Fuente:
Latindadd
Mie 08 Oct 2008
El Consenso de Monterrey y la Declaración del Milenio han enfatizado la necesidad urgente de "abordar comprehensivamente los problemas de deuda de los países en vía de desarrollo". Las iniciativas de alivio o de anulación de la deuda, no obstante, no han alcanzado lo necesario para lograr las metas del desarrollo humano y de justicia social a las cuales la ONU se ha comprometido.
Nosotras, movimientos y organizaciones populares y ciudadanas trabajando sobre la cuestión de la Deuda en todo el mundo, ofrecemos los siguientes aportes a la luz del texto acordado del Consenso de Monterrey, así como también en respuesta a nuevas oportunidades y desafíos que han surgido en los cinco años posteriores a Monterrey.
1. HACEMOS UN LLAMADO A QUE SE DESVINCULE LA DEUDA Y LA ANULACIÓN DE DEUDA DE CUALQUIER CONDICIONALIDAD.
Las condicionalidades políticas que acompañan los programas para el alivio y anulación de deuda, tales como la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudadas (HIPC por sus siglas en inglés), han tenido efectos negativos sobre las mujeres y las personas empobrecidas y marginadas, sobre el bienestar, las economías y el medioambiente. El impacto de las condicionalidades contrarresta los resultados positivos de la anulación de deuda. Por ejemplo, estudios recientes en varios países demuestran que las condiciones del FMI que requieren políticas monetarias restrictivas han llevado a una reducción importante en la asignación de fondos liberados por la reducción o anulación de deuda para la inversión en servicios sociales.
La anulación de deuda debe ser desvinculada de cualquier condicionalidad. Los préstamos y el acceso al crédito no deberían ser utilizados más como presión para forzar a gobiernos prestatarios a implementar las condiciones políticas de los prestadores.
A la vez, las transacciones y relaciones financieras deberían reconocer y respetar las responsabilidades y obligaciones compartidas de todos los gobiernos con relación a la transparencia y la rendición de cuentas fiscales. Las transacciones financieras deberían ser coherentes con la obligación de todos los estados de proteger los derechos humanos, garantizar la igualdad de géneros y el fortalecimiento de las mujeres, y promover la sustentabilidad ambiental.
2. HACEMOS UN LLAMADO PARA LA EXPANSIÓN Y PROFUNDIZACIÓN DE LA ANULACIÓN DE DEUDA, ASÍ COMO LA REDEFINICIÓN DEL MARCO DE SOSTENIBILIDAD DE LA DEUDA.
No obstante las deudas bilaterales y multilaterales que han sido anuladas a raíz de iniciativas unilaterales y los programas de HIPC y la Iniciativa Multilateral de Alivio de la Deuda (MDRI por su sigla en inglés) - muchos países todavía sufren del peso enorme de la deuda y del impacto de perder recursos muy necesarios, mediante el servicio de la deuda. Además, nuevamente se están acumulando nuevas deudas. Las implicancias combinadas de las crisis alimentaria, climática, energética y financiera, magnifican aún más los impactos de la deuda.
La Conferencia de Doha provee una oportunidad importante para comprometer una mayor expansión y profundización de la anulación de la deuda. La anulación de la deuda no debe ser solamente para los países de bajos ingresos sino para todos los países en vías de desarrollo que sufren del peso de la deuda, incluyendo a los llamados países de “ingresos medios”. Es necesario revisar y redefinir el Marco de Sostenibilidad de la Deuda que debería involucrar no solamente a los gobiernos nacionales sino también a la sociedad civil. Debería ser un marco que otorgue centralidad a los objetivos de desarrollo humano y los derechos humanos, que incluya la igualdad de género y el fortalecimiento de las mujeres.
Además, la sostenibilidad de la deuda no debería ser vista como la única base para la anulación de la deuda. Esto nos lleva a un tema que el Consenso de Monterrey no trató: la deuda odiosa e ilegítima.
3. LLAMAMOS A LA ONU A TRATAR EL ASUNTO DE LA DEUDA ODIOSA E ILEGÍTIMA.
Un hecho significativo y posterior al Consenso de Monterrey ha sido el creciente interés y reconocimiento legal y político de los conceptos de deuda odiosa e ilegítima.
La justificación para la anulación de la deuda reclamada a Irak enfocó la odiosidad del gobierno anterior de Irak. Más recientemente, Noruega devino en el primer gobierno norteño en anular unilateralmente algunos reclamos específicos de deuda, sobre la base de que los créditos en ciernes fueron un ejemplo de “una política fallida de desarrollo”, un elemento clave en la concepción de la ilegitimidad de la deuda.
Otro elemento central en la conceptualización de deuda ilegítima es el principio de la corresponsabilidad o de la responsabilidad compartida entre prestadores y prestatarios, un principio ya afirmado en el Consenso de Monterrey.
Mientras se consideran los nuevos acontecimientos con relación a la deuda externa, ciertamente el asunto de la deuda ilegítima u odiosa debe ser señalado y tratado en Doha. En especial, instamos a la ONU a iniciar un diálogo político sobre el tema.
Las preocupaciones implicadas en el asunto de la deuda ilegitima son criticas, no sólo para avanzar y consolidar las bases para la anulación de deuda, sino además para señalar y tratar asuntos relacionados con el marco de la buena gobernancia y la justicia social
Además instamos a la ONU a alentar y apoyar la realización de auditorias integrales a nivel país. Las auditorias integrales de la deuda, tanto oficiales como los procesos independientes ciudadanos, son herramientas útiles no solamente para sacar a la luz el impacto de las deudas, sino también la naturaleza de las deudas. Las auditorias pueden además tratar fallas estructurales y políticos que han conllevado a la acumulación de deuda ilegitima e insostenible. El gobierno de Ecuador ha asumido un rol de liderazgo al respecto, al lanzar el primer proceso oficial de auditoria nacional de deuda.
4. LLAMAMOS A LA ONU A DESARROLLAR UNA PLATAFORMA COMUN O PACTO SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE PRINCIPIOS Y RESPONSABLE.
En los últimos años, la comunidad internacional ha emitido cada vez más llamados por "créditos/préstamos responsables", incluyendo entre otras las Cumbres del G8, el G20, la OCDE y la Asamblea General de la ONU. Está claro que debemos encarar el problema de la acumulación y reacumulación de deuda de modo que mire hacia adelante con una perspectiva integral de los procesos de ofrecimiento y toma de créditos, en el contexto mas amplio del sistema financiero internacional. Instamos a la ONU a iniciar un proceso para desarrollar una plataforma o código común, que debería involucrar no sólo a los estados miembros sino también a las organizaciones de la sociedad civil.
5. HACEMOS UN LLAMADO A FAVOR DE PROCESOS IMPARCIALES Y TRANSPARENTES HACIA LA RESOLUCION DE DISPUTAS DE DEUDA.
Los foros existentes para encarar disputas en torno a la deuda son dominados por los prestadores, donde sirven tanto de parte interesada como de jueces. Tiene que haber un foro nuevo hacia donde puedan ser llevadas las disputas en torno a la deuda, donde las partes sean tratadas de manera igualitaria y donde las decisiones se basen en una evaluación imparcial de los casos.
6. INSTAMOS A QUE NO SE FINANCIAENPOR MEDIO DE CREDITOS LAS MEDIDAS PARA ENCARAR LAS CRISIS DE ALIMENTOS Y DEL CLIMA.
Las crisis alimentaria y climática tornan a los pueblos del Sur, y en particular a las mujeres que dominan el sector alimentario, más vulnerables a la acumulación de nuevos préstamos.
El financiamiento para encarar las crisis alimentaria y climática no debería tomar la forma de créditos. Los gobiernos no deben ofrecer o aceptar financiamiento por medio de créditos para la compra de semillas y otros programas alimentarios y agrícolas, ni tampoco financiamiento por medio de créditos para mecanismos de mitigación y adaptación al cambio climático.
7. INSTAMOS A LA ONU A QUE TRATE LOS VINCULOS ENTRE LA DEUDA, EL COMERCIO Y OTROS ASUNTOS.
Otros problemas que provocan una enorme sangría de recursos desde los países en vías de desarrollo deberían ser tratados, ya que éstos contribuyen a aumentar el peso de la deuda, erosionan los beneficios de la reducción o anulación de deuda y llevan a la reacumulación de deuda. Entre otros, se incluyen los acuerdos de comercio injustos, exenciones fiscales para las corporaciones transnacionales, la ausencia de regulación de las remesas de ganancias, y de los flujos de capitales.
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