Los movimientos religiosos y los derechos de las mujeres
Fuente: AWID

¿De qué manera la movimientos religiosos y de mujeres trabajan en conjunto en favor de los derechos humanos de las Mujeres?

La siguiente es una entrevista con Lydia Alpízar, Coordinadora del Programa de Desarrollo Organizacional Feminista de AWID. Ella participó en una reunión denominada "Las mujeres y las religiones en un mundo globalizado: conversaciones para el avance de la equidad de género", convocada por el Consejo internacional interreligioso de la Paz y el Centro para las Políticas Sociales y de Salud (The Center for Health and Social Policy, por su denominación en inglés) en Chiang Mai, Tailandia, desde el 29 de febrero al 3 de marzo de 2004. De esta reunión surgió el borrador de la Declaración de Chiang Mai (también conocida como "Las mujeres y las religiones: el avance de la equidad de género en un mundo globalizado"). Esta Declaración busca encontrar los modos en que las organizaciones religiosas y las de mujeres trabajen en conjunto en favor de los derechos humanos de las mujeres.

Por Janice Duddy


AWID: ¿Cuál fue el objetivo de la reunión sobre Mujeres, Globalización y Religión celebrada en Chiang Mai desde el 29 de febrero al 3 de marzo de 2004?

Lydia: El objetivo formal de la reunión fue la de reducir las barreras a la cooperación entre las organizaciones de mujeres y las comunidades de fe (a las que muchas veces se las percibe como indiferentes o incluso hostiles a los temas de las mujeres). Esta fue una de las primeras reuniones de este tipo enfocada en las mujeres y la religión. Cuando se creó el Consejo de la Paz (*) en 1995 se identificaron cinco amenazas principales para la paz. Una de esas amenazas era el patriarcado. Como resultado de ello, los temas de las mujeres están en la agenda del Consejo desde su comienzo. Sin embargo, esta es la primera vez que el Consejo convoca a una reunión dedicada a este tema con la participación de mujeres laicas líderes del movimiento de mujeres.

AWID: Con esta gran diversidad de orígenes religiosos, ¿cuáles fueron las dinámicas durante la reunión?

Lydia: Durante la reunión hubo mucho respeto y apertura. Aunque no todo el mundo estaba de acuerdo en todo, hubo una visión común. Ésta consistió fundamentalmente en que las religiones pueden apoyar y deben apoyar la lucha de las mujeres por la dignidad, el bienestar y los derechos humanos. Todos los miembros acordaron en que debemos trabajar en conjunto para encontrar los modos a través de los cuales poder construir la colaboración y el apoyo para conseguir este objetivo. El punto de partida es el entendimiento de que las religiones son diversas, y de que hay una gran diversidad dentro de cada religión. Existen diferentes expresiones y tendencias dentro de las religiones, del mismo modo en que hay personas más progresistas y abiertas en su comprensión, valores y creencias. Muchas de estas personas creen que no hay sólo una manera de vivir la vida espiritual y afirman que la libertad religiosa es un derecho básico. Aún cuando la religión es una parte fundamental de sus vidas, esto no los convierte en extremistas o fundamentalistas. Sostienen sus principios religiosos de manera tal de estar comprometidos con la justicia social y el empoderamiento de las mujeres.

Esto no significa que no haya dificultades en la comprensión mutua. Creo que nosotras como organizaciones de mujeres, tenemos sentimientos contradictorios hacia las religiones o directamente las rechazamos. Esto se debe a la ceguera religiosa (o la pretensión de ceguera) hacia las temáticas de las mujeres, y también porque en muchas instancias la religión fue utilizada como una herramienta para legitimar diferentes formas de violencia contra las mujeres. Nosotras, como feministas, tenemos a veces muchas dificultades para involucrarnos en este tipo de diálogo, debido al rol que las religiones institucionales jugaron en nuestra opresión histórica.

Por lo tanto, gran parte de la discusión, los debates y los análisis durante esta reunión fue escuchada con una mente abierta, siendo respetuosos de los puntos de vista de los demás, pero con el compromiso de alcanzar un piso común desde el cual poder avanzar.

AWID: ¿De qué manera el trabajo que se desarrolló en esta reunión puede llevarse al conjunto del movimiento de mujeres?

Lydia: La primera idea es la de traducir la Declaración de Chiang Mai a muchos idiomas y poder darla a conocer a través de diferentes redes y listas de correo electrónico, de manera que esté accesible para los grupos de mujeres de todo el mundo. Esto se hará con la idea de que los grupos de mujeres puedan utilizarla para apoyar sus esfuerzos de abogacía y, si la consideran útil y apropiada, involucrarse en el diálogo, fortalecimiento de conexiones, y trabajar con grupos religiosos progresistas en sus comunidades.

También se tiene la idea de llevar a cabo conversaciones similares a nivel regional. En este momento se están realizando conversaciones para poder organizar una en América Latina, y probablemente en África del Norte. Veremos cómo evolucionan las cosas.

El Consejo de la Paz formó un comité permanente sobre Espiritualidad y Derechos Humanos de las Mujeres. Este comité tratará de alentar la participación de más líderes mujeres en las actividades del consejo y otras actividades interreligiosas o religiosas organizadas por sus miembros. Al mismo tiempo, el consejo desea promover la participación de sus miembros en reuniones y conferencias organizadas por organizaciones de mujeres, como un modo de continuar el diálogo.

AWID: ¿Cuáles son algunos de los modos en que los grupos religiosos y las organizaciones de mujeres podrían trabajar en forma mancomunada para promover los derechos humanos y los de las mujeres?

Lydia: Creo, por ejemplo, que las personas de las religiones progresistas pueden proveer argumentos sobre cómo los fundamentos de las religiones no promueven o justifican la violencia contra las mujeres. A menudo, la religión es utilizada para justificar actos tales como los denominados crímenes de honor. Pero el Corán, por ejemplo, no promueve ni aprueba semejantes actos. Las religiones pueden rever cuidadosamente sus interpretaciones, utilizando y reconociendo el trabajo realizado por teólogas feministas de diferentes religiones. Estas teólogas tienen interpretaciones diferentes y aún más potenciadoras del papel de las mujeres en la sociedad y de la relación de las mujeres en la religión.

También promoviendo el respeto por la diversidad y la participación activa de las mujeres en diferentes niveles dentro de las mismas instituciones religiosas. No podemos negar que miles de mujeres alrededor del mundo son muy religiosas y que la religión y la espiritualidad es una parte muy importante en sus vidas. Pero su participación dentro de las institución religiosa es marginada y en muchos casos, opresiva. Las mujeres líderes religiosas, quienes estuvieron en la reunión, reclamaron su derecho a participar plenamente en sus comunidades religiosas. Este también, es un lugar de colaboración.

Sin embargo, creo que es importante no pasar por alto las diferencias y las dificultades que aún existen. Muchos teólogos y muchas teólogas progresistas han pedido una revisión de las escrituras fundamentales (para aquellas religiones basadas en textos sagrados). Pero algunos líderes religiosos afirman que los textos religiosos son 'perfectos', y no deberían ser tocados. Desde luego que hay algunos temas discutibles que necesitarán futuras discusiones. Pero lo importante es sentarse y dialogar de manera de poder comprender las visiones de los demás, con una postura respetuosa. Este es un paso adelante importante. No quiero pintar un paisaje totalmente ideal o romántico del proceso, sin embargo veo a este proceso particular como un paso muy positivo. Lo veo como un paso hacia una conversación o un diálogo que es necesario y que debe continuar.

AWID: ¿Crees que hay alguna posibilidad de llegar a las facciones religiosas más extremistas?

Lydia: Tengo mis dudas al respecto porque para que alguien pueda involucrarse en un diálogo debe ser reconcido/a como sujeto, como persona, como alguien a quien respetas. Para los extremistas religiosos no existe otra verdad más que en la que ellos creen, la que ellos afirman que enseña su religión. Esta es una postura dificultosa para poder comenzar a dialogar. Tal vez algunos de los argumentos y afirmaciones incluidas en la Declaración de Chiang Mai pueda llegar a algunos extremistas religiosos, y quizás les provoque cuestionamientos sobre sus visiones y sus creencias. Pero esto parece poco probable. Sin embargo, en cada religión hay personas con mentes más abiertas y que podrían desear involucrarse y apoyar ideas y acciones dentro de sus comunidades religiosas y que son potenciadoras para las mujeres.

Otro punto importante es que muchos/as líderes religiosos/as que participaron de la reunión ya han tomado claras posturas a favor de los derechos de las mujeres. En muchos casos están luchando por estos temas dentro de sus religiones. Por ejemplo, la Venerable Dhammananda, nuestra anfitriona , es la única monja budista Thai ordenada en Tailandia. Su madre (quien también fue monja) y ella trabajaron para reestablecer el linaje de monjas budistas en Tailandia, ¡que se perdió después de 700 años! Ven. Dhammananda fue amenazada de muerte sólo por el hecho de hacer ésto, aunque Buda mismo ordenó monjas y hay monjas budistas en otros países. Sin importarle las amenazas de muerte Dhammananda de algún modo reestableció el linaje de monjas en Tailandia y trabaja a favor de los derechos de las mujeres. Tiene algunas divergencias sobre algunos temas, pero apoya el empoderamiento de las mujeres y tiene este compromiso en su trabajo.

AWID: ¿Cuán efectivas pueden ser estas personas, quienes están desafiando los derechos de las mujeres, dentro de sus religiones cuando están de algún modo marginadas?

Lydia: Muchos/as consejeros/as de la paz son muy respetados/as dentro de sus comunidades y están haciendo cambios. Sin embargo, el cambio no ocurre de un día para el otro. Si pensamos en las instituciones religiosas en sí mismas, estamos hablando de instituciones milenarias. Por lo tanto el cambio no ocurre fácilmente. Pero es muy positivo el hecho de que haya personas dentro de las diferentes religiones que apoyan los valores y las prácticas comprometidas con la justicia social, la dignidad y los derechos humanos de las mujeres. Y esto lo veo como parte del proceso actual de cambio que hemos visto durante las últimas décadas, en términos del status de las mujeres en la sociedad.

AWID: ¿Crees que el movimiento de mujeres tiene una responsabilidad en dar una mayor bienvenida al debate religioso dentro del movimiento?

Lydia: Sí, creo que necesitamos dejar de ver a las religiones como homogéneas y como todas malas. Necesitamos reflexionar sobre cómo podríamos abrir espacios para el diálogo y colaborar con las comunidades religiosas progresistas con quienes podríamos tener afinidad. Es muy comprensible el que tengamos tanta resistencia a involucrarnos en el debate, ya que históricamente muchas instituciones religiosas son patriarcales. En muchos casos con sólo tener más mujeres en su jerarquía no necesariamente cambia sus fundamentos patriarcales, es claro que es más complejo que eso. Pero también pienso que necesitamos dejar de ver a las religiones como todas iguales y todas nefastas.

Durante algunas discusiones de las que tomé parte en noviembre , diferentes mujeres del movimiento trataron de identificar algunos de los principales obstáculos y desafíos que actualmente estamos enfrentando en la agenda para el avance de los derechos humanos de las mujeres. También tratamos de identificar alternativas para los desafíos que describimos. Uno de los principales obstáculos actuales identificados fue el Fundamentalismo/Extremismo religioso. Pero no llegamos a una respuesta clara en términos de una alternativa para el mismo. Alguien trajo la idea de la Espiritualidad de las Mujeres. Pero así y todo las personas no se sintieron muy conformes con la idea. Quizás el diálogo con mujeres y varones progresistas de grupos religiosos nos pueda dar ideas de alternativas para el extremismo religiosos y que podamos promover.

Aunque la declaración dista de ser perfecta, es un paso muy positivo. Ha puesto en papel algo para que las personas puedan comenzar a discutir. La idea es la de catalizar conversaciones similares y reflexiones tanto dentro del movimiento de mujeres como dentro las comunidades religiosas. Con optimismo promoverá la apertura de algunos espacios en donde ambas partes puedan juntarse para continuar esta conversación oportuna. Para conocer más sobre el Consejo de la Paz y el Centro para las Políticas Sociales y de Salud, visita sus páginas.

(Aparecido originalmente en la publicación de AWID Resource Net Friday File, # 170 del 26 de marzo de 2004
Traducción: Irene Ocampo)

(*) El Consejo de la Paz http:// www.peacecouncil.org es una organización interreligiosa internacional, con miembros varones y mujeres, quienes son líderes religiosos reconocidos dentro de sus religiones respectivas. Sus miembros/as provienen de diferentes partes del mundo y están "comprometidos para trabajar juntos por las necesidades comunes de toda la comunidad vital. Centrados en nuestras creencias respectivas deseamos manifestar la sabiduría de las tradiciones espirituales mundiales - nuestra herencia humana común. El Consejo de la Paz construirá puentes entre todos los seres a través de un mensaje de no violencia, compasión, derechos humanos, y responsabilidad universal, individual y colectiva".




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