6 de octubre de 2005
AWID entrevista a Barbara Limanowska acerca de su investigación sobre el tráfico humano en Europa Suroriental (ESO), en la cual recomienda que las estrategias contra la trata, si han de ser exitosas, deben centrarse en la prevención a través del empoderamiento.
Una nueva investigación sobre la trata de personas revela que 'las actividades de prevención son aún muy limitadas y las que existen no son coordinadas ni apropiadamente evaluadas'.
En su más reciente informe, Barbara Limanowska, consultora para la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Bosnia Herzegovina, argumenta que ya es hora de que todas las partes involucradas en las medidas contra la trata examinen seriamente las prácticas implementadas y se dispongan a enfocar las causas fundamentales de esta problemática de una manera que empodere personas a las personas.
Los hallazgos de su investigación están contenidos en un extenso informe titulado: 'Tráfico de Personas en Europa Suroriental: Enfoque en la Prevención'. Éste analiza las actuales tendencias, destaca los desafíos que enfrentan las estrategias en ESO y concluye afirmando, a modo de recomendación, que el éxito depende de que se adopte la prevención como el nuevo enfoque al tráfico.
AWID: El más reciente informe referido a ESO resalta la prevención como el enfoque central, incluyendo investigación sobre el lado de la demanda de tráfico. En tu opinión, ¿cuál ha sido hasta la fecha la desventaja de las estrategias contra el tráfico centradas en la demanda? ¿Cómo podemos avanzar en este importante asunto?
BL: El significado de la investigación sobre el lado de la demanda de tráfico depende en buena medida de un enfoque a la trata como tal. Un grupo de profesionales, investigadoras/es y activistas tienden a equiparar el tráfico con la prostitución. Entienden la demanda para el tráfico sólo como una para prostitución y por lo tanto enfocan sus estudios y acciones exclusivamente en los clientes de las trabajadoras del sexo.
Sin embargo, la definición de tráfico es más amplia y lo describe como captación o traslado de personas (incluidos hombres, niñas y niños), recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción con fines de explotación. Aquí, la explotación incluye no sólo la de la prostitución ajena y otras formas de explotación sexual, sino también los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a ésta, la servidumbre o la extracción de órganos.
Por lo tanto, la investigación sobre la demanda de servicios/trabajo de personas traficadas debería ser vista en un contexto más amplio de explotación laboral y tendría que implicar toda clase de investigaciones acerca de la demanda de trabajo barato sin protección, especialmente el de trabajadoras/es migrantes en los países de destino.
Puedo comprender que a algunas/os investigadoras/es les interese estudiar los asuntos relacionados a los clientes de las trabajadoras del sexo más que el problema complicado y políticamente delicado de la ganancia que obtienen los países de destino en general y de ciudadanos de éstos, por ejemplo, granjeros o empresas de construcción que emplean a migrantes indocumentados - víctimas de tráfico, en particular. Sin embargo, lo que no entiendo es la obsesión de algunos gobiernos (en especial Suecia y los Estados Unidos) con el tema de la prostitución, además de su renuencia a ver otras formas de demanda relacionada con el tráfico. Parece que para los gobiernos los debates moralizadores son más convenientes, y más baratos, que una seria discusión política acerca del problema del tráfico internacional en el contexto de la migración y del trabajo migrante.
AWID: En tu informe haces una distinción entre las actividades 'represivas' contra la trata y aquéllas que 'empoderan'. ¿Cuáles son las principales diferencias entre éstas? ¿Piensas que ambas estrategias deben llevarse a cabo de manera paralela, o tendría que haber un mayor enfoque en las que empoderan?
BL: En el informe afirmo que el término 'estrategias represivas' se refiere a actividades centradas en la supresión de fenómenos negativos (o así percibidos) que se relacionan con el tráfico, tales como la migración ilegal, la migración laboral, el trabajo ilegal y forzado, la prostitución, el trabajo infantil o el crimen organizado. Esas estrategias están diseñadas para frenar actividades ilegales o indeseables; son aplicadas principalmente por agencias de las fuerzas de seguridad que implementan políticas estatales restrictivas y castigan a quienes se les encuentra culpables de crímenes relacionados con el tráfico. Son por completo legítimas y necesarias para proteger la seguridad del Estado pero, al mismo tiempo, dichas acciones a menudo resultan ser contraproducentes para la protección de víctimas del tráfico. Más aún, las acciones contra el Estado (cruce ilegal de fronteras, contrabando, etc.) a menudo son entendidas y presentadas como crímenes tan estrechamente relacionados con la trata que se hace referencia a estas medidas represivas como estrategias contra el tráfico, las cuales se supone beneficiarán a las víctimas.
Las 'estrategias que empoderan', por otro lado, se centran en habilitar a las personas, sobre todo a las víctimas potenciales de la trata, a fin de que puedan protegerse contra ésta, enfocando las causas de raíz del crimen.
Tales estrategias podrían incluir medidas para superar la pobreza, enfocar la discriminación y marginación en el proceso de búsqueda de empleo y/o migración laboral, así como otras que propicien que las personas tomen decisiones y hagan elecciones informadas que podrían ayudarlas a superar los problemas y prevenir el tráfico. Las actividades pueden incluir: apoyar y empoderar a grupos en alto riesgo; brindar actividades educativas para jóvenes vulnerables; adaptar la educación a las necesidades del mercado laboral; proteger los derechos de trabajadoras/es migrantes (por ejemplo, distribuir información sobre migración segura/legal y apoyar el control del proceso migratorio por parte de migrantes); formalizar los sectores informales en los países de destino; enfocar la cuestión de la demanda y proporcionar información sobre leyes laborales en esos países, así como proteger, apoyar y empoderar a las víctimas del tráfico, entre lo cual está la inclusión social y el fortalecimiento del entorno protector para niñas y niños víctimas del tráfico.
Durante varios años ha sido más común que las agencias estatales y algunas organizaciones internacionales utilicen medidas represivas, raras veces incorporando en sus acciones estrategias que empoderen. Así, las utilizadas fueron, en primer lugar, de carácter legislativo y de prosecución, mientras que la prevención y protección a largo plazo de los derechos de las víctimas eran vistas como segundas o distantes prioridades.
Las estrategias que empoderan han tendido a ser usadas por organizaciones de derechos humanos y ONG que trabajan con valores, como también por una limitada cantidad de agencias estatales. Las organizaciones que las están utilizando para prevenir el tráfico han estado abogando por que los gobiernos adopten un enfoque de derechos humanos y se involucren activamente en un diálogo significativo con actores de la sociedad civil.
Han hecho énfasis en la necesidad de que exista colaboración entre los ministerios y entre las agencias de cooperación, y han estado tratando de asegurar la presencia de una perspectiva de derechos humanos en el enfoque de las fuerzas de seguridad, además de la inclusión de medidas preventivas en las estrategias contra el tráfico. La experiencia de las ONG mostró que las estrategias enfocadas sólo en medidas represivas no se centran en la víctima y a menudo tienen como resultado una mayor victimización de las personas traficadas. A fin de que las estrategias contra el tráfico sean efectivas y protejan a las víctimas, debe haber una comprensión y aceptación generalizadas del enfoque del empoderamiento para prevenir la trata y que éste se base firmemente en los principios de derechos humanos.
AWID: El tráfico humano ha atraído a una gran cantidad de agencias donantes. ¿Cuáles son algunos de los problemas que has notado en lo relativo al trabajo de las organizaciones financieras en la región y cuál debería ser su prioridad?
BL: Existan varias cuestiones que deben ser abordadas en cuanto al rol que juegan las agencias donantes. En primer lugar, las actividades contra el tráfico son apoyadas sin importar cuál sea su efectividad ni los costos de los programas. Que yo sepa, la trata es el único asunto que los donantes están dispuestos a financiar sin esperar algún resultado concreto. Los programas contra el tráfico no son monitoreados ni evaluados en forma apropiada. Nadie está cerciorándose de que todos los programas sean realmente necesarios, si encajan en una estrategia de país o regional más amplia o que no sean réplicas de proyectos existentes. Luego de muchos años de trabajo contra la trata en la región de ESO, aún no hay conocimiento acerca de los mejores enfoques ni de la efectividad de los métodos usados.
En algunas situaciones parece que el tráfico es utilizado como una excusa a fin de desviar la atención y utilizar fondos de las organizaciones que trabajan en desarrollo o cambio social para apoyar actividades contra el tráfico en los países de origen. Ocurre con mucha frecuencia que los recursos que deberían ir a la sociedad civil están siendo destinados a las agencias de las fuerzas de seguridad con el propósito de construir su capacidad (bases de datos sobre migrantes, capacidad técnica, etc.) bajo la bandera de los programas contra el tráfico.
Otro problema es la falta de involucramiento de las ONG locales en el trabajo contra la trata. Los programas contra ésta suelen ser planificados para un corto tiempo y no incluyen un componente de construcción de capacidad. Fondos son donados a las grandes organizaciones internacionales, las cuales subcontratan a ONG locales para que implementen proyectos concretos. Tal política a menudo conduce a una negativa selección de ONG locales - en comparación con hace un par de años, ahora hay menos ONG dedicadas a la protección de los derechos de las víctimas que estén involucradas en el trabajo contra el tráfico. A aquéllas que sí trabajan les interesan menos los principios de derechos humanos y los derechos de las mujeres y más la buena cooperación con agencias internacionales y gubernamentales. Las ONG, debido a la actitud de las organizaciones internacionales, ven el trabajo contra el tráfico más como una actividad generadora de ingresos que como la implementación de una misión basada en los derechos humanos.
AWID: Un más fuerte compromiso político de los gobiernos de ESO no se ha traducido necesariamente en estrategias más efectivas contra el tráfico. ¿Cuáles son los principales desafíos y cómo pueden ser superados?
BL: Si bien la respuesta institucional al tráfico en ESO está bien desarrollada, el trabajo de las instituciones involucradas no es muy efectivo ni bien coordinado. El mayor problema es la falta de claridad acerca de los roles de las estructuras existentes y la nada clara división de responsabilidades de las instituciones que participan en el trabajo contra el tráfico. Otro serio problema es la falta de flexibilidad de las estructuras establecidas, que no son capaces de reaccionar a los cambios en las tendencias del tráfico ni a las necesidades de la cambiante respuesta contra éste. Los principales problemas del actual sistema son la falta de información entre las instituciones dedicadas a combatir la trata sobre las actuales tendencias en el tráfico; la ausencia de un apropiado sistema de identificación ajustado a esas nuevas tendencias, como también la falta de un sistema de referencia para víctimas locales del tráfico.
Al mismo tiempo, parece que las instituciones responsables no son plenamente conscientes de esos problemas. No parece preocuparles la falta de información confiable sobre las actuales tendencias del tráfico ni la carencia de conocimiento sobre el cambiante alcance del tráfico en la región. Las estructuras son estáticas y vistas como instituciones establecidas 'de una vez y para siempre', no como instrumentos flexibles que deberían ser monitoreados, evaluados y ajustados a la situación de los cambios en el tráfico. En el sistema contra el tráfico no se ha incluido un mecanismo autorregulatorio que pudiera ayudar en el proceso de ajustar y reestructurar cuando ello sea necesario.
Por ejemplo, si bien casi todas las instituciones involucradas en trabajo contra la trata reconocen que el sistema de asistencia a personas traficadas no satisface las necesidades de éstas y que muchas víctimas rechazan ayuda debido a ello, no existen planes para cambiar tal situación.
La perspectiva de las víctimas no está incluida en la respuesta contra el tráfico. Indiferentemente de la baja efectividad de este método, lo que predomina en los programas de asistencia es la perspectiva del fiscal, con el enfoque en el rol de las víctimas como testigos/as y ofreciéndoles tratos dependiendo de la utilidad de estas personas para la prosecución.
Existe la necesidad de cambiar el enfoque del combate a la trata en la región de ESO; de reconocer la nueva situación y desarrollar un sistema integral basado en los derechos humanos para las actividades contra el tráfico (incluidas la prevención, protección y prosecución) que se apoye en estructuras gubernamentales flexibles; de reconocer las cambiantes modalidades del tráfico y el hecho de que las actuales evaluaciones se basan en información limitada. Además se requiere mejorar los sistemas de recopilación de información, investigación y diseminación, como también reconocer la necesidad de establecer normas y procedimientos para el trabajo contra el tráfico, que incluyan monitoreo y evaluación de los programas implementados y rendición de cuentas por parte de las instituciones involucradas.
AWID: Una importante connotación que surge de tu investigación es el fuerte vínculo entre la pobreza, la igualdad de género, el desarrollo y el tráfico.
En tu opinión, ¿cómo podemos facilitar una mejor cooperación entre las instituciones, de modo que las causas estructurales del tráfico humano sean enfocadas en forma apropiada?
BL: En general, el tráfico aún es percibido y tratado como un fenómeno social y criminal aislado que puede ser enfocado separadamente de otros problemas. Aunque conocemos las causas de raíz del tráfico - pobreza, desempleo, discriminación, violencia en la familia y demanda en los países de destino - y comprendemos que los factores económicos están fuertemente vinculados a la vulnerabilidad al tráfico, estos conocimientos aún no se han traducido en políticas y estrategias.
La cuestión del tráfico continúa siendo grandemente ignorada en las estrategias para la reducción de la pobreza desarrolladas en la región. Los planes de acción sobre igualdad de género, derechos de la infancia, apoyo social o VIH/SIDA raras veces mencionan el tráfico y no integran acciones contra éste en sus programas. Además, las organizaciones internacionales que tienen la tarea de trabajar en el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, entre ellas el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, si bien enfocan el empleo, la discriminación y la prevención de la violencia, no perciben la vulnerabilidad al tráfico como un asunto especial ni han incluido la prevención de éste de manera sistemática en sus programas de desarrollo.
La integración del tráfico a la agenda de desarrollo y género aún no ha iniciado. Aunque ha habido alguna discusión acerca de la situación social y económica de los grupos en alto riesgo y de la necesidad de enfocar las causas fundamentales del tráfico - incluyendo las consecuencias de la transición económica, la privatización, los programas de ajuste estructural y los cambios planificados en los sistemas de bienestar social - parece haber una falta de comprensión y de interés, por parte de las agencias de desarrollo, por incluir este tema en sus programas. Si bien la evaluación de impactos con enfoque de género es un componente obligatorio en todos los programas del Banco Mundial, ello no incluye el tráfico ni ha dado lugar a ajustes en las estrategias para la reducción de la pobreza o en los programas del Banco en la región.
Sí existe un marco teórico para enfocar las causas de raíz de la trata que fue desarrollado por organizaciones de derechos humanos. También hay algunos programas de prevención en la región que se centran en enfocar dichas causas y éstos incluyen programas de empoderamiento, reeducación y desarrollo de habilidades laborales para grupos vulnerables en países de origen. Es necesario un debate más amplio sobre el tráfico dentro del contexto de las estrategias para la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenible, las políticas sobre prevención de distintas formas de discriminación, los modelos de políticas sociales y finalmente, pero no menos importantes, las políticas migratorias.
Las reformas estructurales deben tomar en cuenta la tendencia a marginar de la esfera pública a las mujeres, inclusive del ámbito de la economía, como también considerar los elevados niveles de desempleo entre personas jóvenes. Esas reformas deberían ser acompañadas de medidas políticas sociales a fin de apoyar a los grupos vulnerables. También es necesario desarrollar nuevos tipos de actividades generadoras de ingresos para grupos en alto riesgo, las cuales se constituyan en alternativas a la migración.
La prevención de la trata no predomina tanto como debería en los planes de acción contra el tráfico ni se la coordina con otros planes de acción que afectan a los mismos grupos - protección infantil, género, prevención del VIH/SIDA, etc. No se presta suficiente atención a la relación entre varios asuntos sociales vinculados, como la educación y los derechos de la infancia, la discriminación por motivos de género y la desigualdad en el mercado laboral. Por lo general hay una falta de estrecha cooperación y coordinación entre diferentes instituciones y distintos planes de acción gubernamentales, en detrimento del trabajo de prevención del tráfico.
Tampoco se hace una conexión entre el tráfico, los mercados laborales y el trabajo forzado. La aplicación de normas laborales mínimas en los países de destino reduciría el incentivo económico a emplear migrantes en situación irregular y explotar a personas traficadas, mientras que una reducción del desempleo entre los grupos en alto riesgo en los países de origen disminuiría la migración irregular y, por lo tanto, el tráfico. Las estrategias contra el tráfico orientadas al mercado laboral no enfocan directamente el tráfico pero remueven el incentivo económico y podrían ser muy efectivas como estrategia de prevención a largo plazo.
Debe subrayarse que sin un énfasis más fuerte en la prevención y el involucramiento en el trabajo contra el tráfico por parte de las instituciones que son capaces de enfocar las causas fundamentales de éste, no es posible un exitoso combate del tráfico.
Notas:
- Descargar una copia del informe completo (en inglés) en: www.seerights.org
- Barbara Limanowska trabaja como consultora en el tema del tráfico de personas para varias agencias internacionales. En el marco del proyecto SEE RIGHTS -una iniciativa de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Oficina para Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)- Ella ha escrito tres informes sobre el tráfico de personas en la región de los Balcanes: 'Tráfico de Personas en Europa Suroriental. Actual situación y respuestas al tráfico de seres humanos en Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, la República Federal de Yugoslavia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Moldava y Rumania' ('Trafficking in Human Beings in South Eastern Europe. Current situation and responses to trafficking in human beings in Albania, Bosnia and Herzegovina, Bulgaria, Croatia, the Federal Republic of Yugoslavia, the Former Yugoslav Republic of Macedonia, Moldova and Romania', UNICEF, UNOHCHR, OSCE/ODIHR, 2002), 'Tráfico de Personas en Europa Suroriental. Actualización 2003 sobre la situación y las respuestas al tráfico de seres humanos' ('Trafficking in Human Beings in South Eastern Europe. 2003 Update on situation and responses to trafficking in human beings', UNICEF, UNOHCHR, OSCE/ODIHR, 2003) y 'Tráfico de Personas en Europa Suroriental, 2004 - Enfoque en la Prevención' ('Trafficking in Human Beings in South Eastern Europe, 2004 - Focus on Prevention', UNICEF, UNOHCHR, OSCE/ODIHR, 2005). Actualmente trabaja como consultora en acciones contra el tráfico para la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Bosnia Herzegovina.
- La investigación para este informe fue llevada a cabo entre enero y marzo del 2004 en Albania, Bosnia y Herzegovina (BiH), Bulgaria, Croacia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Moldava, Rumania, Serbia y Montenegro y la Provincia de Kosovo administrada por las Naciones Unidas.
- Ver: www.uncjin.org/Documents/Conventions/conventions.html
Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, pág. 2.
Fuente: EnLACes de AWID
Año 3 Nro. 119
6 de octubre de 2006