Una vez más en el proceso de la CMSI la sociedad civil se ha visto enfrentada a frustraciones al comprobar las dificultades para la realización de su trabajo en el recinto de exposiciones donde se lleva a cabo la cumbre (Palexpo). Si bien los caucus cuentan con espacios reducidos de trabajo (absolutamente inadecuados para cualquier tipo de reunión), más preocupante es la falta de un espacio adecuado para las sesiones del plenario de la sociedad civil, que se reunió en día de hoy en un espacio cedido por la Federación Internacional de Periodistas al comprobar que el espacio destinado por la organización no contaba siquiera con sillas ni micrófono. Varios representantes de la sociedad civil han manifestado también las dificultades que se encuentran para realizar su trabajo, por no contar con facilidades para el acceso a Internet, e incluso a un teléfono público (en el recinto de la cumbre hay sólo uno y su ubicación es todo un desafío).
El excesivo despliegue de seguridad, por otro lado, no hace más que dificultar la movilidad de los participantes del evento. Un grupo de expertos ha objetado que los mecanismos de seguridad implementados no sólo son ineficientes, sino que constituyen una violación a la privacidad por contar con un chip que permite el seguimiento permanente de las personas acreditadas en la cumbre.
Unos de los primeros en sufrir las consecuencias de la seguridad desmedida de la cumbre fue el espacio del Polimedia Lab (We are seized!), un evento paralelo a la cumbre organizado por el colectivo Geneva03, que proponía la realización de talleres con el objetivo de compartir conocimiento técnico con el objetivo de promover la producción de contenido por parte de medios independientes. En el día de ayer, los participantes a este evento fueron desalojados por la policía con la justificación de la falta de seguridad en las instalaciones. Luego de varias negociaciones, el gobierno de Ginebra prometió un nuevo espacio a los organizadores, que cuando llegaron al lugar descubrieron que tampoco podrían utilizar ese espacio. Los organizadores del evento interpretan el hecho como una forma de represión contra la propuesta de espacios alternativos de participación.
Una percepción bastante generalizada es que el recinto donde se desarrollan los principales eventos tiene un aspecto más parecido a una feria de negocios que a una cumbre de Naciones Unidas. El despliegue de stands con toques turísticos por parte de los países y los dedicados a la promoción de productos informáticos por parte de empresas multinacionales contribuyen sin duda a esta percepción. El despliegue de computadoras en el recinto de Palexpo parece tener fines puramente propagandísticos ya que no están destinadas a la utilización por parte de los participantes y aquellas que sí lo están funcionan con dificultades y están dispuestas de forma tal que no hace práctica su utilización en ningún sentido (de hecho, la única forma de utilizarlas es permaneciendo parado, lo cual claramente desestimula su uso prolongado).