, la Declaración Ministerial reconoce que algunos miembros, principalmente los países desarrollados, están impulsando las negociaciones en diferentes sectores con el objetivo de eliminar los aranceles completamente. Entre los sectores a destacar se incluyen los siguientes: forestal, pesquero, electrónico, químico y de materias primas. Hasta la fecha, las negociaciones sectoriales han tenido lugar fuera de las negociaciones de ANMA. Dichas negociaciones carecen completamente de transparencia y excluyen a la gran mayoría de los miembros de la OMC, muchos de los cuales rechazan la inclusión de estas iniciativas en las negociaciones. No obstante, la Declaración Ministerial legitimiza las negociaciones sectoriales y las acepta como un hecho, fait accompli. Esto es inaceptable y empeora una situación por demás complicada.

V. EL PAQUETE DEL DESARROLLO: una bofetada en la cara

El Paquete del Desarrollo, convenido en Hong Kong, consiste en una oferta parcial formulada por los países desarrollados y por aquellos países en desarrollo "en la posición adecuada para hacerlo", para proveer un acceso a mercado libre de derechos y contingentes a las exportaciones de los países menos adelantados (esto representa la exclusión de sólo el 3 por ciento de las líneas arancelarias, lo cual permitirá que los países ricos continúen protegiéndose de los exportadores de países pobres). También se incluye en este paquete una declaración formulada por los Estados Unidos, comprometiéndose -de forma ambigua- a abordar el asunto de las subvenciones al algodón, por encima de sus amplios compromisos en el terreno agrícola (cabe señalar que el Representante de Estados Unidos para Asuntos Comerciales no tiene apoyo político para abordar el problema de las subvenciones al algodón). Finalmente, la promesa de ayuda para el comercio está hecha. Esto reincluye en el paquete del desarrollo, fondos para ayuda que antes habían prometido destinar a iniciativas de creación de capacidad relacionadas con el comercio.

El paquete del desarrollo es absurdo e insultante por diversas razones. Primeramente, los países en desarrollo desean reformas significativas a las reglas del comercio internacional, capaces de abordar las profundas desigualdades del sistema global de comercio -no un mero paquete de ayuda. Tristemente, este paquete ha sido usado para distraer la atención durante Hong Kong y fueron ignoradas algunas propuestas de interés para los países del Grupo Africano, del Caribe y del Pacífico (un número de países ACP no son PMA entonces fueron excluidos del paquete de ayuda de cualquier manera). La situación fue planteada por un parlamentario de la Comunidad del Este Africano, "la ayuda recibida hasta ahora no ha sido útil para África. Ha sido mal utilizada y se ha lucrado con dicha ayuda para imponer todo tipo de condiciones. Estas condiciones no deberían ser impuestas por los países miembros de la OMC, lo que necesitamos es un resultado orientado al desarrollo, resultante del programa de negociaciones comerciales".

En segundo lugar, muchas organizaciones de la sociedad civil han denunciado la falta de nuevos fondos disponibles, que en su mayoría toma la forma de préstamos. Si los países en cuestión accedieran a dichos préstamos, acabarían aún más endeudados. Tercero, la ayuda tiene su mérito pero no substituye los posibles beneficios resultantes del fortalecimiento de unas reglas multilaterales del comercio que previnieran el dumping (la venta de productos a precios por debajo de sus costos de producción) y protegieran los derechos de los países para designar sus políticas nacionales de acuerdo a las necesidades de su gente, sin dañar a otros países. El dinero prometido por los países desarrollados, estaría mejor gastado al asesorar los impactos de la liberalización del comercio y su habilidad para crear empleos; promover el desarrollo industrial y agrícola; terminar el dumping y redistribuir la riqueza de los países desarrollados hacia los países en desarrollo. Cuarto, la necesidad de contar con una ronda de negociaciones significativa, en cuanto a su enfoque de desarrollo, se extiende mucho más allá de los países menos adelantados. Por ejemplo, entre las economías pequeñas y vulnerables del sistema mundial de comercio se encuentran las islas del Caribe, sólo una de estas islas está clasificada como país menos adelantado (Haití). Por otro lado, la India y Brasil, a pesar de ser países grandes, enfrentan serios desafíos al abordar el problema de la pobreza.

VI. EL CAMINO A SEGUIR: formulando los cuestionamientos

El resultado de la mesa de negociaciones da pie a diversos cuestionamientos. Porqué las negociaciones se alejan cada vez más del objetivo de desarrollo fijado en el lanzamiento de la Ronda de Doha? Porqué los países en desarrollo estuvieron de acuerdo con este texto? Porqué los gobiernos continúan diseñando las reglas del comercio internacional tomando en cuenta solamente el interés de los exportadores? Porqué los gobiernos aceptan acuerdos comerciales que no reflejan los intereses de su gente? Las respuestas a estos cuestionamientos son complejas, variadas y requieren de una larga discusión. Abajo se llevan a cabo algunas reflexiones iniciales.

Parte del problema se explica en el hecho de que los miembros más poderosos de la OMC, la Secretaría de la OMC, el Banco Mundial y el FMI, continúan combinando la liberalización comercial con la política comercial, insistiendo sobre los beneficios de una liberalización más profunda para los países. La mayoría de los miembros de la OMC trabajan bajo este supuesto e intentan eliminar las exenciones o las flexibilidades en ciertos sectores sensibles de las negociaciones. Esto conduce a la concentración de los esfuerzos de negociación, por parte de los países en desarrollo, los cuales frecuentemente terminan negociando uno o dos temas en detrimento de las demás áreas. Por ejemplo, el G-33 tuvo que luchar arduamente por las ganancias obtenidas con el PE/MSE (aunque los miembros del G-33 también estaban activos en otras áreas) y los países de ACP gastaron mucha energía luchando por mantener los acuerdos comerciales preferentes. Dichos grupos de países tienen también otras áreas de interés en las negociaciones comerciales.

Una pequeña concesión -una fecha final para las subvenciones a la exportación o las mejoras en PE y el MSE- fue otorgada, a una mayoría de países en desarrollo en la Conferencia Ministerial, como parte del paquete del desarrollo. Por lo anterior, resultó extremadamente difícil rechazar el trato, aún cuando los otros elementos del mismo eran contrarios a sus intereses. El hecho de buscar exenciones o de perseguir temas aislados, en lugar de rechazar el actual modelo de comercio, crea divisiones entre los países en desarrollo y permite que los países más poderosos continúen dominando el programa global de negociaciones.

Otra posible razón explicando la aceptación del texto de Hong Kong, por parte de los países en desarrollo, es el miedo a ser presionados para formar parte de acuerdos comerciales bilaterales y regionales, en caso de no alcanzarse un acuerdo en la OMC. En el terreno bilateral y regional, los países en desarrollo son menos capaces de resistir las demandas de los países desarrollados. Los acuerdos de este tipo suelen tener un impacto negativo sobre terceros países, ya que los flujos comerciales llegan a excluir a los países ajenos al acuerdo. Es claro que dichos argumentos tienen cierto grado de verdad, pero también cabe subrayar sus contrariedades inherentes. Primero, el número de acuerdos comerciales bilaterales y regionales ratificados ha aumentado enormemente a partir del establecimiento de la OMC. Segundo, los acuerdos comerciales bilaterales y regionales se utilizan en otros foros aparte de la OMC. Cuando los países desarrollados no realizan sus metas en el nivel multilateral de la OMC -tal fue el caso con los temas de Singapur o los derechos de propiedad intelectual más rigurosos- dichos objetivos son introducidos como temas de negociación comercial a nivel regional o bilateral.

Por lo demás, muchos temas comerciales, incluyendo la cuestión de las subvenciones agrícolas y el dumping, se anclan firmemente en la OMC y no pueden ser tratados de manera bilateral o regional. Al mismo tiempo, se hace más evidente que alcanzar reformas significativas en el comercio agrícola internacional, será casi imposible con el marco actual de la OMC. Los pequeños logros, como la eliminación de las subvenciones a la exportación, se han logrado a un precio muy elevado.

Las negociaciones son conducidas como parte de un "todo único", lo cual desvía más la atención fuera del objetivo de desarrollo. Por ejemplo, la Declaración Ministerial pide equilibrio entre el acceso a mercado en agricultura y el ANMA. Para comenzar, es clara la falta de equilibrio en la Declaración Ministerial. A pesar de no haberse alcanzado un acuerdo en cuanto a la fórmula de reducción arancelaria, los miembros han adoptado la fórmula suiza en ANMA. Aunado a esto, en la OMC prevalece la cultura de negociar concesiones de un sector, a cambio de la autorización de concesiones en otro sector, esta práctica es inadecuada. Un país no debería tener que otorgar concesiones en su sector industrial (o su sector de servicios) buscando obtener beneficios para su sector agrícola. Las políticas económicas fuertes no se construyen basadas en compensaciones. La mezcla y diversidad en toda la gama de sectores económicos -agricultura, manufactura y servicios- son los aspectos esenciales de una economía vibrante. Una economía vibrante no puede ser construida y mantenida si no se tiene la posibilidad de protegerla; esta situación es bien conocida y ha sido practicada por los países desarrollados. Al privar a los países en desarrollo de estos instrumentos, sobre todo cuando tienen clara necesidad de ello, se exponen las hipocresías y las contradicciones del actual sistema multilateral de comercio. También se refleja la desconexión completa entre lo que sucede en la OMC y las verdaderas necesidades de desarrollo de la gente.

Los límites del actual modelo comercial se hacen cada vez más evidentes. Las realidades políticas (ningún país deseando guardar un control soberano sobre su economía y sus finanzas está interesado en una versión pura de la liberalización del comercio) y la experiencia empírica demuestran que la liberalización del comercio, tal como es promovida por los actores más poderosos, no lleva al alcance de los resultados deseados. Incluso el Banco Mundial ha reducido dramáticamente sus estimaciones en cuanto a las posibles ganancias resultantes de la liberalización del comercio. Analizando de manera detallada algunas cifras, se demuestra que para algunos países pobres, los réditos por aranceles representan el 60 por ciento o más de los réditos gubernamentales. Hasta no abordar con éxito este problema, el hecho de simplemente recortar los aranceles, empobrecería a dicho gobierno y le dejaría menos recursos para solventar su desarrollo.

La preocupación existente por concluir la ronda de Doha, con tal de salvar el sistema multilateral de comercio, o para asegurarse que nadie puede ser culpado por fallas en las negociaciones, parece incongruente al ser comparada con los resultados tan limitados en torno al desarrollo y las posibles consecuencias negativas resultantes si se continúa siguiendo esta tendencia.

Ahora es tiempo para salir del molde actual y para preparar el camino hacia la adopción de un enfoque alternativo mediante la formulación de reglas comerciales que unan a los países de una manera positiva en el camino a seguir. El modelo actual de comercio multilateral promovido por la OMC entra en conflicto directo con las reglas comerciales necesarias para promover el desarrollo, incrementar el empleo y reducir la pobreza. En lugar de continuar fomentando el actual modelo comercial, que no es redistributivo y es rechazado tanto por la gente del Sur como por la gente del Norte, los gobiernos deberían comenzar a formular las reglas precisas del comercio internacional, capaces de abarcar las necesidades de todas las partes interesadas. Lo anterior, evitando fomentar el intercambio de concesiones de un sector económico al otro, con el objetivo de crear las condiciones óptimas para la implementación de políticas de desarrollo efectivas.

Para lograr un cambio de esta magnitud, es muy probable se requieran enfoques del comercio internacional diferentes a los que operan actualmente. Las alianzas entre los países en desarrollo son fundamentales, hasta ahora dichas alianzas han cambiado con éxito la dinámica de las negociaciones. Sin embargo, estas alianzas podrían no ser suficientes para cambiar la naturaleza de los actuales acuerdos comerciales o del actual modelo de comercio internacional.

Es necesario un liderazgo visionario para construir un sistema multilateral de comercio más justo y sostenible. En este sentido, existen enfoques alternativos ampliamente promovidos por diversos grupos de la sociedad civil y electorados alrededor del mundo. Las acciones necesarias para alentar a los gobiernos a adoptar estos nuevos enfoques, requerirán un esfuerzo más concertado a nivel nacional y regional en pos de un nuevo sistema multilateral de comercio.

A pesar de contar con grandes e importantes diferencias entre sí, una amplia gama de electorados (agricultores, trabajadores, consumidores, ecologistas y organizaciones en pro del desarrollo) expresan preocupaciones similares con el modelo actual de comercio y su impacto en la calidad de vida de la gente. La Ronda de Doha sobrevivió en Hong-Kong, no obstante, los gobiernos deberían sentirse poco optimistas sobre la posible aplicación del Programa de Trabajo de Doha, si se tiene en cuenta el elevado número de electorados que han estado en contra de su dirección y envergadura.

VII. DOCUMENTOS (en inglés)

Declaración Ministerial Final de Hong Kong, 18 de Diciembre de 2005

Proyecto de Declaración Ministerial de Hong Kong, 18 de Diciembre de 2005

Proyecto de Declaración Ministerial de Hong Kong, 17 de Diciembre de 2005

Proyecto de Declaración Ministerial para las Negociaciones Agrícolas, 16 de Diciembre de 2005

Texto propuesto para el "Paquete del Desarrollo" por el Presidente del Consejo

Compilación de las sugerencias para el Proyecto de Texto Ministerial sobre agricultura

Declaración Conjunta del Grupo de Cairns y el G20

Proyecto de texto para ANMA

Alternativa al Anexo C (Servicios) por el G-90

English version


compartir:  
Imprimir imprimir   Enviar enviar   corregir 
OPINE AQUÍ >>


 
En profundidad
Desarrollo de temas específicos.
Agricultura y soberanía alimentaria
Los campesinos podrían producir alimentos suficientes para erradicar el hambre en el mundo. Entonces, ¿por qué no los dejan?
Organización Mundial del Comercio - OMC
¿El comercio al servicio de la gente, o viceversa? Para el movimiento antiglobalización, la OMC hace la diferencia.

Choike es una iniciativa del Instituto del Tercer Mundo con el apoyo de Hivos
www.choike.org | Contacto | Teléfono / Fax: +598 (2) 412-4224 | Dr. Juan Paullier 977, Montevideo URUGUAY