18 de Marzo de 2005
Luego del anuncio de James D.Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, de no continuar en el puesto por un tercer período, la Junta de Directores Ejecutivos del Banco se dispone a designar a su reemplazante, quien tomará posesión del cargo a partir del 1 de Junio de 2005.
El proceso de selección para este cargo de importancia mundial nunca estuvo del todo claro. Dado el peso político del gobierno norteamericano en las decisiones del Banco, su influencia se ha hecho sentir en cada elección. Según la tradición, la Casa Blanca elige a un ciudadano norteamericano para presidir el Banco Mundial, mientras que Europa retiene la presidencia del FMI. Pero esta tradición comenzó a ser cuestionada en la práctica cuando, el entonces presidente, Bill Clinton vetó a Caio Koch Weser, candidato alemán para liderar el FMI.
Según adelantaba Alex Wilks, coordinador de Eurodad (European Network on Debt and Development), entre los rumores de candidatos favoritos para ocupar el cargo se encontraban: Colin Powell, Robert Zoellick y Bill Clinton - los primeros mencionados - y Peter McPherson, Nancy Kassebaum-Baker y Elaine Chao - los últimos -, todos con una vasta trayectoria dentro y fuera de la administración norteamericana. Pese esto, el nombre de Paul Wolfowitz no había transcendido, hasta el momento de su designación como candidato oficial de la administración Bush para ocupar el puesto que quedará vacante. Wolfowitz, subsecretario de Defensa de Estados Unidos desde 2001, integra junto a otros conservadores el ala dura de la administración republicana. En su trayectoria figura también un período anterior en el Pentágono, 1989-1993, y el cargo de embajador ante Indonesia durante la presidencia de Ronald Reagan.
Esta decisión coincide con la designación de otro conservador, John Bolton, como embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas, y se convierte en el punto máximo de los reclamos que las organizaciones internacionales de la sociedad civil vienen realizando en favor de mayor transparencia y poder de decisión de todos los países miembros. Los intentos del Banco de otorgarle a su gestión mayor transparencia, permitiendo el acceso a través de internet a muchos de sus documentos, no han sido suficientes ya que las decisiones más importantes se siguen procesando a puertas cerradas y responden a intereses particulares, no siempre compatibles con las necesidades de los países en desarrollo, últimos beneficiarios de las políticas de crédito a implementar.
En opinión de Alex Wilks, el proceso de selección no es más abierto porque ningún gobierno está dispuesto a plantearle una batalla diplomática a Washington o a los ejecutivos del Banco. Por tanto, ahora les toca al turno a los gobiernos europeos de aprobar o proponer un nuevo candidato para resolver la disputa. Las primeras reacciones oficiales opuestas a este nombramiento ya se han hecho sentir.
"Tendremos discusiones con Estados Unidos sobre el punto. Estamos esperando escuchar la opinión de Wolfowitz sobre un número de asuntos, incluido la cancelación de la deuda de los países desarrollados. (Anne Shevas, Vocera de Tony Blair)
"Observaremos a Wolfowitz entre otros candidatos. (Michel Barnier, Ministro de Relaciones Exteriores de Francia)
Este proceso de selección es observado con atención por las ONGs que integran IFI Democracy Coalition, Bretton Woods, Eurodad, y
50 Años Son Suficientes entre otras:
"Ahora es el momento del gobierno Británico de entrar en acción detrás de sus palabras correctas. Oponerse a la nominación de Paul Wolfowitz. (Bretton Woods Project)
"La nominación de Wolfowitz como presidente del Banco Mundial es extremadamente controversial con los grupos de la sociedad civil y muchos gobiernos. (Alex Wilks, Eurodad)