Nueva Alianza para el Desarrollo Africano - NEPAD

Fuente: CIEDUR
Los procesos de integración regional se visualizan como una oportunidad para ganar espacio y autonomía frente a la economía global, al tiempo que se presentan como una forma de superar el legado colonial de subdesarrollo que caracteriza a economías débiles y dependientes de la exportación de commodities, con mercados internos sumamente reducidos. Sin embargo, el proyecto de integración económica africana, tal como se viene procesando, no ha logrado cumplir con las expectativas en cuanto a su contribución al desarrollo económico y el mayor bienestar. [ampliar]
ANTECEDENTES

En Enero de 2001 el presidente sudafricano Thabo Mbeki acudió al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, para presentar una propuesta de desarrollo para África llamada "Programa de Renacimiento Africano del Milenio". Luego de consultas con el presidente de Senegal Aboulaye Wade, el plan se dio a conocer como "Iniciativa para una África Nueva". En Julio de 2001 Mbeki llevó la propuesta a la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en Génova, Italia. Luego de revisar el plan los líderes del G8 solicitaron la inclusión de aspectos que aseguraran la transparencia y el control de la corrupción e invitaron a los gobiernos de los países africanos a la siguiente cumbre en Kananaskis, Canadá en Junio de 2002. En base a los requerimientos del G8 y luego de consultas con las instituciones financieras internacionales (IFIs) y los líderes de Nigeria y Argelia el presidente Mbeki lanzó la "Nueva Alianza para el Desarrollo Africano" (NEPAD).

En Kananaskis el G8 presentó su propio "Plan de Acción en África" comprometiéndose con el proceso iniciado por NEPAD. En el año que siguió a esta cumbre el compromiso del G8 no se vio refrendado por acciones concretas de envergadura y el entusiasmo originado en Canadá dió lugar a esceptisismo y falta de expectativas frente al proceso. Los líderes africanos fueron nuevamente invitados a la cumbre del G8 en Evian, Francia, en Junio 2003, en la que, si bien se realizaron promesas de asistencia al desarrollo en África, quedaron sin abordarse temas fundamentales para las poblaciones africanas como el acceso a medicamentos a bajos precios. Algunos analistas, incluso, temen que las propuestas realizadas no se concreten, o lo que es peor, terminen beneficiando a empresas privadas del Norte mediante la privatización de servicios públicos tales como el agua y la electricidad.

En su formulación original el objetivo principal de NEPAD era atraer inversión directa extranjera en energía, agricultura, comunicaciones y recursos humanos. Los partidarios de NEPAD esperaban que con una inversión pública y privada anual de 64 mil millones de dólares se pudiera obtener una tasa de crecimiento de 7% en los países participantes. Bajos los términos de NEPAD los países africanos aseguraban transparencia y credibilidad a cambio de la ayuda financiera. Para asegurar la "buena gobernabilidad" y monitorear la utilización de los fondos se propuso un sistema de "evaluación entre pares". En cualquier caso, cualquier dinero destinado a NEPAD estaría fuertemente condicionado y restringido a los países que cumplieran los criterios políticos y económicos del G8.

La respuesta al NEPAD por parte de organizaciones no gubernamentales (ONGs), sindicatos e intelectuales africanos ha sido fuertemente crítica debido al paradigma neoliberal que promueve, alineada con las políticas de los países industrializados, en particular los pertenecientes al G8. Un foro desarrollado en África para evaluar las perspectivas de NEPAD concluye que éste sigue los mismos principios neoliberales que han sido blanco de fuertes críticas por parte de la sociedad civil debido a su responsailidad en el incremento de la brecha entre ricos y pobres. Por otro lado, los promotores de NEPAD han excluido de la propuesta a la sociedad civil africana, que debería haber jugado un rol fundamental en la concepción, diseño y formulación de la misma. Los actores de la sociedad civil entienden, además, que NEPAD promueve la adopción de medidas sociales y económicas que contribuyen a la marginalización de las mujeres. Por otra parte, la propuesta de NEPAD para el alivio de la deuda representa un paso atrás respecto a las demandas planteadas por el movimiento del Jubileo.

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