La tasa Tobin entre el sí, el no y el tal vez
Fuente: Agenda Global/la diaria
Roberto Bissio

4 de junio de 2009

Dos ideas nuevas fueron aprobadas el viernes 29 de mayo, al cabo de dos días de encuentro ministerial de una cincuentena de países en París. La primera de ellas fue una sugerencia del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien propuso acortar el nombre del grupo, “para atraer la atención de la prensa”.

Una sugerencia bien recibida, en efecto, ya que oficialmente los ministros concurrieron a una reunión conjunta del Grupo Piloto sobre las Contribuciones de Solidaridad a favor del Desarrollo y del Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Financiamiento Internacional Innovador para los Sistemas de Salud. Cuando los ministros se reúnan de nuevo en Santiago de Chile dentro de seis meses la designación oficial será simplemente Grupo Piloto sobre Financiamiento Innovador. ¡Gracias, Moratinos!

El Grupo Piloto nació en 2006, como resultado de una iniciativa conjunta de Brasil y Francia, y su principal logro ha sido la introducción de un pequeño impuesto adicional en las tasas de aeropuerto de trece países, que se destina a comprar medicamentos para niños en situación de indigencia. El segundo grupo fue creado en diciembre de 2008 en Doha por iniciativa del Reino Unido y el Banco Mundial, y generó un fondo para vacunaciones que utiliza por adelantado la ayuda prometida para el futuro, en una especie de “tarjeta de crédito” que permite vacunar ahora y pagar después. En conjunto, estas iniciativas contribuyen a vacunar cien millones de niños cada año y proveen tratamiento pediátrico contra el sida a cien mil niños.

Cincuenta y ocho países, varias organizaciones internacionales -como la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Banco Mundial- y decenas de organizaciones no gubernamentales (ONG) participan del Grupo Piloto*.

Los mecanismos de financiamiento innovadores son voluntarios (en el sentido de que ningún país miembro está obligado a aplicar, por ejemplo, la tasa de aeropuerto adicional), predecibles (porque una vez establecidos, la contribución no depende de la voluntad o capricho del gobierno) y adicionales a los presupuestos de ayuda oficial al desarrollo de los países donantes.

Nacido en momentos en que hablar de impuestos -y más aún de impuestos globales- era una osadía extrema, condenada por la ortodoxia económica neoliberal, el Grupo Piloto demostró que para echar a andar una idea solidaria no hacía falta consenso universal. Tal unanimidad era imposible bajo la administración Bush y por eso los países “afines” decidieron comenzar a aplicar tasas nacionales con destino global de lo recaudado.

La lista de mecanismos innovadores es larga, pero la propuesta más polémica es la llamada “tasa Tobin”. Técnicamente no se trata ya de implantar la idea original del premio Nobel de Economía James Tobin, quien quería desalentar la especulación con un impuesto del uno por ciento sobre las transacciones financieras, sino de tasar en apenas 0,005 por ciento (medio centésimo cada cien pesos) las operaciones de cambio de monedas. Esta tasa sería aplicada por los bancos centrales sobre las transacciones con su moneda y, por lo tanto, es decisión de cada país hacerlo. Como parte de la zona del euro, Francia no podría resolverlo unilateralmente, sino que la competencia es del Banco Central Europeo, con sede en Frankfurt.

En un gesto sorpresivo, el canciller francés Bernard Kouchner defendió esta tasa con energía en su discurso de apertura, argumentando que eso generaría recursos para atender la salud a nivel mundial y, al mismo tiempo, reduciría la evasión fiscal. Ex comunista, ex socialista, ex director de Médicos sin Fronteras y siempre polémico, Kouchner reconoció: “Lo he propuesto muchas veces y cada vez los ministros de finanzas han dicho que no es posible. Yo les respondo ‘nada es imposible’ (…) en este periodo de dificultades tenemos que mostrar imaginación”.

La noticia estuvo en la primera plana del diario conservador Le Figaro el viernes y toda la prensa empresarial se hizo eco. La ministra de Economía, Christine Lagarde, se apresuró a tranquilizar a los mercados diciendo que “cada vez que los ministros de Asuntos Exteriores abren la caja de las ideas financieras no se sabe qué van a sacar” y que su colega Kouchner es un hombre “muy generoso” pero “sin experiencia” financiera.

El sábado, la revista económica L’Expansion ironizó en sus titulares sobre las discrepancias “franco-francesas”, mientras las ONG locales reclamaban del presidente Nicolás Sarkozy que decidiera el litigio a favor de Kouchner. En medio de un mini escándalo sabroso, lo que pasó desapercibido fueron los hechos políticamente más importantes. La idea de Kouchner fue aprobada por el Grupo Piloto ministerial y el estudio de su viabilidad y formas de implementación encomendado a una comisión que por ahora integran Francia, España, Brasil, Chile, Finlandia y Noruega, pero a la que podrían incorporarse Alemania, Japón e incluso el tradicionalmente reticente Reino Unido.

El comunicado del Grupo de trabajo sobre salud, en efecto, recomienda a los países que “exploren la viabilidad técnica de otras tasas sobre el tabaco y las transacciones de monedas”. Estas últimas tres palabras, dijo David Hillman, coordinador de la campaña británica “Stamp Out Poverty”, no podrían haber sido incluidas en el comunicado sin el consentimiento de los copresidentes del Grupo, el primer ministro británico Gordon Brown y el norteamericano Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial.

Para que el estudio se vuelva decisión política tal vez haga falta que la propuesta tenga un nombre breve que la prensa pueda citar.


* Los miembros del Grupo Piloto sobre Financiamiento Innovador son: Alemania, Arabia Saudita, Argelia, Bangladesh, Burkina Faso, Bélgica, Benín, Burundi, Brasil, Camboya, Camerún, Cabo Verde, Chile, Chipre, República del Congo, Côte d’Ivoire, Corea del Sur, Djibouti, España, Etiopía, Finlandia, Francia, Gabón, Guatemala, Guinea, Sierra Leona, Guinea Bissau, Haití, India, Italia, Japón, Jordania, Líbano, Liberia, Luxemburgo, Madagascar, Mali, Marruecos, Isla Mauricio, Mauritania, México, Mozambique, Namibia, Nicaragua, Níger, Nigeria, Noruega, Polonia, República Centroafricana, Reino Unido, Senegal, Santo-Tome y Príncipe, Sudáfrica, Togo y Uruguay.
Observadores: Austria, China y Egipto
A la reunión de París concurrieron, además, Australia, Dinamarca, Ecuador, Ghana, Holanda, Hungría, Portugal, Rumania, Rusia, Suecia, Suiza, Túnez y Turquía, en clara expresión de un creciente interés.




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