Presentada en el Comité Especial de Población y Desarrollo en el marco del Trigésimo Período de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en julio del 2004, en la ciudad de San Juan-Puerto Rico.
En el proceso de Cairo, fueron pocas las juventudes que estuvieron presentes. En Cairo+5, ya nos hicimos sentir, ver y escuchar. Ahora, estando ya en el proceso de Cairo+10, hace solo tres meses, las juventudes de distintos países de Latinoamérica y el Caribe participamos en la reunión de la CEPAL, en Santiago. Hoy seguimos acá, organizados, con derechos a exigir y un mensaje a compartir.
Les exigimos a ustedes, los gobiernos, que reafirmen con fuerza la Declaración de Santiago, que fue adoptada por consenso y con aclamación por los gobiernos de la región. Esta Declaración reafirma Cairo. Reafirma el derecho de todas las personas jóvenes a una educación y a servicios de derechos y salud sexual y reproductiva. Los gobiernos se comprometieron allí a garantizar la privacidad, confidencialidad y consentimiento informado.
Más aun, esta Declaración, generada y aprobada por nuestros gobiernos, reconoce y garantiza el derecho de las y los jóvenes a la participación. Esta participación, de acuerdo a la misma Declaración, exige que se involucre a los jóvenes en el diseño, ejecución y evaluación de los programas de salud sexual y reproductiva. Estamos hablando de una participación real, que no puede estar sujeto a los mal citados derechos de los padres. Porque los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes son derechos humanos, y no pueden depender de la mera voluntad de nuestros padres, ni gobiernos.
Los instamos a reconocer, además, la relevancia de que exista igualdad y equidad en las familias, sea cual sea la forma que adopten. Reconozcamos de una vez por todas que la familia, así como las juventudes, son diversas.
Respetando nuestros derechos, la gente joven debe ser tomada en serio respecto de nuestra capacidad de tomar decisiones responsables. Somos absolutamente capaces de hacerlo, si es que nos dan pleno acceso a la información y servicios. Es esencial que esta información incluya todas las opciones para ejercer una sexualidad segura, en el momento en que decidamos hacerlo. Un enfoque basado en la abstinencia, como el ABC, no nos da las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y responsables.
Recordemos que aquí no estamos pidiendo favores. Simplemente venimos a exhortarles que sean fíeles a los compromisos que asumieron en Cairo, a los compromisos que ustedes mismos adoptaron y aclamaron en Santiago. Nosotras y nosotros somos los corazones latientes de la humanidad. No esperen hasta Cairo+15 para pedir nos disculpas por no habernos escuchado antes.