Por igualdad en la diversidad: discriminación racial en Uruguay
Fuente: Choike

Intervención realizada por Romero Rodríguez (*) en la reunión convocada por Redes- Vertiente Artiguista para discutir el tema “Igualdad en la diversidad. Derechos de las mujeres, discriminación racial y orientaciones sexuales en la construcción de una sociedad democrática” Montevideo, Uruguay, mayo de 2004. (**)

Realmente esta mesa redonda, este “conversatorio” que estamos procesando, es una alegría inmensa para la Organización Mundo Afro y a nivel personal. Y estar con compañeras y compañeros en esta lucha, con quienes hace tanto tiempo que estamos trabajando juntos en el tema de las diversidades, es un honor.

Esta es (al menos a mi entender) la primera reunión pública en donde un sector político tiene hasta la osadía de hablar de estos temas, se plantea el desafío de hablar de estos temas. Y nos parece que es buen momento, y hacemos nuestras las palabras de las compañeras y compañeros, que esperemos que no sea solamente porque hay una campaña electoral en marcha, sino porque realmente haya una voluntad de tomar estos temas, de discutirlos, de debatirlos. Nadie tiene acá ni la verdad revelada ni mucho menos, simplemente colocamos arriba de la mesa una visión sobre algunos temas que los uruguayos, y sobre todo los sectores minoritarios, en este caso, los negros uruguayos, históricamente venimos planteando.

Y este planteo no se hace solamente en esta campaña electoral. Recordábamos recién que ya en 1867 se planteó esto y el parlamento sacó un decreto diciendo que era una gran vergüenza tener entre sus bancas algún perteneciente a la raza negra. ¡En 1867! Y no fue hasta 1931, en la dictadura de Terra, que se permitió, se admitió oficiales negros en el Ministerio del Interior, cuestión que no fue lograda hasta 1947. Y esto nos habla de las ausencias que existieron durante el siglo XX en mirar a esa sociedad con rasgos diferentes, con culturas diferentes, ese armado de la “uruguayez” que tanto empapó y transversalizó a todas las políticas que se generaron.

Es interesante... muchas veces entre los grupos minoritarios hablamos de las políticas que se han generado y no vemos que haya una política que haya beneficiado al sector negro de la sociedad uruguaya. ¡No hay una! Este tema es el gran olvido del sistema político uruguayo. En el siglo XX, cuando se intentó discutir esto, se impidió de mil formas. Por lo tanto, también habla de ese sistema político que queremos desterrar, de ese sistema político que queremos cambiar y de ese progresismo que aumenta, encarnado en el Encuentro Progresista – Nueva Mayoría – Frente Amplio, en donde también tenemos una mirada de alegría, porque las fuerzas progresistas avanzan, y tenemos una mirada, una actitud de... y bueno, ¿cómo encaran este tema? ¿Cómo las fuerzas políticas encaran este tema?

Cuando comenzó esta última legislatura que ya está terminando, la colectividad negra uruguaya vio con gran satisfacción, pero con muchísima satisfacción, cuando el primer ciudadano negro uruguayo asumió su banca, que justamente fue Edgardo Ortuño. Fue tapa de algunos diarios. Y nos pareció magnífico, nos sentimos contentos por primera vez en la historia del Uruguay. Por primera vez en la historia del Uruguay, Edgardo “le puso color” al parlamento. Esa es la realidad. Y muchos, quizás hasta ingenuamente, pensamos “bueno, ahora van a plantearse el tema”. Y no pasó mucho, no pasó nada.

Y nos asusta cuando vemos todos los programas que se van acumulando de las fuerzas políticas, diversas, no sólo las del Encuentro Progresista sino las otras también, que de este tema no se dice nada; de los 164.000 negros que hay en el Uruguay, nada. Y los vemos en la televisión hablar de las proyecciones económicas, los vemos con mucha “agudeza” hablar de los problemas del país y del problema de la pobreza, y en el problema de la pobreza parecería que los negros no estamos. El recorte racial no existe para nada.

Y ahí viene el tema del racismo, que mi compañera y amiga Beatriz ponía arriba de la mesa; que el tema del racismo, obviamente, las mayorías no lo sienten. Lo sentimos las minorías. Primera cuestión. Acá que se dice “no hay racismo en el Uruguay, hay algunos brotes de discriminación”. ¡No! Hay racismo, sí. Que el Instituto Nacional de Estadística y Censos diga cosas tan brutales y que a nadie se le mueva un pelo... que entre la familia blanca y la familia negra hay un 20% de diferencia de ingresos, es un problema, y a nadie se le mueve un pelo. Que en este Uruguay de hoy las cárceles tengan una mirada de color tan acentuada y a nadie se le mueva un pelo. Pero están los decretos o leyes internacionales votados por el Estado uruguayo en la tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, donde los Estados se comprometen y están obligados a tocar estos temas, y vemos que dentro de las diferentes fuerzas políticas... muchas ni saben los compromisos que tiene el Estado, qué ha firmado el Estado en Naciones Unidas fundamentalmente, y en otros organismos multilaterales.

Por lo tanto felicito esta iniciativa. Y esperamos que esta iniciativa, este “guante” que hoy tira la Vertiente Artiguista, las demás fuerzas del Encuentro Progresista – Nueva Mayoría - Frente Amplio también lo tomen y con mucho gusto iremos a exponer estos puntos de vista que hoy nos convocan acá.

¿Cómo vemos las elecciones nacionales los negros, o algunas organizaciones sociales? Le decimos a los hermanos y amigos y a aquellos que están en la política: estas elecciones van a estar marcadas porque les vamos a solicitar a nuestros hermanos, a nuestros familiares, que no dejen pasar su voto en blanco. Al voto hay que ponerle color en esta instancia. Si de progresismo se trata, esperamos que las palabras que hoy nos dejó la compañera María Elena Laurnaga (***), sean tomadas por las fuerzas políticas.

Pensamos que es necesario comenzar a analizar hoy, en esta etapa, que en los programas de las fuerzas políticas se contemple el tema de la discriminación positiva, de las acciones afirmativas. Y comenzar a hablar las cosas por su nombre: que en el Uruguay hay racismo.

Y cuando se habla de racismo, por lo menos estudiarlo un poco, estudiar la génesis del racismo, su historia, cómo se inserta en la sociedad, cómo se reproduce, cómo se multiplica. Comenzar a romper aquello de que racismo es lo que sucedía en Sudáfrica, Estados Unidos y en algunos lugares de Brasil. Eso es racismo con un componente, con una lectura anglosajona muy interesante, pero acá existe un racismo, con fuerte presencia, cultura e historia iberoamericana, con ciertos componentes propios. Y eso es lo que da hoy que no tengamos empresarios negros, que no tengamos políticos negros, y en las estructuras municipales, y en las estructuras públicas (en los Ministerios y en los Entes Autónomos) no encontremos un solo negro en poder de decisión; ni negro, ni negra.

Y me parece que esta lectura hay que hacerla. Creo que las fuerzas políticas están llamadas a mirar este tema. Están llamadas no solamente a conversar con los sectores minoritarios sino también a mirarse internamente, qué es lo que pasa en esta fuerza política, que parecería muchas veces que el componente de la diversidad es tomado en el discurso pero no en los hechos reales, en las cosas concretas.

Decir las cosas por su nombre, que lamentablemente no aparecen en algunos libros que son guía en materia de derechos humanos en el Uruguay. Recuerdo uno, el “Nunca más”, donde se habla de todas las barbaridades y perversidades que cometió la dictadura militar, pero hay una ausencia: dos barrios: 1.300 personas fueron expulsadas y mantenidas como rehenes en un campo de concentración que fue la fábrica Martínez Reina durante 13 años, no durante un día, 13 años. Y esa gente hoy forma parte, sus descendientes, de barrios marginales que lamentablemente encontramos en la crónica roja todos los días, como Cerro Norte y otros. Y ahí estamos hablando de acciones afirmativas. ¿Qué hacer con este componente que fue expulso y llevado, detenido, viviendo en un gueto (como la fábrica Martínez Reina) durante 13 años? ¿Qué hacer con esa gente? Las organizaciones sociales han impulsado la vuelta al barrio de alguna forma, a través de convenios con la Intendencia Municipal de Montevideo, donde se ha hecho un trabajo interesante en esta mirada (hay que reconocerlo), generando una unidad temática para afro descendientes de la ciudad de Montevideo, generando las condiciones para que, fundamentalmente la familia negra retorne, por lo menos simbólicamente, en 36 compañeras, al barrio tradicional de los montevideanos, y algunas medidas más. Pero esto no alcanza.

Cuando hablamos del negro uruguayo y de la pobreza no estamos hablando solamente de la falta de trabajo, de las condiciones de sanidad en que vive la comunidad negra. Estamos hablando de algo mucho más profundo: reconocer que la abolición de la esclavitud en el siglo XIX se da bajo dos supuestos y eso fue realizado a rajatabla. El primer artículo decía: “a partir de hoy los negros quedan libres”. Y el segundo artículo decía: “las mujeres quedan de pupilas en las casas de sus amos y los hombres, obligatoriamente, van al cuartel”.

Eso no se cambió. Vamos a entendernos de lo que estamos hablando. Y además, el tercer artículo dice una cosa mucho más horrenda: “los dueños de esclavos van a ser todos indemnizados por su inversión en la compra de esta gente”.

Entender que la sociedad de aquel momento, la construcción de ese Uruguay, se hizo sobre la base de mano esclava; hay que entender eso.
Entender que en las lecturas que se dan a nivel nacional, como la construcción de las centrales obreras en el Uruguay, esa construcción tiene una mirada, a nuestro entender, sumamente eurocéntrica: eran grupos de inmigrantes que conformaron una visión y que a partir de ahí generaron una serie de hechos. Pero a partir de ahí, los sindicatos de negros que existían, fundamentalmente el de domésticas (Asociación de Domésticas Negras del Uruguay) inmediatamente fue desmembrado, cambiado y, bajo el supuesto de “todos somos iguales”, la palabra sindicato mujeres negras fue desterrada porque “somos todos iguales”. Generó en consecuencia que la participación de la gente negra en el movimiento social es muy escasa, casi inexistente. Ustedes verán que en las ONG´s de la sociedad civil, a no ser aquellas ONG´s con una plataforma étnica o una reivindicación étnica, no hay una participación de la comunidad negra. Tampoco en los sindicatos. Sí en sus bases sociales, pero a nivel de dirección sindical, de toma de decisiones, la ausencia es casi total.

Por lo tanto, esto que existe en los partidos se repite en algunas organizaciones y en algunas estructuras de la sociedad. Eso nos hace ver la calidad estructural que tiene el racismo en el Uruguay. Sabemos (no queremos tirar ninguna bomba, ni ser muy polémicos) que la lectura oficial “clase – clase” no admite estos principios. Los sabemos, somos conscientes de eso. Ahora, nosotros, muy audaces, decimos: queremos dar una mirada desde el punto de vista de la desigualdad racial con el corte transversal étnico que es necesario. ¿Esto nos permite qué? Nos permite elaborar cómo salimos de este racismo estructural, una vez asumido, y construir políticas en torno a esto; viejo tema debatido.

Nos decía el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia, el Sr. Guillot, en un seminario parecido a este, “es la primera vez que yo me pregunto por qué no existen jueces negros en el Uruguay”. Pero obviamente, eso lo dijo en un auditorio donde un 90% eran negros.

Y queremos decirlo claramente: el problema negro en la sociedad no es un problema de los negros, es un problema de la sociedad, y fundamentalmente de la clase política. Dentro de los logros que mencionábamos anteriormente, hay uno que nosotros consideramos de relativa importancia: la comisión ad hoc en el parlamento que se encarga de ver estos temas. Con ella hemos trabajado y hemos encontrado un consenso entre las cuatro fuerzas políticas más importantes del país, y nos hemos sentido hasta contentos porque encontrar consensos en este país es una cuestión bastante difícil. Los cuatro partidos se pusieron de acuerdo en dar una mirada, pero los cuatro partidos nos dijeron: “¿Cómo comenzar con esto? No sabemos”.

La pobreza de que estamos hablando es la pobreza integral. Por lo tanto, es necesario generar asociaciones y generar alianzas para mirar este problema desde varias miradas, para poder construir políticas públicas dentro de este terreno.

Felizmente, ¿con quién se están haciendo estas construcciones? Básicamente (y felizmente) con el sector que está sentado acá. Somos los que estamos intentando dar una mirada atenta, discutiendo, observando, analizando. Pero muchas veces nos sentimos como una isla. Lo que pasó la semana pasada en el parlamento con esa votación nefasta del (Proyecto de Ley de Salud Reproductiva) nos hacía pensar mucho. Cuando coloquemos, señor senador Rubio, el tema de las acciones afirmativas... ¿Qué van a decir cuando digamos “para dar el salto en calidad de los negros uruguayos hay que hacer alguna ley preferencial para negros”? ¡Nos matan! Nos van a decir que Uruguay es un país que tiene acciones afirmativas y discriminación positiva. “¡Acá hay para discapacitados, acá hay para niños, hay, existen. Jubilados: la cuestión de los jubilados se metió dentro de la Constitución!”.

Ahora, la pregunta que muchos nos hacemos, sobre todo los que estamos de este lado de la mesa, es que cuando planteemos la necesidad de legislar en acciones de discriminación positiva hacia un sector que históricamente fue relegado y además, que en el desarrollo social está diez pasos atrás, ¿cuál va a ser el sentir y la voluntad? Y estamos muy preocupados, y asustados después de los discursos que escuchamos la noche del 4 de mayo. Si plantearon lo que plantearon en el Parlamento con este tema trascendental, fundamental, que transversaliza a la sociedad, donde las mujeres intervinieron con documentación, con precisión, con un nivel de análisis poca veces visto en el Uruguay... ¡cuando planteemos esto nosotros!

Y en este camino estamos. Con las pocas fuerzas, con los pocos estudios que lamentablemente se han realizado, hemos avanzado y consideramos que vamos a avanzar, y es por eso que muy pronto vamos a citar a todas las fuerzas políticas para debatir este tema y vamos a presentar nuestra propuesta. Vamos a presentar un programita donde lo fundamental es decirle a la comunidad negra uruguaya que esta vez su color no va a pasar en blanco, que se va a ver reflejado en políticas públicas. Y además, lo hemos hablado con el candidato del Encuentro Progresista, el Dr. Tabaré Vázquez: ¿Este tema, cómo se va a resolver?
Este es un tema que nos convoca a todos. Estoy de acuerdo con lo que decía Lilián Abracinskas en esa intervención maravillosa que nos dejó al principio: tener los cuidados de no hegemonizar la diversidad, ojo con esto. No nos pongan acá a todos juntos... No, no! Entendemos la voluntad, está bárbaro y acá estamos, pero por favor, queremos participar en igualdad de condiciones, poniendo nuestras posiciones (equivocadas o no, nadie tiene la verdad) pero a nivel de horizontalidad. ¡Por favor, lograr la horizontalidad! ¿Saben por qué? Porque no queremos una legislación que nos meta a todos juntos. Acá hay diversidades y diversidades. Acá hay planteos, todos los tenemos en cuenta, pero que exigen una cierta acción de políticas diferenciadas, y exigen también un nivel de consenso que lo debemos desarrollar entre todos.
Finalmente, definir y ver la cuestión racial en el Uruguay como un eje estructural es una de las cuestiones que nos agradaría, y solicitamos a la clase política que comience a observarla.

En la tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, entramos negros y salimos afro descendientes, y este significado tiene que ser internalizado por la clase política. Estamos hablando, nada más y nada menos de que somos descendientes de 36 naciones que se alojaron en el Uruguay y que hasta 1961 tenían sede, casi todas ellas. 36 naciones que hablaban lenguas diferentes, tenían culturas diferentes, no eran todas umbandistas, ni eran todas candombleístas... Existe una diversidad en la comunidad negra que también hay que mirarla; no somos una cosa homogénea, somos parte de los descendientes de esclavos a quienes trajeron, obligadamente, de todos lados.

Una de las peores tristezas que todos los activistas del movimiento negro (como se le llama) tenemos es cuando hablamos con nuestro maestros, con nuestros docentes en los tres niveles educativos. Lo primero que nos dicen es “pero de esto no sabemos nada”. ¡Nuestros docentes! Es lo primero. “No, nuestro conocimiento es el candombe, la comparsa”, y hasta ahí, pero de la historia de los afro, de la diáspora africana y de los afro uruguayos poco se conoce, o los historiadores, esa academia empapada de eurocentrismo, que cuando nos mencionan nos ponen siempre al lado del general, o siempre al lado del caudillo. No teníamos vida propia, no teníamos opinión, las opiniones del general merecían un “sí Bwana”. No, no era así.

Hay una discusión ahí con los historiadores que todo lo ligan a la construcción, a la mirada, o a la observación ideológica de los caudillos, jefes y generales que tuvimos en el país. Y nosotros creemos que no es así. Hay una historia propia del movimiento negro, hay una historia propia de la comunidad negra.

Somos el sector, en este país, que en el desarrollo social estamos veinte pasos atrás porque fue concebida, sí, generar la libertad a ese africano esclavizado; pero no fue concebido -y lo demuestra la legislación- ser ciudadanos plenos de derecho, porque si hubiésemos sido ciudadanos plenos de derecho seguramente no estaríamos acá sentados. Primera cosa. Seguramente este panel o esta mesa redonda giraría bajo otros elementos y no éstos.

Terminar con las ausencias, terminar con los silencios, terminar con las hipocresías, comenzar a ver que hay un racismo estructural que toca todos los vasos comunicantes de la sociedad uruguaya y de su construcción, desde el Parlamento a la Universidad, es un desafío. Y que en un sistema democrático y participativo se tiene que contemplar, se tiene que estudiar y analizar. Y la clase política es la primera que tiene esa obligación, conjuntamente con todos los involucrados en este tema.

Felicito a la Vertiente, le agradezco esta oportunidad. Felicito a Edgardo, la comunidad negra espera mucho de vos y vos lo sabés muy bien. Y seguramente en el próximo Parlamento nacional habrán varios colores para ponerle gusto a la cosa y poder caminar un poco más ligero.
Gracias.

(*) Organizaciones Mundo Afro, Uruguay.

(**) En la reunión particparon los siguientes panelistas: Enrique Rubio, senador por la Vertiente Artiguista, Frente Amplio, Edgardo Ortuño, diputado afro uruguayo de la misma organización, Lilián Abracinskas, integrante de la organización feminista Cotidiano Mujer, co-coordinadora de MYSU (Mujer y Salud en Uruguay) articulación de organizaciones y personas por la defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, integrante del comité ejecutivo de la Coordinación Nacional de Organizaciones por la Defensa de la Salud Reproductiva, Ma. Elena Laurnaga, Investigadora y docente del Instituto de Ciencia Política, Mariella Mazzotti, Comisión de la Mujer de la Intendencia de Montevideo , Beatriz Santos, Presidenta del Centro Cultural por la Paz y la Integración, Rodolfo Martínez Barboza, INDIA, Diana Mines, Grupo Diversidad y Amnistía Internacional y Fernando Frontán, Encuentro Ecuménico para la Liberación de las Minorías Sexuales.

(***) Investigadora y docente del Instituto de Ciencia Política




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COMENTARIOS

Jueves 07/02/2008
He leído pocas veces un artículo escrito con tanta mala leche y tan autoconmiserativo.Me parece que el hecho por el cual se lamenta el articulista de que en el Uruguay se hable del problema de la pobreza y no del problema de los negros es lo que marca la pauta de que no hay racismo,puesto que se considera a la pobreza como un rasgo común que engloba tanto a negros como a blancos de determinada clase social.Señores,el problema es la pobreza,no el color de la piel.Como no lo es el sexo o la edad.Yo he tenido compañeros negros en la escuela,el liceo y la facultad,como tantos otros uruguayos,nunca se me ocurrió mirarlos como a personas diferentes.¿Que llegan pocos negros a los estudios terciarios?Sí,es verdad,muy pocos son los que tienen o tuvieron la voluntad y el tesón de la pediatra de mis hijos y amiga mía,la doctora Alicia Esquivel,negra ella.También llegan pocos (por no decir ninguno) blancos pobres a la Universidad.¿Que en las cárceles hay más negros que blancos? Eso es muy grave,es acusar al Poder Judicial de racista, ¿o la razón será otra?En tiempos en que mi hijo mayor era liceal tenía un compañero de clase negro,vecino por añadidura y muy amigo,que en tercer año decidió no estudiar más "porque le aburría y quería hacer otra cosa" (sic).Mi hijo trató de convencerlo de que no abandonara los estudios,yo (soy docente) hice lo propio,pero no tuvimos suerte. Aclaro que su familia (me consta) tampoco quería que abandonara los estudios,fue un golpe para ellos.Pero lo hizo.¿No prosiguió porque era negro? No.Era un muchacho muy inteligente,y lo debe seguir siendo,pero se equivocó.En esos errores no tiene nada que ver el color de la piel.Es hora de dejar de lamentarse,jamás en nuestro país se le negó el acceso a nadie a los estudios,jamás se puso un cartel de "asientos para negros", "baños para negros",como se usaron en los E.E.U.U. hasta hace sólo ¡cuarenta años!.Y hay quienes dicen que la situacion de los negros en el Uruguay es peor que la de los negros norteamericanos,por favor. Piensen antes de decir ciertas cosas,victimizarse es el recurso de los aprovechadores,quiero creer que los negros son mejores que eso.
Elizabeth , Montevideo ( Uruguay )



 
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