La globalización ha provocado la ignorancia de los derechos laborales más básicos en los países en desarrollo, por lo que muchas ONG han buscado alternativas a la débil regulación de la OIT que no es ratificada o poco respetada por muchos países. Una de las formas de lucha por la observancia de los derechos laborales básicos es responsabilizar directamente a las empresas por las condiciones laborales en sus fábricas o en la de sus subcontratistas. En respuesta, muchas empresas han adoptado los llamados “Códigos de Conducta”, documento por el cual se comprometen a respetar determinados derechos en el lugar de trabajo o contratan a otras empresas de monitoreo como garantía de su respeto a la normativa laboral.
A primera vista, la adopción de Códigos de Conducta puede parecer una buena estrategia para reforzar los derechos de los trabajadores ya que se aplican a todos los trabajadores de una compañía y de sus subcontratistas a través de las fronteras nacionales lo que resulta muy positivo dado el creciente movimiento de la producción hacia países de menor desarrollo. Sin embargo, la mayoría de los Códigos que adoptan estas empresas muestran un compromiso muy básico que ni siquiera llega al nivel mínimo establecido por la OIT. Con respecto a los mecanismos de monitoreo, parecen ser insuficientes permitiendo a las compañías violar los compromisos.
Otra respuesta a la creciente explotación de los trabajadores son las iniciativas para un comercio justo. En vez de buscar apoyo en las grandes compañías multinacionales, se respaldan en pequeñas cooperativas compuestas por trabajadores a pequeña escala, ubicados al final de la cadena productiva global. Estas iniciativas siguen ciertos principios básicos: los productos se venden a un precio justo, generalmente mayor al del mercado mundial; no se permite el trabajo infantil ni forzado; existen buenas condiciones de seguridad y salud en el lugar de trabajo; los productores obtienen apoyo técnico y a veces financiero; el productor trata directamente con la organización que vende sus productos y establece una relación duradera; todas las actividades del productor se monitorean independientemente. En la actualidad existen una gran variedad de productos de comercio justo, desde café hasta ropa y productos de limpieza.