Foro Social Mundial
Porto Alegre, enero de 2005
Intervención de Héctor Mondragón (*) en el Foro Mundial de la Dignidad:
Algunas personas creen que en Colombia comenzó la violencia con el narcotráfico. Pero miren la historia de violencia del país: 50.000 indígenas fueron exterminados. En 1916, en Barrancabermeja, los indígenas Varigias fueron exterminados tras una exploración de petróleo. Los exterminaron sin tirar un solo tiro, sino con la sola instalación de la petrolera. Entre 1946 y 1958 dos millones de campesinos fueron sacados de sus tierras mediante violencia, 200.000 fueron asesinados.
Sobrevivientes de masacres
Ese proceso se repite ahora en los últimos veinte años, cuando 3.300.000 campesinos fueron sacados de sus tierras, el año pasado 300.000 campesinos fueron sacados de sus tierras con violencia. Y los grandes propietarios, de tener el 32% de la tierra en 1994, tienen hoy el 71% de la tierra. Quince mil grandes propietarios, uno de los cuales es el actual presidente de la República, Alvaro Uribe.
Se ha exterminado sistemáticamente tanto a la oposición política como a la oposición social. Desde 1948, cuando fue asesinado el principal líder popular de Colombia del siglo XX, Jorge Gaitán, han seguido asesinato tras asesinato del movimiento de oposición en Colombia, como sucedió en la década del '70, como sucedió con la Unión Patriótica de la que asesinaron a 4.000 de sus dirigentes, entre ellos sus senadores, representantes en la Cámara, consejales, alcaldes y diputados. Como sucedió con el líder del M19 o como actualmente sucede con el Foro Democrático que está sufriendo los asesinatos de sus dirigentes en el Departamento del Atlántico.
En Colombia, en los últimos veinte años se han asesinado -en promedio- cien dirigentes sindicales por año. Con excepción de 1996, cuando fueron asesinados 220, o de 2002, cuando fueron asesinados 183.
Me pregunto qué pasaría si en Brasil matan en un año a cien dirigentes de sindicatos. Me pregunto qué pasaría si en Estados Unidos matan en un año a cien dirigentes sindicales. En Colombia todos los años los matan. Unicamente hemos logrado disminuir algo la cifra exiliando a los compañeros con la solidaridad de los sindicatos de Europa y Estados Unidos, que tienen en estos momentos a centenares de compañeros sindicalistas refugiados, para que no los maten en Colombia.
Es por esto que digo que somos sobrevivientes. No hay sector en Colombia que haya sido más masacrado ni perseguido que los campesinos. En el año 2000 hubo cuatrocientas masacres en Colombia, de las cuales trescientas fueron de campesinos. Más de una masacre al día. Las federaciones afiliadas a la Vía Campesina han tenido en los últimos veinte años a 1.700 de sus líderes asesinados.
¿Qué pasaría si el Movimiento Sin Tierra de Brasil tuviera a 1.700 de sus líderes asesinados? ¿Existiría? ¿Existiría?
Los indígenas, que todavía tienen derechos en Colombia, son los que han comenzado ahora a sufrir las masacres. El año pasado asesinaron a 110 líderes indígenas. En lo que va de este año, ya hay asesinado a ocho. En Colombia, cada tres días asesinan a un líder indígena.
¿Es eso democracia? Como dice el sacerdote Javier Giraldo, es la democracia genocida. Esa es la democracia que tenemos en Colombia. Esa es la que Estados Unidos llama la democracia más antigua de América Latina.
"Cada privatización, un pequeño golpe de estado"
Y como si fuera poco, ahora se crea un sistema para meter en la cárcel, pagando testigos, a quienes son sobrevivientes. Se ha aprobado una ley para que se pueda pagar a testigos y meter a la gente en la cárcel. Por eso la Federeción Campesina tiene en estos momentos 270 presos. Solamente la Federación. Se hacen detenciones masivas: el año pasado hubo 2.790 presos políticos. Esto está conducido a quitarle los derechos a la gente, a quitarle la dignidad, que es de lo que estamos hablando aquí.
A los sindicatos les han destruido totalmente la legislación laboral. La ley laboral que aprobó el gobierno de Uribe, le quita cada año a los trabajadores colombianos dos mil millones de dólares de sus bolsillos. ¿Cómo pudieron imponer eso? ¡A sangre y fuego! ¿Cómo pudieron privatizar las empresas públicas? ¡A sangre y fuego! Matando a los trabajadores de la electricidad, a los trabajadores petroleros, a los trabajadores de la salud. ¡A cuántas enfermeras de los hospitales han asesinado, a jóvenes, a madres, por oponerse a que se privatice el hospital de su pueblo!
Y han privatizado el hospital de Bogotá, que era el principal del país. Los trabajadores mantuvieron funcionando el hospital sin financiamiento, apoyado con recursos recogidos de caridad, que daban los comerciantes, la gente, ¡los presos de Bogotá! Los presos daban el 10% de su comida para que funcionara el hospital, para dársela a los enfermos. Y los presos no comen muy bien. Dieron el 10% de su comida todos los días durante cuatro años. Pero Uribe cerró el hospital a la fuerza. Para cerrar el Hospital Universitario de Cartagena metieron al ejército y la policía y mataron al principal dirigente sindical de la salud.
Cada privatización en Colombia es como un pequeño golpe de estado. A veces es muy duro. Yo fui torturado en el año 1977 por luchar contra la privatización de la empresa petrolera. Después de ahí he visto morir a 120 dirigentes de los trabajadores petroleros. E inevitablemente lloro cuando veo que ha sido privatizada y convertida en Sociedad Anónima por la vía del asesinato de los dirigentes sindicales. Y es por eso que decimos que somos sobrevivientes.
La resistencia
Y hay veces que no tenemos esperanzas, que sentimos que no vale la pena seguir, que nos interrogamos para dónde vamos, que perdemos a nuestros amigos, que perdemos nuestros derechos. Pero sentimos un fuego, el fuego de continuar. El presidente Uribe ha querido convertir nuestra Constitución en una Constitución fascista y no ha podido por la lucha del pueblo. Uribe quiso validar su proyecto de Constitución, y cuando la prensa decía que tenía el 80% de la popularidad, no pudo sacar ni siquiera el 18% de los votos a favor de ese proyecto de reforma constitucional.
Por eso nosotros decimos que ese referendo fue como el niño del cuento que dijo "el hijo del emperador está en pelotas". Todos decían que tenía un vestido de oro, y el que no dijera eso era acusado de criminal o idiota. Hasta que un niño dijo "está en pelotas". El presidente Uribe está en pelotas. No tiene el 80% de la popularidad, no alcanza el 18%. Y todos sentimos otra vez que podíamos luchar porque el movimiento social con esa victoria que tuvimos en octubre de 2003 resistió con fuerza, y se sintió que la esperanza renacía. Por eso el año pasado fue un año de huelgas, de huelgas de los obreros petroleros, de huelga de los obreros bananeros, de paro general, de gran minga de los indígenas que salieron a luchar contra la violencia, contra el tratado de libre comercio y contra la reforma constitucional fascista que quiere imponer Uribe. Los indígenas le dieron un ejemplo al país. Uribe amenazó diciendo que iba a ser "una marcha terrible", que allí se iba a meter la guerrilla. Pero la marcha indígena fue un ejemplo de paz, de fuerza, fue una minga victoriosa.
Hicimos el 2 de octubre una gran huelga general. 700.000 trabajadores, ¡700.000 sobrevivientes! Creyeron que habían matado al movimiento sindical y no lo habían matado. 700.000 trabajadores hicieron huelga y un millón y medio salimos a la calle el 12 de octubre a decirle no al Tratado de Libre Comercio, no a la reelección de Uribe, no a la reforma constitucional fascista, no más violencia contra los trabajadores.
El 10 de febrero se celebra la penúltima ronda para firmar el oprobioso Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Estados Unidos espera utilizar a Colombia, a Ecuador y a Perú como cuña para meter el ALCA que los pueblo de América estamos rechazando, para dividir a Sudamérica, para imponerles el ALCA a Brasil y Argentina, a Venezuela. También está utilizando a Colombia para atacar a Venezuela, como se ha visto en estos días. Es un ensayo de lo que será la intervención que Estados Unidos quiere hacer desde Colombia contra el proceso bolivariano. Porque Venezuela es el único país que le ha dicho no al ALCA.
Estos sobrevivientes vamos a salir otra vez a la calle, a mostrar que vamos a seguir luchando hasta vencer. Y así muramos, el día que triunfemos estaremos allá con todos, compañeros. ¡Somos dignos de su solidaridad compañeros!
Muchas gracias.
(*) Héctor Mondragón es asesor de la Coordinación de entidades campesinas, indígenas y negras de Colombia.
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El Foro Mundial de la Dignidad es organizado por 14 entidades: World Dignity Forum, National Conference of Dalit Organisations, Fundación Heinrich Böll, All India Pasmanda Muslim Mahaz, National Forum for Forest People and Forest Workers, ActionAid International-Asia, Nepal Dalit NGO Federation, Red Social de Justicia y Derechos Humanos, Via Campesina, Movimento de los Trabajadores Rurales sin Tierra, Red de Movimentos Sociales, Criola, Brasil Sustentable y Democrático/Fase, Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Económicos, Sociales y Culturales.
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