Fannyann Viola Eddy tenía 30 años cuando fue asesinada el 29 de setiembre de 2004. Un grupo de desconocidos ingresó en su oficina, la violó, la acuchilló y la desnucaron. Semejante saña demuestra una vez más que la visibilidad lésbica y la lucha por la misma despierta odio y enojo en grupos seguramente fundamentalistas, que no encuentran otra forma de acallar estas voces más que asesinándolas. La lucha de esta activista y su muerte nos tiene que poner alertas, debe ponernos, una vez más, sobre aviso de las estrategias de muerte que practican quienes nada entienden de Derechos Humanos. Fannyann dejó a un hijo de 9 años y a una organización por los derechos de lesbianas y gays de Sierra Leona, África. Es por esto que la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID) entrevistó a Vivian Stromberg, directora ejecutiva de MADRE, organización ligada a su activismo público.
¿Puedes darnos un perfil de Fannyann? ¿Cómo era, cómo la conociste, y qué piensas de su trabajo?
Fannyann formó parte de la delegación internacional que concurrió a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el año pasado, cuando se trató el tema de la orientación sexual. No la pude conocer personalmente, pero MADRE dio las credenciales para que una delegación internacional representara a diferentes regiones del planeta para dirigirse a la Comisión. Y Fannyann formó parte de esa delegación representando a su país, Sierra Leona. Leí su testimonio; su intervención fue muy clara y emocionante y las personas con las que hablé se sintieron inspiradas al ofrecer su coraje, fuerza y energía para su trabajo. Creo que hemos perdido una importante luchadora por los derechos humanos, pero lo que más siento es que hemos perdido a otra valiente luchadora de los derechos humanos y que debemos encontrar la manera de presionar a la comunidad internacional para que actúe según sus palabras cuando dice que cree en los Derechos Humanos. La orientación sexual es un derecho que necesita ser protegido y tomado con seriedad. Y ella fue asesinada en Sierra leona, y la gente es asesinada en Estados unidos, en América Latina, en Asia, y también en Europa. Creo que los derechos sexuales son tan importantes como cualquiera de los otros derechos y no pueden ser apartados de los demás, y que necesitan ser un principio. Creo que la comunidad internacional debe tomar la responsabilidad, y que sean responsables cuando no protegen nuestros derechos, incluso los derechos sexuales.
¿Qué medidas crees que necesitan ser tomadas para presionar a la comunidad internacional para que considere estos derechos como derechos humanos?
Creo que necesitamos luchar en diferentes niveles, uno es directamente en la comunidad internacional, en cuerpos como las Naciones Unidas, su Comisión de Derechos Humanos, etcétera. Pero creo que hay también organizaciones de derechos humanos muy importantes que no están tomando el tema de los derechos sexuales, así como también hay organizaciones que no están tomando los derechos económicos o los de discriminación racial. Creo que en cada aspecto de nuestra tarea necesitamos trabajar la integración de los derechos humanos. Cuando un grupo de derechos ambientales no trabaja los derechos sexuales, porque no es su tema, me siento agraviada. Pero cuando un grupo por los derechos sexuales no trabaja la justicia económica me siento igualmente agraviada. Hay mucho trabajo que necesitamos hacer a nivel internacional, pero también hay mucho trabajo por hacer a nivel de las organizaciones no gubernamentales.
¿Crees que las/los activistas de derechos humanos o las/los activistas de derechos LGBT están corriendo mayores riesgos que otro tipo de activistas?
Creo que es peligroso para nosotras/os transitar ese camino, y creo que no nos ayudará entrar en una competencia para ver quién está corriendo más riesgo. Creo que en diferentes partes del mundo para cualquiera que trabaje por los derechos humanos su vida está en grave riesgo. Creo que quienes trabajan por los derechos sexuales están corriendo mucho peligro, quienes trabajan contra el NAFTA, contra la explotación del petróleo o los recursos naturales corren graves peligros en muchas partes del mundo. De las mujeres indígenas en Canadá, sólo por el hecho de serlo, ya hay quinientas mujeres que han muerto o desaparecido y nadie está investigando. Quienes trabajan por los derechos de los/las inmigrantes, y que no tienen nada que ver con los derechos sexuales. Creo que todos/as estamos en peligro en diferentes partes del mundo, y que no nos ayudará realizar una competencia para saber quiénes lo sufren más.
¿De qué manera piensas que podemos llevar la llama que Fannyann inspiró con su trabajo? ¿De qué manera podemos continuar recordándola y recordando su lucha para poder evitar que estas cosas vuelvan a suceder?
Creo que necesitamos ser siempre muy visibles. No sé cuáles serían los proyectos exactos que tendríamos que llevar a cabo, pero creo que necesitamos ser visibles, y necesitamos tener menos miedo para dar un paso más allá y hacer lo que no se espera de nosotros/as. Creo que no podemos hacer siempre lo que se espera de nosotros/as, y que debemos empezar a hacer cosas inesperadas, y que necesitamos tiempo para pensar exactamente cómo hacerlo. Pero tenemos que hacer cosas sorpresivas. Estamos haciendo muchas cosas que se esperan que hagamos, pero necesitamos ser inteligentes y estratégicos/as.
Y por último, hay alguna cosa que están planeando hacer con MADRE para el grupos de Sierra Leona de Fannyann?
Sí seguro. Participaremos de los planes que se lleven adelante, y contribuiremos con MADRE para apoyar al hijo de Fannyann.
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Presentación de MADRE a cargo de Fannyann Eddy
Item 14 - Sesión 60, Comisión de Derechos Humanos, 2003
Distinguidos/as miembros/as de la Comisión:
Mi nombre es Fannyann Eddy y represento a MADRE. También soy miembro de la Asociación Gay y Lesbiana de Sierra Leona.
Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer de su conocimiento los peligros que enfrentan organizaciones y personas vulnerables, no sólo en mi querido país, sino en toda África.
Mi tema de interés es la comunidad, gay, lesbiana, bisexual y transgénero, un tema que la mayoría de líderes africanos procura evitar. De hecho, la mayor parte de nuestros líderes prefiere pretender que no existimos. Su rechazo tiene consecuencias muy negativas para nuestra comunidad.
Existimos, pero como se empeñan en negar nuestra existencia, vivimos con temor permanente: temor a la policía y a los funcionarios que pueden arrestarnos y encarcelarnos sólo por nuestra orientación sexual. A manera de ejemplo, hace poco arrestaron un joven en Freetown por vestirse de mujer. Estuvo detenido una semana entera sin que se presentaran cargos en su contra. Aunque pude abogar personalmente a su favor y lograr que las autoridades lo pusieran en libertad, muchas otras personas en su misma situación hubieran permanecido en la cárcel indefinidamente, ya que muy pocas personas son capaces de intervenir a su favor.
Vivimos con el temor de que nuestra familia nos repudie, ya que es frecuente que las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero sean expulsadas del hogar cuando sus familiares conocen su verdadera identidad. Muchas de estas personas que son expulsadas de sus hogares debido a su orientación sexual o a su identidad de género son muy jóvenes y no tienen a dónde ir, por lo que quedan en la calle, sin hogar ni comida, y se ven obligadas a recurrir al trabajo sexual para sobrevivir.
Vivimos con temor en nuestras propias comunidades, donde estamos constantemente expuestas/os al acoso y la violencia de vecinos y otras personas. El hecho de que sus ataques homofóbicos no sean castigados por las autoridades estimula aún más los comportamientos discriminatorios y violentos contra las personas lesbianas, gay, bisexuales y transexuales.
Cuando los líderes africanos apelan a nuestra cultura, tradiciones, religiones y normas ancestrales para negar nuestra existencia, están mandando un mensaje de tolerancia a la discriminación, la violencia y las indignidades de todo tipo.
Esta negación tiene consecuencias particularmente terribles en el contexto de la epidemia de VIH/SIDA. Según un estudio reciente, publicado en diciembre del 2003 por la Asociación Gay y Lesbiana de Sierra Leona conjuntamente con Health Way Sierra Leone, el 90% de los varones que tienen sexo con hombres también mantienen relaciones sexuales con mujeres, ya sean esposas o novias. De ese grupo, el 85% dijo no utilizar condones. Es evidente que los mensajes de educación sexual y prevención del VIH no les llegan a estos hombres. También es evidente que muchos hombres se casan, no porque ese sea su íntimo deseo, sino para satisfacer las expectativas y demandas de la sociedad -de una sociedad que los hace temer por su libertad y hasta por sus vidas a causa de su orientación sexual. El silencia que los rodea, la negativa a reconocer su existencia o a reconocer sus necesidades de servicios de salud, no sólo los pone en peligro a ellos, sino también a sus esposas y novias.
Sin embargo, a pesar de todas las dificultades que enfrentamos, tengo fe en que el reconocimiento de esta Comisión a la dignidad intrínseca y al respeto que merecemos las personas lesbianas y gay contribuirá a un mayor respeto de nuestro derechos humanos. Como muestra la lucha por la liberación de Sudáfrica, cuya constitución prohíbe la discriminación por razones de orientación sexual, el respeto a los derechos humanos de las personas tiene el poder de transformar las sociedades. Puede hacer que las personas entiendan que, a fin de cuentas, todos somos seres humanos y como tales merecemos dignidad y respeto.
El silencio crea vulnerabilidades. Y ustedes, miembros de la Comisión de Derechos Humanos, pueden romper el silencio. Ustedes pueden reconocer que existimos, en África y en todas partes, y pueden reconocer que todos los días se violan nuestros derechos humanos a causa de nuestra orientación sexual o nuestra identidad de género. Ustedes pueden ayudarnos a luchar contra estas violaciones y a obtener los derechos y libertades plenas que nos corresponden en todas las sociedades, incluyendo mi amada Sierra Leona.
Agradecimientos: Lydia Alpízar, Marianna Pessah, Irene Ocampo y la lista Safo Piensa.